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La arquitectura cuenta con diferentes
tecnologías que pueden darse aisladas o bien combinadas. Como decíamos
antes, existe una arquitectura en madera, posiblemente una de las más
antiguas, con una gran variedad de envigados, entramados y armaduras de
cubierta, de la que tenemos muy buenos ejemplos en las construcciones
orientales, en los templos chinos y japoneses de múltiples pisos; la
textil, con el uso de cuerdas, estores, alfombras y entoldados; la de
tapia, de fango o tierra sin cocer; la latericia o de piezas de
alfarería, como el ladrillo, con estructuras típicas como son los arcos,
las bóvedas, los tabiques, etc. que dio lugar a las magníficas
construcciones del Próximo Oriente, donde nació el sistema de
construcción abovedado; la pétrea, una de las más comunes en Occidente y
tal vez la más conocida por nosotros, con sus diversos aparejos y su
estereotomía; la metálica, de fundición, laminados o planchas, con sus
sistemas de entramados y, entre las más modernas, la de hormigón, con
toda una tecnología derivada de los encofrados, y la de plástico.
Los instrumentos o herramientas a utilizar en cada momento
dependerán, obviamente, de la técnica constructiva a la que tengan que
auxiliar y por ser demasiado prolija aquí su enumeración, haremos
mención de algunos de ellos al tratar de los correspondientes
materiales. |
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