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EL ESPACIO HIPÓSTILO |
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La Gran Mezquita de Córdoba, que representa el más
amplio lugar de oración de todo el Islam occidental, concreta de manera
magistral las virtualidades de un espacio hipóstilo. Con sus más de
seiscientas columnas que cubren una multitud de naves y de intercolumnios
sobre 1,5 hectáreas, el edificio extrapola, por multiplicación y repetición,
todas las soluciones anteriores. Al penetrar en la sala —antes de la
desafortunada añadidura de la catedral renacentista— el visitante tenía que
quedar impresionado por esta inextricable profusión de soportes inmersos en
la penumbra circundante. En todas direcciones se abrían perspectivas, que se
perdían en la oscuridad y parecían formar un entorno infinito. Este carácter
subsiste todavía aún hoy en gran parte, a pesar de la presencia del edificio
cristiano en el centro de la mezquita [FIG.
1]. Espacio horizontal, cuyos límites imperceptibles acentúan aún más la inmensidad, verdadero bosque de columnas e inmutable amontonamiento de arcadas superpuestas, cuyas claves bicolores entran en vibración según la luz: todo esto hace de la mezquita hipóstila de Córdoba una de las obras más originales de la civilización islámica. Jamás habían sido concebidos antes unos espacios internos tan amplios hechos con unos medios tan simples como columnas que soportan arcos de dimensiones limitadas. Ni las salas hipóstilas de los templos faraónicos (Karnak, Luxor, Edfú), ni las basílicas romanas (basílica Ulpiana), ni las iglesias constantinianas (primera basílica de San Pedro en Roma) se podían comparar. Jamás los espacios habían sido tan ligeros y transparentes. Probablemente sólo las grandes cisternas romanas (Piscina Mirabile de Miseno) y bizantinas (Yerabatan Sarayi de Constantinopla) han dado origen a unos esquemas como éste. Pero por su función no se pueden lógicamente comparar con la de las mezquitas del mundo musulmán. Con Córdoba, la arquitectura islámica crea un tipo de edificios que marca el punto culminante de un sistema ilustrado también por las mezquitas de Amr ibn el-Ass en Fostat (El Cairo), o la de los Aglabíes en Kairuán. Porque el espacio hipóstilo se impondrá muchas veces en el Magreb, bajo la influencia de la España musulmana. |
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