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EL PALACIO FORTIFICADO DE UKHAïDIR |
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A unos 120 kilómetros al sudoeste de la Ciudad
Redonda, fuera de la llanura mesopotámica propiamente dicha, se levantan las
impresionantes ruinas de una gran construcción palatina llamada Ukhaïdir, o
la «Verde» [FIG. 1] [FIG.
2] [FIG. 3]. Este conjunto se inscribe dentro de una línea defensiva que mide
635 x 531 m. Está formado por una primera muralla de 175 x 169 m, que
contiene una segunda muralla de 112 x 82 metros, que encierra el propio
palacio. Esta obra, que se remonta al 778 y que hoy en día aparece en un
lugar desierto, ocupaba en su origen el centro de una gran propiedad
agrícola abundantemente irrigado por una derivación del Tigris [FIG.
4]. Se piensa
que es la obra de Isa ibn Mussa, sobrino de al-Mansur, que fue derrocado por
Harun al-Rasid. Paradójicamente, la monumental construcción de este palacio no está edificada en ladrillo, sino mediante adoquines unidos con lechadas. Esta elección se explica por la presencia, en el lugar de Ukhaïdir, en el borde meridional de la llanura mesopotámica, de abundante material lítico. Puede ser debido también a la mayor resistencia de la piedra que respondía a las necesidades de un recinto fortificado: en efecto, la seguridad parece haber sido primordial para Isa ibn Mussa, que temía que el califa atentara contra su persona. Había construido también unas murallas jalonadas por cuarenta y cuatro torres semicirculares y cuatro puertas fortificadas [FIG. 5], con un adarve provisto de troneras, innovación técnica ya utilizada, a pequeña escala, en el palacio omeya de Kasr el-Hayr [FIG. 6]. En el interior de esta primera muralla, el propio palacio estaba defendido por una veintena de torres que flanqueaban sus muros. Toda esta organización estrictamente ortogonal y simétrica es parecida a la de los palacios omeyas de los confines sirio-palestinos. Sin embargo, la planta de Ukhaïdir no está regida por un cardo y un decumanus como lo era, por ejemplo, la ciudad de Andjar. El palacio está desplazado hacia el norte y flanquea literalmente la muralla septentrional. Detrás de la puerta axial con una poterna en proyección que da acceso a un pasillo transversal abovedado, destinado a los movimientos de la guardia, se abre una sala monumental que forma el vestíbulo. Esta sala está cubierta por una bóveda de ladrillos ligeramente apuntada sobre unas arcadas de mampostería soportadas por grandes columnas cilíndricas. Los arcos perpendiculares a la nave forman el soporte de la bóveda. El aspecto general, pesado y macizo, recuerda algunas construcciones del primer románico, que aparecerán en Occidente dos siglos después [FIG. 7]. Este vestíbulo se abre, axialmente, sobre un patio de honor de 35 metros de largo por 28 m de ancho, precedido por un gran iwan donde seguramente tenía lugar un ritual palatino que, si no igualaba la fastuosidad del ritual de los califas, desde luego tenía que inspirarse en él. A la derecha, antes de entrar en este patio, el palacio de Ukhaïdir presentaba, como el de Mshatta, una mezquita formada por una sala oblonga de un solo intercolumnio, precedido por un patio bordeado sobre tres de sus lados por un pórtico de columnas redondas de mampostería estucada [FIG. 8]. Alrededor del palacio oficial (patio, iwan y salas de recepción) estaban situadas cinco alas, con un pequeño patio y viviendas de seis habitaciones. Entre el palacio y la muralla, hay un solo elemento que rompe la simetría del conjunto: se trata de un anexo muy importante, cuyo trazado reproduce el de la parte oficial central, pero que se sitúa en el lado este. Tal vez se trate de una ampliación destinada a uno de los hijos del príncipe. |
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