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RETRATO MAYA
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EL JUEGO DE PELOTA
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Dentro de la arquitectura precolombina, la producción de los mayas ocupa un lugar especial. Los mayas, que constituyen la civilización más
importante de América Central, son autores de unos edificios que se distinguen de las construcciones de los demás pueblos del Nuevo Mundo.
Las construcciones erigidas en territorio maya poseen, en efecto, un sistema de cubierta de fábrica —la bóveda abocinada o falsa bóveda (imagen inferior)— realizada con
argamasa mezclada con grava, lo cual forma un hormigón casi monolítico. Esta particularidad ha hecho que los monumentos de esta gran cultura no solamente hayan resistido mejor que otros a los
ataques del tiempo, de los hombres y de la naturaleza, sino que puedan seguir ofreciendo en la actualidad unos espacios internos intactos. El historiador puede así comprender los objetivos y las
preocupaciones de sus autores.
La arquitectura es una fuente imprescindible de información sobre los pueblos precolombinos. Nos permite imaginar cómo fue la vida de las tribus que vivieron en la gran selva
de Petén y de la cuenca del Usumacinta. En otras palabras, es la que rige la escultura, la pintura, las inscripciones, los conceptos de urbanismo, las formas de expresión de la religión y del
poder. A su alrededor se concentran las grandes empresas de todo un pueblo. Ella es el hilo conductor de unas investigaciones gracias a las cuales podemos acceder a la civilización maya, de otro
modo inabordable.
Por lo tanto, conviene situar este arte en su peculiaridad, dentro de la mentalidad de los pueblos precolombinos, en particular de los mayas. No hay que perder de vista, en ningún
momento, esta evidencia: tras un análisis superficial, podría parecer que existe una similitud entre la arquitectura maya y las grandes construcciones de Occidente o de Asia (Egipto, Mesopotamia,
Grecia, Angkor, etc.). Pero no es así. Estas analogías no proceden en absoluto de un patrimonio que los amerindios tendrían en común con los pueblos del Viejo Mundo ya que, como hemos dicho antes,
el bagaje cultural de los precolombinos se debe enteramente a las tribus que penetraron en América a través de Alaska antes del neolítico. Evidentemente, cuando llegaron allí, estas tribus no
tenían, respecto al arte de construir, ninguna tradición técnica y estética importada de su «patria» original, donde la arquitectura haría su aparición mucho más tarde. |
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