| |
|
FIGURA 1 |
|
|
|

|
|
|
La zona occidental del mundo maya, que recibe el nombre de Chiapas, limita al nordeste con el Usumacinta —frontera entre México y Guatemala— y al oeste con el Grijalva: estos dos ríos confluyen para desembocar en el golfo de México, después de atravesar una región que ya había sido ocupada por los olmecas. A finales del período preclásico
(400-250 antes de nuestra era), la civilización de este pueblo ejerció una considerable influencia sobre todas las tribus que estaban en contacto con él.
Las tierras húmedas y exuberantes de Chiapas están jalonadas de antiguas ciudades cuyas ruinas han sido invadidas por la selva tropical. Se han contado hasta 70 poblaciones mayas,
las más importantes de las cuales, además de Palenque, son: Yaxchilán, a orillas del Usumacinta, Bonampak y Toniná, Teapá y Simojovel, así como Jonutá y Comalcalco, al oeste. En la orilla guatemalteca
del Usumacinta hay que señalar la ciudad de Piedras Negras, que tiene un estilo análogo.
Palenque, en el centro de este país de pluviselva y pantanos, surcado por corrientes de agua, es seguramente la más fascinante de las grandes ciudades clásicas que los mayas edificaron
en Chiapas. Recostada sobre los primeros pliegues de la Sierra Madre, cubierta por una impresionante vegetación, la ciudad ocupa un rellano desde donde la vista se extiende hacia el norte
[FIGURA 1]. Al sur, está bordeada por una serie de escarpaduras, cuyas primeras elevaciones están rematadas por los edificios. Un pequeño afluente del Usumacinta,
el río Otolum, corre en medio de las ruinas.
Cuando se empezaron a construir los grandes edificios destinados al ceremonial, los mayas canalizaron su curso mediante un acueducto subterráneo para que las crecidas no llegaran
a erosionarlos.
Mientras que el conjunto de chozas se extendía a lo largo de unos seis kilómetros, la zona de construcciones de fábrica cubre 2.000 metros de este a oeste por 1.000 metros de
norte a sur. En este perímetro, los principales monumentos —pirámides, palacios, juegos de pelota— se concentran fundamentalmente alrededor de una Plaza Mayor bordeada por un palacio con varios
patios y por el Templo de las Inscripciones [FIGURA 2]. Lindando con este grupo principal se encuentran, al este, el complejo del Templo de la Cruz, y al norte,
el grupo del Templo del Conde, que completan el centro ceremonial [FIGURA 3]. |
|