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IV. El apogeo de Palenque
Yaxchilan
         
 
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  IV. APOGEO PALENQUE  
Introducción
Palenque
Los edificios
Templo Inscripciones
El tesoro de la cripta
El Templo de la Cruz
El Gran Palacio
Yaxchilán
Monumentos
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  TABLA CRONOLOGICA  
  GLOSARIO  
 

FIGURA 1

Figura 1

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FIGURA 2

Figura 2

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       Situada en un meandro del Usumacinta, la ciudad de Yaxchilán [FIGURA 1] se extiende a lo largo de la orilla y las primeras estribaciones montañosas que dominan inmediatamente el río. Durante la civilización clásica, el Usumacinta fue la «autopista» de comunicación y de intercambios comerciales entre las ciudades de Petén y las de Chiapas. También Yaxchilán ocupa una posición importante —igual que su vecina Piedras Negras, a unos  40 Km. río abajo, en la orilla guatemalteca— en las relaciones que las distintas tribus de la comunidad maya entablan entre sí: bodas que entroncan dinastías de soberanos, fiestas celebradas en común, intercambio de productos difíciles de encontrar y trabajos de artesanía, etc.
     La ciudad de Yaxchilán tuvo que ser muy grande. Su centro ocupa más de 1 Km. por 600 m y tiene decenas de construcciones: pirámides, palacios y juegos de pelota. Los edificios se distribuyen sobre una serie de acrópolis, algunas de las cuales están a 50 m sobre el curso del río. Lamentablemente, las dificultades de acceso no han permitido todavía emprender las operaciones de recuperación y restauración que merece este conjunto ceremonial. Por tanto, la mayoría de los edificios están todavía sepultados bajo una capa de vegetación.
     En cambio, respecto a la escultura arquitectónica Yaxchilán es uno de los emplazamientos mejor documentados sobre su pasado: por ejemplo, la cara inferior de los dinteles que dominan las puertas de los santuarios está decorada con relieves de una gran finura, acompañados por largas inscripciones jeroglíficas [FIGURA 2]. La dinastía real que empieza en el 320 de nuestra era, se hizo ilustre en particular bajo los soberanos llamados «Escudo-Jaguar» [FIGURA 3] y «Pájaro-Jaguar» [FIGURA 4], cuyos reinados se sitúan entre el 681 y el 771.
     Sin embargo, la brillante situación de Yaxchilán, que por aquel entonces contaba con numerosos monumentos, se vio momentáneamente oscurecida por la victoria que Pacal, el señor de Palenque, obtuvo sobre las fuerzas de «Escudo-Jaguar». Este acontecimiento —que sólo en Palenque se menciona y que, por el contrario, las inscripciones de Yaxchilán callan por pudor— subraya, una vez más, la situación de constante guerra que había en el país maya: para poder disponer de víctimas destinadas al sacrificio, los jefes de tribu tenían que enfrentarse con sus vecinos y hacer prisioneros, a los que daban muerte en medio de ceremonias triunfales. Ésta es la «incursión» que parecen describir las pinturas de Bonampak [FIGURA 5].
     Aunque el soberano sea un jefe guerrero, eso no impide que en Yaxchilán una mujer pueda tener verdadera importancia política: Xok, esposa de «Escudo-Jaguar», desempeña el papel de verdadera reina. En los bajorrelieves se la ve presidir ceremonias y participar en grandes rituales, llegando incluso a dar al rey su casco de guerra cuando tiene que partir hacia una campaña destinada a proporcionar los cautivos que habrá que sacrificar a los dioses [FIGURA 6].
 
   
 

FIGURA 3

 

FIGURA 4

 

FIGURA 5

 

FIGURA 6

 
 
Figura 3
 
Figura 4
 
Figura 5
 
Figura 6
 
 

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