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FIGURA 1
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FIGURA 2
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Descubierto en Kohunlich [FIGURAS 1, 2 y 3], cerca de Chetumal, el Templo de las Máscaras data de los
albores de la época clásica. En la cara oeste tiene unos grandes rostros de estuco que antaño eran policromados. Estos mascarones están dispuestos en cuatro niveles a ambos lados de una escalinata
axial. Esta monumental ornamentación evoca el templo ya mencionado de Cerros, en Belice. En efecto, Kohunlich ofrece, como el edificio preclásico de Cerros, una fachada adornada por soberbias
efigies solares [FIGURA 4]. Estos relieves han aparecido intactos bajo un revestimiento más tardío, en ruinas. La ley de las superposiciones permite recuperar
edificios antiguos en un estado de conservación sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta la fragilidad del material.
El tema solar que ilustran estos estucos estilizados, de grandes dimensiones, demuestra un gran interés cosmológico. Esta profusa ornamentación de la fachada de los templos responde
a una inquietud religiosa que se expresa mediante cultos de carácter astral. Pronto, sin embargo, los rituales basados en los movimientos celestes y los ritmos del calendario empiezan a conjugarse
con temas dinásticos relacionados con quienes ostentaban el poder. Describen genealogías enteras, con «colecciones» de antepasados cuya imagen se confunde con la del astro solar. Este simbolismo
es el que rige toda la organización espacial, ya que el templo se edifica tanto en honor de los dioses que allí se veneran, como los soberanos que los representan en la tierra y que les ofrecen
sacrificios.
Unas máscaras análogas —en gran parte destruidas— han aparecido en las excavaciones realizadas en el emplazamiento de Dzibanché. También aquí, como en Kohunlich, las construcciones
que emergen de la selva obedecen a una organización estricta: acrópolis, pirámides, explanadas, plazas y terraplenes se organizan según una disposición ortogonal [FIGURAS
5, 6 y 7]. Hay un urbanismo muy elaborado en los distintos barrios de estas ciudades. Aquí los palacios y juegos de pelota se alternan con los templos. Muchos basamentos hechos de tierra
soportaban antiguamente construcciones de madera y de palmas, destinadas a viviendas para los altos dignatarios.
Algunas de las pirámides descubiertas en Quintana Roo tienen grandes dimensiones. Pero estos edificios no se parecen a los de Tikal, donde hay una minúscula cella sobre
una base escalonada muy empinada: aquí, aunque la inclinación es mayor, el templo que hay en la parte superior es muy ancho y tiene cámaras abovedadas con arcos de medio punto, lo cual indica
un culto para el que se precisaban varios celebrantes. |
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