| |
|
|
Desde luego, las gigantescas pirámides de Tikal han marcado profundamente el arte maya. También encontramos este tema, interpretado de forma
emblemática, en algunos edificios de los estilos Río Bec y Chenes de Quintanna Roo. Me refiero, en particular, a una construcción con tres torres que domina el emplazamiento de Xpuhil. Aquí, los
elementos piramidales, de una inclinación extrema, no son accesibles. Las grandes escalinatas que suben por las torres de ángulos redondos son artificiales: sus peldaños no sol lo bastante anchos
como para poder subir por ellos. Respecto a la cella superior, es maciza y su puerta está reemplazada por la gran máscara de una divinidad celeste [FIGURAS 1, 2
y 3].
A partir de ahora, la arquitectura Río Bec —nombre del primer emplazamiento que se conoce— no es más que mera decoración. Ya no tiene una función litúrgica; es puro simbolismo
que evoca el mundo de los dioses. Los templos, dentro de un espíritu formalista que ha perdido su función original, tienen un significado meramente simbólico; la pirámide y su santuario se han
ío Bec, también se observan en algunos edificios de estilo Chenes. |
|