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FIGURA 1
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Antes de dejar la región de Campeche, vamos a mencionar todavía una construcción compleja situada al noroeste de este Estado mexicano, en
el territorio de Edzná: el Templo-Pirámide de cinco plantas. Una vez más, estamos ante una obra en la que se juntan, como suele ocurrir con el estilo Río Bec, dos tipos de construcciones diferentes:
por un lado, una pirámide —con su santuario en la parte superior—, al que se accede a través de una sola escalinata axial grande, y cuya cella está rematada por una crestería elevada, de
31 m. de alto; y, por el otro, un palacio, cuyos cuatro niveles superpuestos, ligeramente retranqueados los unos respecto a los otros, tienen varias cámaras detrás de las puertas que se suceden
en la fachada. En la planta inferior y superior, a estas salas les precede una columnata. Abajo los fustes son de mampostería, mientras que arriba las columnas son monolíticas, como las que caracterizan
el estilo Puuc de Yucatán [FIGURA 1].
El edificio de Edzná es de planta cuadrada y mide 58 x 60 m. Esta construcción piramidal domina una plaza que mide 160 x 148 m, formada por una explanada artificial de 6 m de
altura [FIGURA 2]. Una escalinata de 45 m de anchura supera este desnivel. El espacio está rodeado, lateralmente, por unas construcciones destinadas al culto,
hechas en un estilo que demuestra el generoso sentido de las proporciones que los mayas tenían en los siglos VII y VIII [FIGURAS 3 y 4]. En el emplazamiento
hay una serie de estelas que abarcan un período que va desde el 672 hasta el 810; en cambio, los glifos que se leen en los peldaños de la gran escalinata que asciende por la pirámide se remontan
al 652.
Además, la ciudad de Edzná estaba unida al mar a través de un canal artificial de 12 Km de largo, cuya inclinación no pasa de 0,5 m cada 1.000 m, y que, junto al río Champoton,
permitía a las piraguas practicar un próspero comercio con la costa del golfo de México y las ciudades de Yucatán. |
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