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FIGURA 1
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Entre la casa la Casa de las Monjas y el imponente edificio llamado Casa del Gobernador, que domina Uxmal con su mole, hay un juego de pelota
[FIGURA 1] que hace de nexo de unión con la parte más baja de la ciudad. Los dos glacis que bordeaban el lugar destinado a los equipos soportaban unas construcciones
desde donde las personalidades seguían las peripecias del enfrentamiento ritual, que casi siempre terminaba con sacrificios humanos.
Los arqueólogos han exhumado algunas inscripciones. Una de ellas menciona el año 649, que probablemente corresponde a la fecha original de este lugar de juego. Además, en el emplazamiento
se ha encontrado una portería del 901, fecha que se sitúa al final de la época clásica tardía. Esta indicación cronológica seguramente alude a las transformaciones en la ornamentación del edificio
ejecutadas cuando Yucatán empezó a recibir la influencia mexicana. En esta época se introduce en la decoración una moldura semicilíndrica, que representa el cuerpo de la Serpiente Emplumada —el
Kukulkán de Chichén Itzá, o el Quetzalcoatl de Tulá—. Esta inmensa serpiente de piedra rodea las superficies internas del área de juego.
Al mismo tiempo, los mayas superpusieron en la fachada del palacio occidental de la Casa de las Monjas otra imagen del gran reptil, que se enrosca sobre los motivos en forma de
celosía del friso. A esta Serpiente Emplumada, que fue un mito importante del mundo maya-tolteca, se la reconoce por su cola de cascabel, provista de anillos óseos que producen esas vibraciones
sonoras que petrifican a hombres y animales. Por otro lado, de su boca abierta de par en par emerge el rostro del Hombre, el símbolo de resurrección que encarna el planeta Venus bajo sus formas
de Lucero de la tarde y Lucero del alba. De este modo, el ritual de la vida y de la muerte, que se concreta en el juego de pelota, confiere a Uxmal el profundo sentido sagrado del que la arquitectura
es símbolo por excelencia. |
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