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Los Mayas: palacios y pirámides
Casa del Gobernador
         
 
  INDICE  
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  VI. EL ESTILO PUUC  
Dzibilchaltun
Características Puuc
Apoteosis de Uxmal
Juego de Pelota
Casa del Gobernador
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  TABLA CRONOLOGICA  
  GLOSARIO  

 

FIGURA 1

Figura 1

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FIGURA 2

Figura 2

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FIGURA 3

Figura 3

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FIGURA 4

Figura 4

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       El apelativo Casa del Gobernador se debe al informe, publicado en 1688, de Fray López de Cogolludo. Este autor afirma que el edificio fue la residencia de los soberanos mayas. La inmensa construcción simétrica, que mide unos 100 m de largo, se compone de tres elementos: un cuerpo central de 55 m de largo, y dos alas, que miden 15 m cada una y están unidas al cuerpo principal mediante unos grandes arcos abocinados, con una anchura de 7 m, que antiguamente estaban abiertos y atravesaban la construcción de parte a parte [FIGURA 1]. Durante una segunda fase de los trabajos, fueron cerrados y provistos de columnas que formaban pórticos simétricos.
     Al comienzo de este estudio se ha subrayado el hecho de que algunos edificios mayas se alzan sobre enormes basamentos artificiales. La Casa del Gobernador es un claro ejemplo de ello. Descansa sobre una primera plataforma de 188 x 170 m, y 1,25 m de alto (30.000 m3); la segunda, que la cubre en parte, mide 162 x 135 m, y 7,5 m de alto (164.000 m3); un tercer zócalo, por el que sube la gran escalinata, mide 130 x 50 m, y 6,3 m de alto (40.000 m3). Un último talud, de 110 x 22 m, y 3 m de alto (7.000 m3), sirve de base a toda la construcción. Estas cuatro explanadas artificiales superpuestas, cuya altura alcanza los 18 m, totalizan por tanto 250.000 m3, o sea, 450- 500.000 toneladas de materiales [FIGURA 2].
     Sobre este fantástico basamento —una especie de acrópolis artificial— se alza la resplandeciente fachada de la Casa del Gobernador, cuya armonía, equilibrio y evidente pureza impresionan al visitante [FIGURA 3].
     El estudio de esta fachada revela una distribución ingeniosa: el cuerpo central tiene siete puertas, cuya disposición simétrica juega con unos intervalos irregulares y, sin embargo, repetitivos. Las alas tienen dos puertas cada una, y además una en cada lado de la construcción.
     Para averiguar el sistema rítmico que rige la disposición de estas aberturas que horadan la fachada de la Casa del Gobernador, hemos tomado en consideración la anchura de los muros que las separan. Este análisis ha conducido a un sorprendente descubrimiento: los mayas sólo utilizan dos dimensiones, las anchuras A y B, que pueden aparecer solas o por duplicado (es decir, A y AA, B y BB). Tenemos entonces, para la organización de la fachada del Palacio del Gobernador, la siguiente fórmula simétrica:
A   AA   A   -   B   BB   AA   B   B   AA   BB   B   -   A   AA   A
Como vemos, la solución es a la vez sencilla e ingeniosa. Evita la monotonía, aunque crea una relación estrecha entre las alas y el cuerpo central de la construcción. Si traducimos este ritmo en términos métricos, tendremos más o menos:
3   6   3   -   3,5   7   6   3,5   3,5   6   7   3,5   -   3   6   3
A través de estas aberturas se accede a 20 cámaras abovedadas: algunas son pequeñas y no pasan de 4 x 2,5 m; otras, que ocupan el centro del palacio, forman salones muy amplios, que llegan a medir 20 x 4 m, y donde pueden tener lugar rituales áulicos con un sofisticado ceremonial. Estas puertas están rematadas por el inmenso friso en mosaico de piedra, enmarcado por dos molduras de medio bocel, Sobre esta superficie ornamental de unos 4 m de alto, que cubre el palacio a lo largo de todo su perímetro y que constituye cerca de 1.000 m2 de ornamentación, observamos la presencia de varios elementos: 1) una estatua en relieve, sobre todo en el gran motivo central [FIGURA 4]; 2) unas máscaras del dios Chac superpuestas en las esquinas de la construcción y distribuidas en grandes ondulaciones sobre el friso; 3) unas grecas en sucesión, símbolos solares, que forman, a su vez, motivos distribuidos de manera ondulada sobre toda la superficie del friso; 4) una celosía que reproduce en piedra la imagen de los primitivos entramados de caña. Estos elementos repetitivos indican que los constructores mayas tenían unas técnicas de producción muy particulares y notablemente avanzadas.
     También desde el punto de vista simbólico, esta ornamentación es muy significativa. En efecto, está distribuida alrededor del tema central, donde se observa cómo la efigie esculpida del soberano destaca sobre un fondo que tiene toda una serie de «cetros ceremoniales» superpuestos, en forma de serpientes cósmicas, que en las ciudades mayas eran símbolos característicos del poder. Por tanto, los motivos repetitivos se inscriben alrededor de la persona del rey, y asocian las máscaras de Chac, dios de la lluvia, con las grecas que representan el sol. La lluvia y el sol son los motores de toda sociedad agrícola. Nos encontramos así ante las fuerzas de la naturaleza, dentro de un mundo regido por los ciclos climáticos de los que depende la agricultura. Estos temas destacan sobre las celosías inspiradas en la primitiva choza, como para relacionar a todo el pueblo amerindio con la jerarquía del poder que el soberano encarna en su persona.
 

 

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