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Románico: ciudades, catedrales y monasterios
IV. Arquitectura civil y militar. La ciudad: Francia
         
 
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  IV. ARQUITECTURA CIVIL Y MILITAR  
  La ciudad  
Introducción
Francia
Península Ibérica
Italia e Inglaterra
  Palacios Imperiales  
  Obras de defensa  
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  GLOSARIO  

 

FIGURA 1:
SAN MIGUEL DE CUIXÁ

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       Durante los siglos XI y XII, se formaron nuevas ciudades. Fuera de sus límites nacieron nuevos burgos en torno a los monasterios que poseían, en ocasiones, su propio recinto amurallado, como el burgo de Saint-Martin-des-Champs en París o el de Saint-Martin en Tours. No obstante, hay que precisar que la ciudad podía poseer territorios fuera de sus murallas y que éstas también podían proteger pueblos, por lo que no constituyen un rasgo definitorio de la ciudad, ni desde un punto de vista territorial ni simbólico. Por su parte, los monasterios emplazados cerca de las ciudades se unían a éstas por medio de amplias calles sinuosas que convergían en el monasterio (Charlieu, Saint-Denis) o sencillamente la localidad los absorbía (Aurillac, Figeac). Además, se formaron burgos monásticos independientes alrededor de algunos monasterios aislados (Cluny, Saint-Denis, Conques). De todas formas, ciertas abadías nunca llegaron a crear pobalciones a su alrededor; tal es el caso, por ejemplo, de San Miguel de Cuixá [FIGURA 1].
     Otras ciudades se crearon a partir de burgos que se desarrollaron en torno a los castillos. Estos burgos, muy numerosos en Francia, presentaban planos muy variados según la configuración del terreno donde se asentaban. En ese caso, castillo y ciudad podían situarse con relación a un río que influía en la estructura urbana, como en Château-Thierry o en Chinchón. La población podía rodear el castillo (Montluçon, Gourdon) en el llano (Châteauroux) o en una elevación (Pau). La ciudad de Caen constituye, quizá, un caso aparte, algo más complejo. En efecto, los dos burgos de Saint-Jean y Saint-Pierre ya existían en el siglo XI con su propia iglesia parroquial, además del castillo, que constaba asimismo de un núcleo urbano. Este ejemplo demuestra que no había una solución única en la formación de los burgos surgidos alrededor de un castillo.
     Aunque se manifiesta un importante desarrollo de las ciudades francesas a lo largo de los siglos XI y XII, el porcentaje es claramente inferior al de Europa central. En el sur obre todo, el fenómeno de las jurisdicciones permitió la protección de algunos núcleos con la concesión de salvaguardias y seguridades. Se delimitaba un terreno más o menos amplio, al que se concedía una carta por medio de una orden militar o religiosa que autorizaba la fundación de un pueblo. Estos núcleos suelen presentar dos tipos de planos: si es lineal (Villefranche-sur-Cher, Sauveterrede-Béarn), se desarrolla sobre un eje (calle o camino) y la iglesia se halla en uno de los extremos; si es radial, se organiza alrededor de la iglesia (Couvertoirade, Beaumont-en-Argonne). Este desarrollo de las ciudades se prolongó más allá del siglo XII con los pueblos fortificados. Ya en 1144, la fundación de Montauban anunciaba este nuevo tipo de estructura cuadriculada limitada por dos ejes, en cuya intersección se situaba la plaza mayor.
 

 

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