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FIGURA 1:
SAN MIGUEL DE CUIXÁ
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Durante los siglos
XI y XII, se formaron nuevas ciudades. Fuera de sus límites nacieron nuevos
burgos en torno a los monasterios que poseían, en ocasiones, su propio recinto
amurallado, como el burgo de Saint-Martin-des-Champs en París o el de Saint-Martin
en Tours. No obstante, hay que precisar que la ciudad podía poseer territorios
fuera de sus murallas y que éstas también podían proteger pueblos, por lo
que no constituyen un rasgo definitorio de la ciudad, ni desde un punto
de vista territorial ni simbólico. Por su parte, los monasterios emplazados
cerca de las ciudades se unían a éstas por medio de amplias calles sinuosas
que convergían en el monasterio (Charlieu, Saint-Denis) o sencillamente
la localidad los absorbía (Aurillac, Figeac). Además, se formaron burgos
monásticos independientes alrededor de algunos monasterios aislados (Cluny,
Saint-Denis, Conques). De todas formas, ciertas abadías nunca llegaron a
crear pobalciones a su alrededor; tal es el caso, por ejemplo, de San Miguel
de Cuixá [FIGURA 1].
Otras ciudades se crearon a partir de burgos que se desarrollaron
en torno a los castillos. Estos burgos, muy numerosos en Francia, presentaban
planos muy variados según la configuración del terreno donde se asentaban.
En ese caso, castillo y ciudad podían situarse con relación a un río que
influía en la estructura urbana, como en Château-Thierry o en Chinchón.
La población podía rodear el castillo (Montluçon, Gourdon) en el llano (Châteauroux)
o en una elevación (Pau). La ciudad de Caen constituye, quizá, un caso aparte,
algo más complejo. En efecto, los dos burgos de Saint-Jean y Saint-Pierre
ya existían en el siglo XI con su propia iglesia parroquial, además del
castillo, que constaba asimismo de un núcleo urbano. Este ejemplo demuestra
que no había una solución única en la formación de los burgos surgidos alrededor
de un castillo.
Aunque se manifiesta un importante desarrollo de las ciudades
francesas a lo largo de los siglos XI y XII, el porcentaje es claramente
inferior al de Europa central. En el sur obre todo, el fenómeno de las jurisdicciones
permitió la protección de algunos núcleos con la concesión de salvaguardias
y seguridades. Se delimitaba un terreno más o menos amplio, al que se concedía
una carta por medio de una orden militar o religiosa que autorizaba la fundación
de un pueblo. Estos núcleos suelen presentar dos tipos de planos: si es
lineal (Villefranche-sur-Cher, Sauveterrede-Béarn), se desarrolla sobre
un eje (calle o camino) y la iglesia se halla en uno de los extremos; si
es radial, se organiza alrededor de la iglesia (Couvertoirade, Beaumont-en-Argonne).
Este desarrollo de las ciudades se prolongó más allá del siglo XII con los
pueblos fortificados. Ya en 1144, la fundación de Montauban anunciaba este
nuevo tipo de estructura cuadriculada limitada por dos ejes, en cuya intersección
se situaba la plaza mayor. |
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