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Románico: ciudades, catedrales y monasterios
IV. Arquitectura civil y militar: palacios imperiales
         
 
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  IV. ARQUITECTURA CIVIL Y MILITAR  
  La ciudad  
  Palacios Imperiales  
  Obras de defensa  
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  GLOSARIO  

 

FIGURA 1:
Palazzo della Ragione

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FIGURA 2: ESTELLA

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FIGURA 3: GOSLAR

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FIGURA 4: GOSLAR

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       El palacio abacial de Pomposa, llamado Palazzo della Ragione, resulta muy representativo de la arquitectura civil prestigiosa, debido sobre todo a su fachada con dos niveles de arcadas superpuestas, en los que los huecos y la sensación de profundidad parecen predominar sobre el muro. Se trata del palacio en el que el abad impartía justicia [FIGURA 1].
     En el aspecto arquitectónico, el Palacio de Pomposa no tiene relación con lo que sería poco después el modelo de sede municipal italiana; en cambio, puede compararse con los palacios y viviendas Venecia. El uso del ladrillo en los muros y del mármol en columnas y capiteles es una de las características de la laguna veneciana. La sobriedad generalizada de la fachada del atrio, con su gran abertura central en el nivel inferior, flanqueada por galerías laterales más bajas, y la logia porticada continua del primer piso permiten aventurar que se construyó en el siglo XII. El aspecto actual del edificio es el resultado de la restauración que le ha devuelto su línea original y que no ha tenido en cuenta las modificaciones que, a partir de 1396, emprendió el abad Bonaccorso.
     En la arquitectura medieval románica, el aspecto exterior de los palacios aparece especialmente cuidado, incluso cuando no contiene decoración esculpida o enriquecimiento arquitectónico particular. Más allá de la articulación formal, hay siempre una intención tras la forma que determina la voluntad monumental y la presencia pública del edificio [FIGURA 2]. El palacio imperial o señorial urbano se caracteriza por la voluntad de aparentar y se identifica por la aparición de una galería abierta en la fachada. Los palacios ilustrados en el tapiz de Bayeux constan de una planta baja y un piso superior, representado por una hilera de arcadas. El palacio de la Wartburg (1157-1165), algo más tardío, manifiesta un aspecto contundente, sobre todo en los niveles inferiores. En el interior, la gran sala que distingue los palacios puede dividirse en dos naves por una fila de columnas que, a veces, alternan con pilares. En Alemania, la fachada del palacio de la Wartburg o las de Bad Wimpfen o Münzenberg plasman en el exterior los ritmos interiores. El palacio principesco de Goslar , construido en la época de los Salier y los Staufen, constituye un ejemplo de palacio fortificado imperial dentro de la tradición carolingia, al que Enrique II (1015-1019) añadió un anexo [FIGURAS 3 y 4]. La mayor parte de las obras se llevaron a cabo durante el reinado de Enrique III, a mediados del siglo XI, entre las que destaca la vivienda señorial y la colegiata. La primera fue transformada por Federico I, Barbarroja, con la construcción de la capilla de San Ulrich [FIGURAS 5 y 6] y de un corredor.
     La edificación de las viviendas privadas de la ciudad se desarrolló con el enriquecimiento de la burguesía urbana. Estos edificios, que alcanzaban alturas considerables, con sótanos o bodegas, concentraron todo el esfuerzo ornamental en la decoración de la fachada exterior. Con esa voluntad de aparentar ya comentada, se creó una rivalidad entre burgueses, señores y eclesiásticos por ver quién poseía la fachada exterior más cuidada. La de las viviendas privadas imitaba a la de los palacios: una gran portada situada en la planta baja, ajimeces con arcos apuntados o de medio punto, a menudo protegidos por un arco de descarga en la planta noble, y, por supuesto, una rica decoración de capiteles, basamentos, tímpanos y relieves. En cambio, la organización interior de estas viviendas se caracterizaba, en general, por su funcionalidad. El sótano solía presentar planta rectangular, en ocasiones con pilares intermedios, y la planta baja estaba abierta y podía servir de almacén o tienda; por último, el primer piso —y el segundo cuando lo había— se reservaba para la vida privada y social. Las paredes se hallaban decoradas con pinturas murales o tapices. Estas construcciones se realizaban en piedra.
     Se conservan pocos ejemplos de esta arquitectura civil de la época románica. La casa urbana de Saint-Antonin, en el departamento francés de Tarn-et-Garonne, resulta excepcional, con su alzado de tres pisos. La ordenaron edificar en el siglo XII los Granolhet, familia de ricos burgueses, con esa preocupación por aparentar [FIGURA 7], lo que les condujo a construir esta vivienda fastuosa en la plaza del Ayuntamiento, hacia el oeste. En 1175, el conde de Toulouse Raimundo V se detuvo aquí y, en el siglo XV este edificio privado se convirtió en la sede del Consulado de la ciudad. La vivienda incluye un cuerpo, unido a una torre, con una serie de tres arcos apuntados sobre los que se abre un ventanal armonizado por tres grupos de tres pequeñas columnas, separadas por pilares con esculturas de gran calidad (Adán y Eva, el Juicio de Salomón). Otro ventanal ilumina la gran sala de recepción. En el último piso aparecen tres ajimeces de medio punto, tras los cuales se encuentran las estancias en las que se habitaba. En un principio, la fachada estaba adornada con incrustaciones de cerámica que, en la actualidad, han desaparecido. La torre, por su parte, constituía todo un símbolo de poder utilizado a menudo por los nobles y los burgueses, como en Toulouse. La casa románica de Cluny, la de Dol (Bretaña) y el pabellón de Adelaida en Burlats son otras ilustraciones de esta arquitectura civil románica. Los palacios abaciales o episcopales [FIGURA 8 y 9] presentan una disposición semejante a la de las viviendas señoriales con varias plantas.
 
 
 

CAPILLA DE SAN ULRICH

CASA GRANOLHET

PALACIO EPICOPIAL DE AUXERRE

 
 

FIGURA 5

FIGURA 6

FIGURA 7

FIGURA 8

FIGURA 9

 
 
CAPILLA DE SAN ULRICH
CAPILLA DE SAN ULRICH
CAPILLA DE SAN ULRICH
CAPILLA DE SAN ULRICH
 
 

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FIGURA 10: BRAGANZA

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       La Inglaterra de los siglos XI y XII contaba con una arquitectura civil muy parecida. En Hampshire, la casa románica de Cristchurch es una vivienda de dos pisos que forma parte del castillo y se halla cubierta por una estructura de madera. La planta baja, destruida y restaurada, quizás se reservaba al servicio. Una escalera interior conducía a la planta noble, iluminada por ventanales. A partir de mediados del siglo XII, las grandes residencias judías empezaron a parecerse a las del continente. Cabe mencionar, por ejemplo, el Moyses Hall en Bury Saint Edmunds y la Jew´s House y la Aaro´s House en Licoln. Estas casas manifiestan la riqueza de la poderosa buguesía judía, que se construyó suntuosas viviendas, como la del notable Richard de Leicester en Southampton, de principios del siglo XIII.
     Los ejemplos de arquitectura civil urbana que se conservan resultan escasos para realizar un estudio por regiones. Entre los edificios públicos, la fachada de la casa de la Paeria, en Lérida, muy restaurada, anuncia las grandes fachadas góticas de los edificios administrativos de la ciudad. La Domus Municipalis de Braganza, que se remonta a finales del siglo XII o los albores del XIII, se halla emplazada sobre una gran cisterna abovedada. Las reuniones del Senado se celebraban en una amplia sala iluminada por ventanas de medio punto [FIGURA 10].
 

 

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