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Románico: ciudades, catedrales y monasterios
IV. Arquitectura civil y militar. Las obras de defensa: Francia
         
 
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  IV. ARQUITECTURA CIVIL Y MILITAR  
  La ciudad  
  Palacios Imperiales  
  Obras de defensa  
Introducción
Francia
Islas Británicas
Península Ibérica
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  GLOSARIO  
       Durante el románico, las ciudades conservaron su recinto romano, lo consolidaron o, incluso, lo reconstruyeron. Las puertas y las murallas contribuyeron a la unificación del núcleo urbano y fueron objeto de unos cuidados especiales. En Francia, las murallas más representativas pertenecientes a este período se hallan en Carcasona [FIGURAS 1 a 4], Laon, Provins y Vitré. El castillo de Carcasona, de planta cuadrangular, se encuentra rodeado por un doble recinto que quizá se remonte al primer cuarto del siglo XIII y que se erigió a partir de una muralla antigua. Es probable que el edificio llamado de los Matacanes, en Le Puy-en-Velay, date también del siglo XIII a pesar de las reconstrucciones; se trata de un ejemplo bien conservado de fortificación medieval.
     Los recintos que rodeaban los núcleos rurales estaban formados por un talud de tierra o un foso, presentaban grandes o pequeñas dimensiones y se extendían por toda Francia excepto en el sur. Los recintos circulares de los castillos, con murallas y fosos análogos a los que rodean las motas, figuraban entre los mayores conjuntos y poseían indiscutiblemente carácter militar. Existían asimismo pequeños recintos agrícolas que protegían las explotaciones. A partir del siglo XII, también se fortificaron los pueblos, con independencia de los castillos, y se aseguraba así su propia defensa. Las casas fortificadas rurales, por su parte, no se convirtieron en residencias señoriales fortificadas y en centros de producción hasta el siglo XIII.
     La fortificación de las iglesias se generalizó a partir del siglo XII, sobre todo por el sur. Estos recintos, que también incluían los monasterios, se habían previsto desde el origen en la mayoría de los casos. Algunas iglesias ofrecen el aspecto de verdaderas fortalezas: plataforma de pendiente, muros con matacanes y aspilleras, y la torre transformada en un verdadero donjón. De todos modos, las iglesias podían integrarse asimismo en un sistema más amplio de fortificaciones.
 
   
 

CARCASONA

 
 

FIGURA 1

FIGURA 2

FIGURA 3

FIGURA 4

 
 
Carcasona
Carcasona
Carcasona
Carcasona
 
 

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