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sentimientos
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En esa época, Italia se encontraba políticamente
fragmentada. Su arquitectura románica se caracterizó por un desarrollo regional
muy variado. Abierta a las influencias y a los contactos con Oriente, el
sur y Europa occidental, era una tierra rica en experiencias y soluciones.
La tradición clásica y el aprovechamiento de materiales antiguos son dos
características específicas de esta zona que contribuyeron a las grandes
innovaciones arquitectónicas. El uso frecuente del ladrillo, sin excluir
la piedra, las grandes naves abovedadas y la abundancia de la decoración
mural constituyen rasgos comunes a varias regiones.
En el norte de Italia se desarrolló una arquitectura sobria
y abierta a las influencias del sur de Francia. La arquitectura románica
lombarda se vio, a la vez, alimentada y frenada por una tradición arquitectónica
ininterrumpida que se remontaba a la época romana y paleocristiana y que
incluye los monumentos de Ravena. En Como, la iglesia de San Abundio presenta
una nave principal y cuatro laterales, cubiertas por una estructura de madera
y prolongadas en un amplio coro. La influencia del primer arte románico
se observa en la pequeña sillería, las arcadas exteriores y las dos torres
campanario de planta cuadrada. Este edificio sirvió de modelo a San Giacomo,
en la misma ciudad, y a Santa Eufemia de la isla de Comacina, hoy en ruinas.
En San Ambrosio de Milán [FIGURAS
1-2-3], la iglesia adopta también planta basilical con dos naves
laterales, sin transepto, y abierta a una cabecera con tres ábsides semicirculares.
Un atrio, fiel a la herencia paleocristiana, precede al conjunto. El alzado
con tribunas y la expansión de las bóvedas de crucería por todo el edificio
anuncian, sin embargo, los nuevos modelos arquitectónicos del románico,
que se repiten en la iglesia de San Miguel de Pavía (1100-1160), aunque
ésta presenta un transepto ancho y un coro elevado. El conjunto se caracteriza
por las bóvedas de crucería de perfil cuadrado que experimentaron un gran
éxito en el norte de Italia. Estos rasgos arquitectónicos influyeron en
otros edificios de Pavía, como San Pietro in Ceil d´Oro, San Teodoro, San
Lázaro, San Esteban y Santa María del Pueblo (1076-1106), iglesias destruidas
en la actualidad.
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Entre Lombardía y Emilia se establecieron vínculos,
como atestigua la catedral de Módena (1099-1184). En efecto, aquí aparecen
tres naves que, tras un transepto que no sobresale, concluyen en tres ábsides
semicirculares, y se alternan soportes y vanos tripartitos, parecidos a
las aberturas de las tribunas pero abiertos directamente a las naves laterales
[FIGURAS 4-5-6-7-8-9]. En esa misma
época se construyó la catedral de Parma (1076-1106), que basa su originalidad
en la cabecera, sobreelevada debido a una alta cripta, semejante a de Spira,
con un transepto con dos absidiolas en cada brazo. Una de las absidiolas
se encuentra en el extremo septentrional o meridional, al este. El coro
rectangular termina en hemiciclo y el conjunto queda rematado por un cimborrio
octogonal sobre el crucero. Los muros exteriores están adornados con arcaturas
y galerías de arcadas. De nuevo encontramos un alzado de tres niveles y
bóveda de crucería sobre la planta oblonga aunque sólo en la nave central,
pues las laterales presentan bóvedas de arista.
Estas iglesias suelen completarse con un campanario aislado
o un baptisterio monumental. El norte de Italia vio cómo se alzaban un gran
número de baptisterios, en Biella, Asti o incluso Cremona. El más destacado
de todos es, sin duda, el de Parma (1196). Se trata de una recia torre octogonal
rematada por una cúpula nervada. El alzado consta de tres niveles: la base,
con tres portadas, se encuentra decorada en su interior con hornacinas semicirculares
y, en el exterior, con arcadas ciegas; el registro intermedio muestra contrafuertes
en los ángulos, pilares verticales y galerías superpuestas, y el último
nivel está decorado con una serie de arcos.
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SAN MIGUEL, PAVIA
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FIGURA 10: NAVE
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FIGURA 11: PLANTA
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Los edificios del norte de Italia presentan,
además, un tratamiento original de las fachadas. La de la iglesia de San
Miguel de Pavía (consagrada en 1155) constituye un ejemplo magnífico
[FIGURAS 10-11]. Se halla segmentada en
tres anchas divisiones por haces de columnas y presenta un hastial triangular
acentuado por una galería de arcadas. Cada división dispone de una puerta
con arco de medio punto: la central posee tres registros (con ajimeces,
ventanales y dos óculos) y las laterales, un solo ajimez. Además, el conjunto
demuestra que la arquitectura no define con rigurosidad un marco para la
escultura. Los motivos esculpidos se insertan, en efecto, en las hiladas
de piedra de forma dispersa, con aspecto de molduras y sin preocupación
alguna por la estructura. Este modelo calado de la fachada se repite en
Parma (1076-1106): dos hileras horizontales de vanos tripartitos recorren
la fachada, y una galería continua sigue el trazado del hastial. En el centro
de la fachada, un pórtico con dos plantas se sustenta con columnas provistas
de leones esculpidos en su base. Este tipo de entrada se utilizó con frecuencia.
El centro de Italia se distingue por una decoración muy
abundante en detrimento de la propia arquitectura, y presenta diferencias
locales considerables, por ejemplo entre los monumentos pisanos y florentinos.
Encontramos un rasgo propio del Imperio Romano: el revestimiento de mármol
blanco incrustado en bandas horizontales y motivos ornamentales del mismo
material color verde oscuro. Esta técnica sólo aparece en Italia central.
En el exterior se combina con arcaturas y galerías, lo que produce un efecto
muy elegante, de encaje, muy distinto de los exteriores paleocristianos,
tan sobrios y austeros.
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PISA
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FIG. 12: BAPTISTERIO
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FIG. 13: CAMPANIL
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FIG. 14: CATEDRAL
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SAN MINIATO
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FIG. 15: interior
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FIG. 16: interior
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SAN CLEMENTE
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FIG. 17: NAVE
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FIG. 18: ABSIDE
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Toscana continuó fiel a su herencia clásica
durante toda la Edad Media. Los arquitectos de Pisa
[FIGURAS 12-13-14] consiguieron un gran
número de innovaciones, perfectamente ilustradas en el conjunto de la catedral,
el baptisterio, el campanil o Torre Inclinada y el Campo Santo. La catedral,
consagrada en 1118, de planta de cruz latina, tiene una nave central y cuatro
naves laterales que conducen a un transepto bajo, muy sobresaliente, que
también dispone de naves laterales y una cúpula en el crucero. El edificio
destaca, en especial, por su decoración exterior de mármol que, entre el
ábside y la fachada, se dispone en tres registros delimitados por cornisas
en función de los diferentes volúmenes de la estructura (nave central, laterales
y tribunas). Encontramos, de forma sucesiva, una serie de grandes arcadas
ciegas, un nivel de pilastras y, por último, otra sucesión de arquería.
El conjunto se completa con rosetas e incrustaciones de mármoles policromos.
El registro de las arcadas superiores se halla en el primer nivel de la
fachada occidental y cuenta con tres aberturas. Encima se ubican cuatro
galerías de logias sostenidas por finas columnas.
Este modelo decorativo experimentó un gran éxito en Toscana.
Por ejemplo, las galerías pisanas aparecen de nuevo en Luca y Pistoya, así
como en la fachada de la Pieve de Arezzo. El baptisterio de Pisa, proyectado
por Diotisalvi y comenzado en 1152, es de planta circular y su decoración
se basa en la de la catedral. Está rodeado por una especie de deambulatorio
de dos niveles, con bóvedas sostenidas por pilares y columnas alternativamente.
Un siglo después se añadieron adornos góticos. La cúpula, por su parte,
data del siglo XIV. El campanil, obra de Bonnano, es una torre cilíndrica,
decorada con galerías de arcadas al estilo de la catedral. El conjunto se
completa con el Campo Santo, decorado en el exterior por arcaturas y en
el interior por un pórtico ubicado dentro de un recinto rectangular.
La mayoría de las iglesias de Pisa se inspiran en estos
modelos arquitectónicos y decorativos (San Frediano o San Paolo a Ripa d'Arno).
Se extiende, además, por las islas y los puertos dominados por Pisa. La
basílica de San Gavino, en Porto Torres, constituye un buen ejemplo —doble
ábside, alternancia de los soportes y riqueza de la decoración— que inspiró
más tarde otros monumentos, como Santa María de Silanus o Santa Justa de
Oristano.
La arquitectura románica florentina exploró otros derroteros
ornamentales basados en los aplacados de mármol policromos y los elementos
antiguos. Una muestra perfecta es la iglesia de San Miniato al Monte
[FIGURAS 15-16], terminada en 1150. Se
trata de una basílica con dos naves laterales, subrayada por columnas y
pilares con columnas adosadas y cubierta por una estructura de madera sustentada
por arcos diafragma. Se prolonga por un coro elevado sobre una alta cripta.
La singular decoración mural de la fachada juega con mármoles blancos y
verdes: el registro inferior presenta arquerías de medio punto que encuadran
composiciones lineales —diríase que dos constituyen falsas puertas—; encima,
unas composiciones que utilizan el círculo y la línea se disponen a ambos
lados de una ventana; el conjunto está rematado por un frontón decorado
con los mismos motivos pero de dimensiones reducidas. Esta combinación de
mármol blanco y verde también se emplea en la decoración interior de la
nave. En la fachada de Badia, en Fiesole, encontramos asimismo este modelo
ornamental. Sin embargo, la construcción más perfecta que utiliza este procedimiento
es el baptisterio de Florencia, totalmente revestido, tanto en el exterior
como en el interior, de incrustaciones de mármol blanco y verde.
Otros edificios del centro de Italia manifiestan la influencia
de Cluny, como Sant'Antimo, que posee un coro con capillas radiales. La
iglesia de Spoleto y la catedral de Todi dependen aún más de los modelos
lombardos. El ejemplo de la planta basilical toscana se encuentra, en cambio,
en las catedrales de Spoleto, Narni o en Asís. En cualquier caso, bastantes
monumentos comenzarían a experimentar enseguida la influencia de la arquitectura
gótica, como atestigua la iglesia de San Francisco de Asís, que se comenzó
a construir en 1228 según los modelos góticos.
Roma y la región del Lacio, aunque marcadas por las influencias
de la Italia septentrional, mantuvieron la planta de la basílica paleocristiana.
El atrio apareció en la iglesia de los Santi Quattro Coronati, y en la de
San Clemente [FIGURAS 17-18] está precedido
por un pórtico de columnas. La parte occidental de la iglesia de Santa María
in Cosmedin [FIGURA 19], compuesta por
un nártex, un pórtico y un campanario cuadrado, deriva de los edificios
romanos medievales. La decoración antigua de arcadas y lesenas anima las
paredes de la iglesia de Santa María in Trastevere. Sólo los campaniles
con aberturas, como en Santa María in Cosmedin, reflejan los nuevos modelos
arquitectónicos.
En Apulia [FIGURA 20],
Calabria y a veces incluso en Campania, la mezcla de estilos procede de
las aportaciones normandas, orientales y clásicas. La planta basilical se
observa en Carinola y en Sessa Aurunca, así como en las catedrales de Salerno
y Capua. El sur de Italia refleja asimismo las influencias del arte árabe,
como demuestra el claustro de la ciudad de Amalfi: finas columnas coronadas
por arcos entrecruzados, tres a tres. Este esquema ornamental se utiliza
también en los campanarios de Amalfi y Gaeta. Los edificios de Ravello son
igualmente reveladores de las aportaciones musulmanas. La influencia bizantina,
en cambio, se hace más sensible en Apulia y en Calabria. La catedral de
Canosa (Apulia), consagrada en 1101, presenta planta de cruz latina con
cinco cúpulas en la cubierta. Calabria se caracteriza por numerosos monumentos
de planta cuadrada y cruz griega (la Católica o San Giovanni, en Stilo).
No obstante, la introducción de las tendencias septentrionales puede apreciarse
en el recurso al deambulatorio con capillas radiales en Venosa, Acerenza
y Aversa. El coro desarrollado, propio de las iglesias normandas del tipo
de Bernay, aparece en la iglesia Roccelletta de Squillace. A sus rasgos
arquitectónicos importados se une una decoración muy específica, como demuestran
las arquerías entrelazadas —ya mencionadas en Amalfi— de la iglesia de San
Giovanni de Stilo. Este procedimiento ornamental también aparece en la ciudad
inglesa de Durham.
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