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Románico: ciudades, catedrales y monasterios
VII. Las obras del norte de Europa: Italia
         
 
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  VI. EL SUR DE EUROPA  
 
Península Iberica
Italia
Sicilia y Venecia
 
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  GLOSARIO  

 

sentimientos

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     En esa época, Italia se encontraba políticamente fragmentada. Su arquitectura románica se caracterizó por un desarrollo regional muy variado. Abierta a las influencias y a los contactos con Oriente, el sur y Europa occidental, era una tierra rica en experiencias y soluciones. La tradición clásica y el aprovechamiento de materiales antiguos son dos características específicas de esta zona que contribuyeron a las grandes innovaciones arquitectónicas. El uso frecuente del ladrillo, sin excluir la piedra, las grandes naves abovedadas y la abundancia de la decoración mural constituyen rasgos comunes a varias regiones.
     En el norte de Italia se desarrolló una arquitectura sobria y abierta a las influencias del sur de Francia. La arquitectura románica lombarda se vio, a la vez, alimentada y frenada por una tradición arquitectónica ininterrumpida que se remontaba a la época romana y paleocristiana y que incluye los monumentos de Ravena. En Como, la iglesia de San Abundio presenta una nave principal y cuatro laterales, cubiertas por una estructura de madera y prolongadas en un amplio coro. La influencia del primer arte románico se observa en la pequeña sillería, las arcadas exteriores y las dos torres campanario de planta cuadrada. Este edificio sirvió de modelo a San Giacomo, en la misma ciudad, y a Santa Eufemia de la isla de Comacina, hoy en ruinas.
     En San Ambrosio de Milán [FIGURAS 1-2-3], la iglesia adopta también planta basilical con dos naves laterales, sin transepto, y abierta a una cabecera con tres ábsides semicirculares. Un atrio, fiel a la herencia paleocristiana, precede al conjunto. El alzado con tribunas y la expansión de las bóvedas de crucería por todo el edificio anuncian, sin embargo, los nuevos modelos arquitectónicos del románico, que se repiten en la iglesia de San Miguel de Pavía (1100-1160), aunque ésta presenta un transepto ancho y un coro elevado. El conjunto se caracteriza por las bóvedas de crucería de perfil cuadrado que experimentaron un gran éxito en el norte de Italia. Estos rasgos arquitectónicos influyeron en otros edificios de Pavía, como San Pietro in Ceil d´Oro, San Teodoro, San Lázaro, San Esteban y Santa María del Pueblo (1076-1106), iglesias destruidas en la actualidad.

 
 
 

SAN AMBROSIO

 
 

FIG. 1: PLANTA

 

FIG. 2: ATRIO Y FACHADA

 

FIG. 3: CIBORIO

 
 
SAN AMBROSIO
 
SAN AMBROSIO
 
SAN AMBROSIO
 
 

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     Entre Lombardía y Emilia se establecieron vínculos, como atestigua la catedral de Módena (1099-1184). En efecto, aquí aparecen tres naves que, tras un transepto que no sobresale, concluyen en tres ábsides semicirculares, y se alternan soportes y vanos tripartitos, parecidos a las aberturas de las tribunas pero abiertos directamente a las naves laterales [FIGURAS 4-5-6-7-8-9]. En esa misma época se construyó la catedral de Parma (1076-1106), que basa su originalidad en la cabecera, sobreelevada debido a una alta cripta, semejante a de Spira, con un transepto con dos absidiolas en cada brazo. Una de las absidiolas se encuentra en el extremo septentrional o meridional, al este. El coro rectangular termina en hemiciclo y el conjunto queda rematado por un cimborrio octogonal sobre el crucero. Los muros exteriores están adornados con arcaturas y galerías de arcadas. De nuevo encontramos un alzado de tres niveles y bóveda de crucería sobre la planta oblonga aunque sólo en la nave central, pues las laterales presentan bóvedas de arista.
     Estas iglesias suelen completarse con un campanario aislado o un baptisterio monumental. El norte de Italia vio cómo se alzaban un gran número de baptisterios, en Biella, Asti o incluso Cremona. El más destacado de todos es, sin duda, el de Parma (1196). Se trata de una recia torre octogonal rematada por una cúpula nervada. El alzado consta de tres niveles: la base, con tres portadas, se encuentra decorada en su interior con hornacinas semicirculares y, en el exterior, con arcadas ciegas; el registro intermedio muestra contrafuertes en los ángulos, pilares verticales y galerías superpuestas, y el último nivel está decorado con una serie de arcos.

 
 
 

CATEDRAL DE MODENA

 
 

FIG. 4:
CABECERA

 

FIGURA 5:
FACHADA

 

FIGURA 6:
PLANTA

 

FIGURA 7:
FACHADA

 

FIG. 8:
NAVE

 

FIGURA 9:
PORTADA

 
 
CATEDRAL DE MODENA
 
CATEDRAL DE MODENA
 
CATEDRAL DE MODENA
 
CATEDRAL DE MODENA
 
CATEDRAL DE MODENA
 
CATEDRAL DE MODENA
 
 

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SAN MIGUEL, PAVIA

FIGURA 10: NAVE

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FIGURA 11: PLANTA

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     Los edificios del norte de Italia presentan, además, un tratamiento original de las fachadas. La de la iglesia de San Miguel de Pavía (consagrada en 1155) constituye un ejemplo magnífico [FIGURAS 10-11]. Se halla segmentada en tres anchas divisiones por haces de columnas y presenta un hastial triangular acentuado por una galería de arcadas. Cada división dispone de una puerta con arco de medio punto: la central posee tres registros (con ajimeces, ventanales y dos óculos) y las laterales, un solo ajimez. Además, el conjunto demuestra que la arquitectura no define con rigurosidad un marco para la escultura. Los motivos esculpidos se insertan, en efecto, en las hiladas de piedra de forma dispersa, con aspecto de molduras y sin preocupación alguna por la estructura. Este modelo calado de la fachada se repite en Parma (1076-1106): dos hileras horizontales de vanos tripartitos recorren la fachada, y una galería continua sigue el trazado del hastial. En el centro de la fachada, un pórtico con dos plantas se sustenta con columnas provistas de leones esculpidos en su base. Este tipo de entrada se utilizó con frecuencia.
     El centro de Italia se distingue por una decoración muy abundante en detrimento de la propia arquitectura, y presenta diferencias locales considerables, por ejemplo entre los monumentos pisanos y florentinos. Encontramos un rasgo propio del Imperio Romano: el revestimiento de mármol blanco incrustado en bandas horizontales y motivos ornamentales del mismo material color verde oscuro. Esta técnica sólo aparece en Italia central. En el exterior se combina con arcaturas y galerías, lo que produce un efecto muy elegante, de encaje, muy distinto de los exteriores paleocristianos, tan sobrios y austeros.

 
 

PISA

FIG. 12: BAPTISTERIO

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FIG. 13: CAMPANIL

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FIG. 14: CATEDRAL

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SAN MINIATO

FIG. 15: interior

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FIG. 16: interior

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SAN CLEMENTE

FIG. 17: NAVE

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FIG. 18: ABSIDE

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     Toscana continuó fiel a su herencia clásica durante toda la Edad Media. Los arquitectos de Pisa [FIGURAS 12-13-14] consiguieron un gran número de innovaciones, perfectamente ilustradas en el conjunto de la catedral, el baptisterio, el campanil o Torre Inclinada y el Campo Santo. La catedral, consagrada en 1118, de planta de cruz latina, tiene una nave central y cuatro naves laterales que conducen a un transepto bajo, muy sobresaliente, que también dispone de naves laterales y una cúpula en el crucero. El edificio destaca, en especial, por su decoración exterior de mármol que, entre el ábside y la fachada, se dispone en tres registros delimitados por cornisas en función de los diferentes volúmenes de la estructura (nave central, laterales y tribunas). Encontramos, de forma sucesiva, una serie de grandes arcadas ciegas, un nivel de pilastras y, por último, otra sucesión de arquería. El conjunto se completa con rosetas e incrustaciones de mármoles policromos. El registro de las arcadas superiores se halla en el primer nivel de la fachada occidental y cuenta con tres aberturas. Encima se ubican cuatro galerías de logias sostenidas por finas columnas.
     Este modelo decorativo experimentó un gran éxito en Toscana. Por ejemplo, las galerías pisanas aparecen de nuevo en Luca y Pistoya, así como en la fachada de la Pieve de Arezzo. El baptisterio de Pisa, proyectado por Diotisalvi y comenzado en 1152, es de planta circular y su decoración se basa en la de la catedral. Está rodeado por una especie de deambulatorio de dos niveles, con bóvedas sostenidas por pilares y columnas alternativamente. Un siglo después se añadieron adornos góticos. La cúpula, por su parte, data del siglo XIV. El campanil, obra de Bonnano, es una torre cilíndrica, decorada con galerías de arcadas al estilo de la catedral. El conjunto se completa con el Campo Santo, decorado en el exterior por arcaturas y en el interior por un pórtico ubicado dentro de un recinto rectangular.
     La mayoría de las iglesias de Pisa se inspiran en estos modelos arquitectónicos y decorativos (San Frediano o San Paolo a Ripa d'Arno). Se extiende, además, por las islas y los puertos dominados por Pisa. La basílica de San Gavino, en Porto Torres, constituye un buen ejemplo —doble ábside, alternancia de los soportes y riqueza de la decoración— que inspiró más tarde otros monumentos, como Santa María de Silanus o Santa Justa de Oristano.
     La arquitectura románica florentina exploró otros derroteros ornamentales basados en los aplacados de mármol policromos y los elementos antiguos. Una muestra perfecta es la iglesia de San Miniato al Monte [FIGURAS 15-16], terminada en 1150. Se trata de una basílica con dos naves laterales, subrayada por columnas y pilares con columnas adosadas y cubierta por una estructura de madera sustentada por arcos diafragma. Se prolonga por un coro elevado sobre una alta cripta. La singular decoración mural de la fachada juega con mármoles blancos y verdes: el registro inferior presenta arquerías de medio punto que encuadran composiciones lineales —diríase que dos constituyen falsas puertas—; encima, unas composiciones que utilizan el círculo y la línea se disponen a ambos lados de una ventana; el conjunto está rematado por un frontón decorado con los mismos motivos pero de dimensiones reducidas. Esta combinación de mármol blanco y verde también se emplea en la decoración interior de la nave. En la fachada de Badia, en Fiesole, encontramos asimismo este modelo ornamental. Sin embargo, la construcción más perfecta que utiliza este procedimiento es el baptisterio de Florencia, totalmente revestido, tanto en el exterior como en el interior, de incrustaciones de mármol blanco y verde.
     Otros edificios del centro de Italia manifiestan la influencia de Cluny, como Sant'Antimo, que posee un coro con capillas radiales. La iglesia de Spoleto y la catedral de Todi dependen aún más de los modelos lombardos. El ejemplo de la planta basilical toscana se encuentra, en cambio, en las catedrales de Spoleto, Narni o en Asís. En cualquier caso, bastantes monumentos comenzarían a experimentar enseguida la influencia de la arquitectura gótica, como atestigua la iglesia de San Francisco de Asís, que se comenzó a construir en 1228 según los modelos góticos.
     Roma y la región del Lacio, aunque marcadas por las influencias de la Italia septentrional, mantuvieron la planta de la basílica paleocristiana. El atrio apareció en la iglesia de los Santi Quattro Coronati, y en la de San Clemente [FIGURAS 17-18] está precedido por un pórtico de columnas. La parte occidental de la iglesia de Santa María in Cosmedin [FIGURA 19], compuesta por un nártex, un pórtico y un campanario cuadrado, deriva de los edificios romanos medievales. La decoración antigua de arcadas y lesenas anima las paredes de la iglesia de Santa María  in Trastevere. Sólo los campaniles con aberturas, como en Santa María in Cosmedin, reflejan los nuevos modelos arquitectónicos.
     En Apulia [FIGURA 20], Calabria y a veces incluso en Campania, la mezcla de estilos procede de las aportaciones normandas, orientales y clásicas. La planta basilical se observa en Carinola y en Sessa Aurunca, así como en las catedrales de Salerno y Capua. El sur de Italia refleja asimismo las influencias del arte árabe, como demuestra el claustro de la ciudad de Amalfi: finas columnas coronadas por arcos entrecruzados, tres a tres. Este esquema ornamental se utiliza también en los campanarios de Amalfi y Gaeta. Los edificios de Ravello son igualmente reveladores de las aportaciones musulmanas. La influencia bizantina, en cambio, se hace más sensible en Apulia y en Calabria. La catedral de Canosa (Apulia), consagrada en 1101, presenta planta de cruz latina con cinco cúpulas en la cubierta. Calabria se caracteriza por numerosos monumentos de planta cuadrada y cruz griega (la Católica o San Giovanni, en Stilo). No obstante, la introducción de las tendencias septentrionales puede apreciarse en el recurso al deambulatorio con capillas radiales en Venosa, Acerenza y Aversa. El coro desarrollado, propio de las iglesias normandas del tipo de Bernay, aparece en la iglesia Roccelletta de Squillace. A sus rasgos arquitectónicos importados se une una decoración muy específica, como demuestran las arquerías entrelazadas —ya mencionadas en Amalfi— de la iglesia de San Giovanni de Stilo. Este procedimiento ornamental también aparece en la ciudad inglesa de Durham.

 
  FIG. 19: COSMEDIN  

FIG. 20: APULIA

 
   
Apulia
 
 

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