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Románico: ciudades, catedrales y monasterios
VII. Las obras del norte de Europa: los países septentrionales
         
 
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  VII. EL NORTE DE EUROPA  
 
Países septentrionales
Islas Británicas
 
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  GLOSARIO  

 

EL ARTISTA ROMANICO

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EL RELICARIO DE CARLOMAGNO

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FIGURA 1: LAACH

Laach

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       Durante la primera mitad del siglo XII, el repertorio de formas otoniano mejoró, sobre todo en las regiones de Baja Sajonia y Westfalia. La bóveda no apareció en un primer momento y su empleo se extendió de manera desigual según las épocas y las zonas. En Freckenhorst, la iglesia se construyó a partir de finales del siglo XI y se consagró en 1129. Su nave románica no está cubierta por bóvedas. Presenta un macizo occidental imponente, jalonado por dos torres, que se emparenta con la tradición anterior. El románico, de hecho, no llegó a Baja Sajonia hasta una época muy tardía, cuando ya estaba muy extendido por las regiones renanas.
     San Miguel de Hildesheim, construida entre 1010 y 1022/1033, presenta un crucero regular otoniano y soportes alternos que separan la nave principal de las laterales, alternancia que dominó en los países germánicos al menos durante un siglo, y entre 1070 y 1129 en Saint-Servais de Quedlinburg y de 1133 a 1180 aproximadamente en San Godardo de Hildesheim. Los elementos sustentantes de Nuestra Señora de Halberstadt (1136) no disponen de esta alternancia; en cambio, la estructura con torres en la fachada es característica de esta región.
     La cabecera de la catedral de Spira, en el valle del alto Rin, se reconstruyó gracias a Enrique IV hacia 1095. La galería de recias arcadas sobre columnas se extendió por la región del Rin. En esa misma época se construyó la iglesia abacial benedictina de Maria-Laach [FIGURA 1], comenzada en 1093 con el conde de Palatinado Enrique II, pero que no se concluyó hasta el siglo XIII. Hacia mediados del siglo XII, la nave central se cubrió con bóvedas de arista entre arcos fajones. Aunque este edificio reviste cierta unidad, la evolución arquitectónica resulta claramente visible entre el bloque este, el más antiguo, y el oeste, más reciente. El coro oriental, elevado sobre una cripta con bóveda de arista, incluye un tramo recto, de planta cuadrada, que recibe una bóveda de arista aparejada. Se prolonga con un ábside semicircular y está encuadrado, como en Spira [FIGURAS 2-3-4-5-6-7-8], por dos esbeltos campanarios cuadrados. Sobre el crucero se alza una torre octogonal, baja y amplia. Toda esta estructura encuentra su equivalente en la parte occidental de esta iglesia abacial, pero las nuevas tendencias reflejaron el deseo de «modernización»: un transepto más estrecho con dos torres de escalera cilíndricas en sus extremos. Además, una torre cuadrada y compacta se alza en el crucero. Sin embargo, el conjunto denota cierta austeridad que se aprecia en la decoración mural. Se recurre básicamente a un juego de policromía entre piedra arenisca roja y gris, caliza blanca y amarilla o basalto azul. Las bandas lombardas invaden los muros laterales, los ábsides y los campanarios. En cambio, las galerías altas con arcadas, tan frecuentes en Renania durante el siglo XII, no aparecen aquí.
 
 
  CATEDRAL DE SPIRA  
 

FIG. 2:
PLANTA

 

FIG. 3:
EXTERIOR

 

FIG. 4:
CABECERA

 

FIG. 5:
NAVE

 

FIGURA 6:
INTERIOR

 

FIGURA 7:
SOPORTES

 

FIG. 8:
CRIPTA

 
       
Catedral de Spira
 
Catedral de Spira
 
Catedral de Spira
 
Catedral de Spira
 
 

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           Este modelo manifiesta la dificultad que experimentaron los arquitectos para separarse definitivamente de las construcciones anteriores. La catedral de Worms [FIGURAS 9-10-11-12], de la época de los Hohenstaufen, se reconstruyó en parte en 1181, a instancias del obispo Conrado II. Este monumento ilustra los resultados de las experiencias anteriores aunque conservando la herencia otoniana, tanto por sus proporciones —el conjunto mide 138 m de longitud— como por la presencia de dos estructuras opuestas.
     La planta presenta un transepto en el este con una torre sobre el crucero, torres laterales y dos coros. La cabecera oriental es de planta semicircular en el interior pero recta en el exterior. El transepto está cubierto por bóveda de crucería sobre base rectangular y en el crucero se alza una cúpula sobre trompas con ocho plementos. Los procedimientos ornamentales se relacionan con el repertorio decorativo del primer arte románico: una arcatura adorna los muros de la nave y, en el exterior, aparece en la cabecera. Esta decoración, al igual que el sistema de bóvedas, también se utilizó en Baviera, como lo demuestra la catedral de Bamberg, construida a principios del siglo XIII. Dispone de dos coros y un transepto al oeste, prolongado por un ábside poligonal muy elevado sobre una base circular. Con todo, el alzado y las aberturas proceden de la estructura de la catedral anterior, construida durante el reinado de Enrique II, y manifiestan aún esa fidelidad a la herencia del pasado.
 
     
 

CATEDRAL DE WORMS

 
 

FIG. 9:
CABECERA

 

FIG. 10:
CIMBORRIO

 

FIG. 11:
CORO

 

FIG. 12:
PLANTA

 
 
CATEDRAL DE WORMS
 
CATEDRAL DE WORMS
   
CATEDRAL DE WORMS
 
 

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FIG. 13: COLONIA

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SAN PANTALEON

FIG. 14: vista oeste

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FIG. 15: NAVE

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       La evolución de la arquitectura de estas regiones muestra, en ocasiones, contactos con el norte de Italia, sobre todo en lo referido a la decoración arquitectónica. La iglesia de San Miguel de Altenstadt, en Baviera, dispone de un espacio interior con bóvedas de arista y acentuado por firmes pilares; sin embargo, la decoración de las arcadas exteriores y la portada con columnas acanaladas derivan de modelos puramente italianos. Esta tendencia aparece asimismo en la decoración de arcaturas, pilares aplacados y elementos figurados del ábside de la iglesia abacial de Königslutter.
     Durante los siglos XI y XII, Renania y la zona del Mosa mantuvieron estrechos lazos culturales, religiosos y artísticos; y en ese periodo la ciudad de Colonia experimentó un gran desarrollo arquitectónico [FIGURA 13]. San Pantaleón [FIGURAS 14-15] y, especialmente, la iglesia de Santa María del Capitolio (consagrada en 1065) desempeñaron un papel decisivo en la formación de la arquitectura románica de Renania [FIGURAS 16-17-18-19]. Este edificio presenta una cabecera muy original, de forma trilobulada, que imita los monumentos antiguos de planta central. Las construcciones que más se asemejan a esta iglesia se encuentran en el norte de Italia, como por ejemplo San Lorenzo de Milán. Se alza sobre una cripta e incluye una girola cubierta por bóveda de arista. La nave central está definida por contundentes pilares de forma rectangular, y su alzado tiene dos niveles con grandes arcadas sin moldurar, ventanales y una bóveda de crucería, erigida hacia 1240. Se encuentra precedida por una torre con un pórtico rematado por una tribuna y jalonado por dos esbeltas torres de escalera. A este rasgo arquitectónico, característico de la herencia carolingia u otoniana, se añade la tradición del primer arte románico, que atestigua la decoración de bandas lombardas.
 
     
 

SANTA MARIA DEL CAPITOLIO

 
 

FIG. 16:
PLANTA

 

FIG. 17:
CRUCERO

 

FIG. 18:
MADERA

 

FIG. 19:
PUERTAS

 
 
SANTA MARIA DEL CAPITOLIO
   
SANTA MARIA DEL CAPITOLIO
   
 

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SANTOS APOSTOLES

FIG. 20: cabecera

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FIG. 21: nave

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EBERBACH

FIG. 22: NAVE

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FIG. 23: PLANTA

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       La iglesia de San Martín el Grande, arrasada por el incendio de 1150, se reconstruyó y se consagró en 1172, aunque las obras continuaron hasta mediados del siglo XIII. Su coro trilobulado formado por los brazos del transepto redondeados, inspirados en Santa María del Capitolio, anuncia el nuevo estilo. Sirve de apoyo a una torre central imponente que corona una cúpula sobre pechinas, encuadrada por cuatro bóvedas de cañón. En el exterior, el conjunto presenta cuatro torrecillas angulares. Para aligerar la mampostería y llevar los empujes hacia el interior, se abrieron unas hornacinas en los espesos muros interiores de los ábsides. Esta cabecera se une a una nave dividida en cuatro tramos por pilares cuadrados. Hacia 1120-1230, la nave se cubrió con bóveda de crucería y se colocó un triforio sobre las grandes arcadas. En el exterior, los ábsides aparecen decorados con arcaturas, dispuestas en dos registros y rematadas por un friso con metopas rectangulares y una elevada galería de arcadas. Este modelo decorativo se convirtió en una de las características de la arquitectura renana. Aquí se completan con una decoración de bandas lombardas que anima los muros de la torre y de las torrecillas de la cabecera.
     Este edificio sirvió de modelo a la iglesia de los Santos Apóstoles de Colonia [FIGURAS 20-21], que cuenta con el mismo tipo de cabecera trilobulada. Por fuera, el conjunto se desarrolla siguiendo un principio derivado de la arquitectura otoniana: una torre central flanqueada por dos torrecillas. Este tipo de cabecera experimentó un gran éxito y lo volvemos a encontrar en San Quirino de Neuss y en Nuestra Señora de Roermond. El ábside jalonado por torres, cuya mejor muestra se halla en Saint-Servais de Maastricht, también aparece en muchas obras de la época.
     Algunas iglesias con tribunas de los países del norte de Europa emularon las iglesias normandas. La de los Santos Apóstoles dispone de una serie de hornacinas ciegas insertadas entre las grandes arcadas y los ventanales de la nave central. Este modelo culmina en el ábside de dos pisos que recibe corredores en la parte superior de los muros. También se recurre a este procedimiento en el decágono de la iglesia de San Gereón de Colonia, ampliada entre 1219 y 1224. Unas arcadas apuntadas sobre conchas se unen a las tribunas del primer nivel y, en el segundo, a un corredor con ventanas en forma de abanico. En el tercer nivel se encuentran los ventanales y algunas aberturas que son las más antiguas de los países germánicos.
     Esta solución arquitectónica se observa igualmente en la capilla de San Clemente de Schwarzrheindorf, empezada en 1151 pero con una elaboración que anuncia el alzado gótico. El edificio consta de una iglesia inferior y otra superior; es de planta de cruz latina prolongado al este por un ábside. La inferior está constituida por tres ábsides inscritos en los muros. El crucero recibe una bóveda de arista que presenta un óculo octogonal en el centro. La iglesia superior adopta una planta análoga pero los muros son rectos, excepto el ábside oriental. En el exterior, una galería de arcadas accesibles, de 3,20 m de altura y 1,15 m de anchura, recorren todo el perímetro del edificio. El arranque de los arcos se efectúa desde una imposta con forma de trapecio, sobre los capiteles de las columnas. Esta galería tiene su homóloga en el interior gracias a la presencia de hornacinas y corredores en los muros. Además, las ventanas toman forma cuadrifolia o de abanico, técnica que se empleó después en las construcciones arquitectónicas del curso inferior del Rin.
     Los edificios normandos del siglo XI presentan un tratamiento semejante de los muros por encima de las grandes arcadas y el mismo vaciado de los muros con ánditos. Parece ser que se establecieron contactos en la zona del Mosa, como demuestra la catedral de Tournai (1125-1171), donde la articulación exterior de los muros incluye un registro de arcadas coronado por una galería con aberturas.
     Uno de los edificios mejor conservados y más representativos de los modelos arquitectónicos cistercienses continúa siendo la abadía de Eberbach [FIGURAS 22-23], empezada en 1175: una nave principal y dos laterales, y un amplio transepto saliente —con tres capillas alineadas en cada brazo— abierto a un ábside de fondo recto. La nave central, cubierta con bóveda de arista entre arcos fajones, se divide en tramos dobles por medio de sobrios pilares rectangulares. El alzado, muy sencillo, dispone de grandes arcadas de medio punto coronadas por ventanales. La ausencia de decoración se añade a la sobriedad del edificio, típico de las construcciones cistercienses. Más tarde, el coro se amplió imitando los edificios de Claraval II y Pointigny II y adquirió forma semicircular, con un deambulatorio y capillas radiales.
     Este nuevo esquema se impuso en la abadía de Himmerod, fundada en 1189, aunque en este caso las capillas radiales se inscriben en el espesor del muro, rasgo que no aparece en Claraval ni en Pontigny. La iglesia actual es una reconstrucción de 1950 a partir del edificio barroco destruido durante la secularización. La nave principal, dividida en tramos simples, se abre a un transepto sobresaliente. Los edificios cistercienses de Alemania derivan de corrientes locales y de experiencias regionales, procedentes sobre todo de Colonia y del valle del Rin, zonas que se mantuvieron fieles mucho tiempo a las concepciones arquitectónicas románicas. Aún se aprecia el alzado de dos niveles y las bóvedas de arista muy arqueadas de la nave.
 

 

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