Recorrido de la Aurora

 

     Cuando el reloj de la torre de la iglesia parroquial marca las seis de la mañana, cuando en el cielo débilmente apunta la claridad, da comienzo el canto de la Aurora. Se inicia en la plaza de España y se recorren las calles del casco antiguo. Las paradas, normalmente intersecciones o cruces de calles, están marcadas por unas baldosas de cerámica en las cuales junto a una rosa figura el quinto verso de la estrofa que allí se ha de cantar. Dicho verso es cantado por uno de los componentes del grupo mientras el resto de la estrofa es cantada por todo el conjunto. Entre parada y parada acompaña el sonido de una campana. Una vez completado el recorrido con la Aurora se canta el Trisagio en la puerta de la iglesia. Las baldosas de cerámica fueron creadas en el año 1994 por el Grupo de Cerámica del pueblo bajo la dirección de Joaquín Callén [FIG. 1] [FIG. 2].   

Temática y métrica

El contenido temático del canto de la aurora es el rosario, sus misterios, virtudes y premios. En los dos primeros gozos se hace una introducción del contenido -"Quince son los misterios"-, se invita a su rezo y se ofrece como premio el Cielo. También se alude a la hora del canto que coincide con el amanecer [FIG. 3] y el despertar de la naturaleza, "y cantando con los pajaricos" por ello se despierta a las gentes y ambos al unísono, cantan y rezan a María.
     En los siguientes gozos se va narrando la vida de Jesús mediante los misterios: Gozosos (estrofas 3, 4, 5 y 6), Dolorosos (estrofas 9 y 10) y Gloriosos (estrofas 11 y 13).
     La estrofa nº 7 es una metáfora en la que la fuente es Jesús nacido de humilde mujer "pastorcica" y que pese a nacer en la Tierra, "Belén" sus orígenes están en el Cielo. En resumen es Dios y hombre.
     En la nº 8 están recopilados los grandes impulsores del Rosario que con sus vidas, obras y milagros hicieron posible su expansión: Sto. Domingo, Sto. Tomás, Sta. Catalina, S. Pío V y S. Vicente.
     Por último el gozo nº 12 nos narra la venida de la Virgen en carne mortal a Zaragoza. La letra es muy parecida a otra copla de todos los aragoneses conocida y su inclusión en la Aurora puede ser debida a la devoción hacia la Virgen del Pilar y la proximidad de la Puebla y Zaragoza.
     Podemos decir que el canto va dedicado constantemente a María. De una manera mas o menos directa siempre se alude a Ella, con excepción de las estrofas 9, 10 y 11. Quizás por ser un canto propio de fiestas relacionadas con la Virgen [FIG. 4] y que revisten gran gozo y alegría.
     Métricamente el poema está formado por trece estrofas heterométricas, es decir, hay en la estrofa versos con distinto número de sílabas. Cada estrofa está compuesta por siete versos, todos de arte mayor, excepto el quinto que es de arte menor. La estrofa queda compuesta por versos decasílabos, (son los que miden diez sílabas métricas), y son el 1º, 3º y 6º. Dodecasílabos, (son los que miden doce sílabas métricas): el 2º, 4º y 7º. Por último queda el quinto que es un verso de arte menor, que varía en las estrofas, siendo en algunas pentasílabo (cinco sílabas métricas) y en otras hexasílabo (seis sílabas métricas).
     La rima de los versos queda libre en la mayoría; aún así los versos de la tercera estrofa riman ABABbCB, en rima consonante, esto es, que los versos terminan de la misma forma a partir del último acento, coincidiendo vocales y consonantes.
... hallaba A
... oración B
... bajaba A
...salutación B
... atención b
... palabras C
... encarnación   B

La estrofa nº 12 rompe con los siete versos de los que se componen los demás, y esta compuesta solo con cinco versos, de los cuales el 1º y el 4º son decasílabos y el 2º y 5º dodecasílabos. También aparece un verso de arte menor, el tercero, que contiene cinco sílabas métricas, es decir pentasílabo. En la estrofa nº 6, la disposición de la métrica varia, ya que los tres primeros aparecen como versos decasílabos.
A este respecto, podemos leer en la Gran Enciclopedia Aragonesa lo siguiente:
     El canto, refiriéndose a la música aragonesa, son todas las melodías distintas de la jota; restringiendo su significado, las que se entonan fuera de la iglesia. En música religiosa, son piezas que expresan alabanza en honor de un santo, un misterio, etc., pero fuera de la liturgia.
     Tenemos en todo Aragón cantos a los patronos de los pueblos, a una voz o a dúo. Su origen es desconocido y su antigüedad no puede retrotraerse más allá de finales del siglo XVII, cuando comienzan a extenderse las devociones a los santos. Son piezas que a través del tiempo se han ido fijando en las fórmulas que hoy poseemos. Son melodías breves, que expresan una sola idea musical, aunque con ellas se canten varias estrofas. Se presentan siempre en forma tonal, sin alteraciones accidentales, o a lo sumo las propias de modulaciones cercanas. Los intervalos son conjuntos, y si hay saltos melódicos son siempre los mas cercanos, de tercera, cuarta o como mucho de quinta. Así la melodía es lo más sencilla posible, para ser retenida con facilidad y ser cantada con descanso. Los compases son binarios o ternarios
.
     Teniendo en cuenta su antigüedad y existiendo la posibilidad de que el canto pueda llegar a perderse, hemos estudiado la forma de dejar testimonio escrito de letra y música. Se corrige el texto y se ordena cronológicamente, además de 'aragonizar' las palabras para que terminen en ico/ica.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a las personas que han colaborado y muy especialmente a D. Carmelo Lisón Tolosana por la ayuda y asesoramiento prestado.
D. Carmelo Lisón es Catedrático en Antropología Social, Director del Departamento de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y Miembro de la Real Academia de Ciencias Políticas y Sociales.