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Irán sudoccidental, Khuzistán |
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...viene de la página anterior En el período Susa IV, estratos 12-7, también se produjeron enfrentamientos bélicos con Sumer. Según la lista de reyes sumerios, Mebaragesi de Kish protagonizó una expedición militar triunfal contra Elam. Sin embargo, en la misma época hay constancia de la existencia de un reino autónomo de la dinastía de Awan que durante más de tres siglos y medio dominaba Elam desde Susa. La cultura protoelamita se desarrolló cada vez más independiente de sus vecinos mesopotámicos. No obstante, hacia el 2450 a.C. Eannatum de Lagash consigue conquistar Susa y se hace dueño de Elam. En cuanto a los sellos cilíndricos de la época acadia descubiertos en Susa (núm. cat. 47), podría tratarse de una importación de Mesopotamia, si bien las peculiaridades locales hacen concluir la existencia de un taller autóctono. Pero, en cualquier caso, lo cierto es que tanto los enfrentamientos bélicos como las relaciones comerciales proporcionaron un intenso contacto entre estos dos pueblos, totalmente diferentes en cuanto a origen étnico e idioma. A finales del tercer milenio, Puzur-Inshushinak de Susa consiguió independizarse de los acadios. Es el último rey que se registra en la lista de reyes de Susa como «Rey de Awan» y es posible que fuera contemporáneo de Gudea de Lagash. También proviene de esta época la escritura elamita, que conocemos a través de diferentes monumentos (30). La utilización de sellos ya es escasa (núm. cat. 48) y debe mencionarse como peculiaridad local. A la dinastía de los doce reyes de Awan le siguen otros tantos de Shimashki. La localización exacta de estos países es hasta ahora desconocida. En la primera mitad del segundo milenio Susa era el centro de la dinastía Sukkalmah (en elamita, sukkalmah = gran soberano; h.1900-1600). Poco se sabe de la época comprendida desde finales del período Sukkalmah hasta el comienzo de la era medioelamita (31), aproximadamente en el siglo XIV a.C. A mediados del segundo milenio fueron abandonados varios asentamientos de la meseta iraní y también varios lugares de Khuzistán parecen haber experimentado un vacío de población. La excavación de un barrio residencial al sur de la «ciudad de los reyes» de Susa proporcionó alguna información sobre la segunda mitad del segundo milenio. Entre unas casas se halló una pequeña edificación de culto y se encontraron numerosas figuras de terracota, estatuillas o relieves confeccionados con molde que pudieron utilizarse como ofrendas votivas baratas (núm. cat. 43). Aparecieron una serie de tablillas de barro redondas con textos de ejercicios para aprender la escritura cuneiforme y la literatura sumerias (núm. cat. 44) (32). Del comienzo del segundo milenio data un grupo de vasos en forma de animales y otros recipientes con paredes cóncavas y asas confeccionados con betún, al que a menudo se le añadían capas de otro material. Un ejemplo especialmente interesante de este grupo se encuentra en el Museo Nacional de Teherán (núm. cat. 41): se trata de un recipiente redondo con paredes cóncavas y boca ancha decorada con círculos blancos de diferentes tamaños, pero su mayor peculiaridad consiste en el asa, formada por dos divinidades con vestiduras adornadas de volantes de varias capas, la vestimenta característica de las deidades. En los siglos XV XIV a.C. Tepti-ahar ostentaba el título de «Rey de Susa y Anshan», lo cual es prueba de una ampliación territorial de la región de Elam. Las victorias militares de los reyes medioelamitas se extendieron hasta sus vecinos occidentales. En Susa se encontró el botín de guerra más importante traído de las ciudades mesopotámicas: la estela de Naramsin (2254-2218), rey de Acad (33), y la estela del Código de Hammurabi (1792-1750), rey de Babilonia (34). A finales del siglo XII a.C., Nabucodonosor I (1125-1104), rey de la segunda dinastía de Isin, consiguió infligir una derrota al rey elamita. Pertenece a esta época la representación tridimensional de un culto religioso encontrada en Susa, la única de este tipo que conocemos hasta ahora procedente de Oriente Próximo (35). Hacia el 1000 a.C. se abandonaron muchos asentamientos en Elam. Bajo el rey asirio Senagerib (704-681) y especialmente bajo su nieto Asurbanipal (668-627) se sucedieron varias guerras contra Elam. Los asirios no sólo registraron por escrito su triunfo sobre sus vecinos orientales, sino que también lo representaron gráficamente en numerosas ocasiones en las paredes de las salas de sus palacios de Nínive (36). En 646 a.C. Susa fue conquistada y saqueada por las tropas asirias (37). A finales del siglo VII a.C. la ciudad fue reconstruida, pero no recuperó cierta importancia hasta la época de los aqueménidas. |
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