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Los partos desde Arsaces I hasta Artabanos IV (247 a.C. - 224 d.C.) |
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...viene de la página anterior Pero la situación aún empeoró: la ilícita intervención del arsácida Osroes en Armenia llevó al optimus princeps romano Trajano a una nueva campaña en Oriente (114-117 d.C.). Armenia, Mesopotamia y Asiria se convirtieron en nuevas provincias y cayó la residencia real en Ctesifonte, aunque no ocurrió lo mismo con Hatra, en el norte de Mesopotamia, que dependía de los partos. De todos modos, las revueltas en Mesopotamia y en otros puntos hasta el golfo Pérsico pronto obligaron al aventajado Trajano a ordenar la retirada, durante la cual murió. Es muy probable que su sucesor Adriano renunciara a las nuevas adquisiciones de su antecesor y limitara sus ambiciones a la protección de la frontera del Éufrates y a la influencia sobre Armenia. No obstante, en Mesene, sur de Mesopotamia, hasta el año 151 d.C. hubo un gobernante independiente de los reyes partos. Bajo Trajano y su sucesor Antonio Pío, los romanos consiguieron importantes contactos económicos con sus vecinos en Oriente; gracias a su mediación y a la de los palmirenos, a Occidente llegaban constantemente multitud de mercancías de lujo procedentes de China e India, tanto por rutas terrestres como marítimas. Pero en los años siguientes, romanos y partos todavía se enfrentarían dos veces más mediante largos conflictos militares. En primer lugar, el victorioso ataque parto sobre Armenia y Siria bajo Vologases IV tuvo como respuesta el contraataque de Avidius Cassius (161-165 d.C.). Se conquistó Ctesifonte y el norte de Mesopotamia, e incluso Dura Europos pasó a los romanos. No obstante, la casualidad quiso jugar a favor de los partos: una epidemia, que posteriormente asolaría todo el reino, obligó a los romanos a emprender una nefasta retirada. Las campañas de los despiadados emperadores Septimio Severo y Caracalla (después de 195 d.C.), a pesar de sus transitorias victorias, tampoco cambiaron nada en el statu quo ante de la política exterior. Sin embargo, parece ser que los ambiciosos «pseudorreyes» partos de Persia consiguieron luchar por sus propios objetivos: en las primeras décadas del siglo III d.C., los sasánidas Pabag y Ardashir ampliaron su territorio a todo el sudoeste de Irán; el 28 de abril del 224 d.C. Ardashir logró ganar una batalla, matar al último arsácida Artabanos IV y reinar en todo Irán. |
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