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Irán sudoccidental (Khuzistán) |
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F. Towhidi y A. M. Khalilian, del departamento de antigüedades iraní, inspeccionaron la cámara funeraria que contenía un ataúd de bronce en forma de U. Dentro se hallaron un puñal, restos de tejido y, entre otros, una empuñadura de oro con la siguiente inscripción neoelamita: «Kidin-Hutran, hijo de Kurlush» (según Vallat 1984, 1-17, data de entre 640 y 525 a.C.). Fuera del ataúd, sobre el suelo de la cámara funeraria, se hallaron varios recipientes de bronce, entre los que se hallaba este pie, del que solo sobresalía su tercio superior, mientras que la parte central estaba sumergida en el agua y la parte inferior estaba cubierta de fango. El pie se compone de dos piezas acopladas. El disco superior, con amplio borde, presenta un hueco de 5,7 cm de diámetro y, al parecer, servía para alojar una antorcha (?) u otro tipo de objeto. El recipiente, en cuya pared exterior se observa una inscripción de una sola línea, descansa sobre un disco sostenido por seis leones. Las garras delanteras de estos leones, erguidos sobre sus patas traseras, están colocadas en el borde del disco, mientras que sus patas traseras y el mechón de pelo de la cola están fijados al disco inferior. Los leones tienen las cabezas volteadas hacia atrás. El pelaje de estos animales está adornado con entalladuras a la altura de los hombros y mechones en las patas delanteras. La parte central del pie comienza con una pieza folicular que sostiene la superficie de apoyo de los leones. A ésta le siguen diez coronas, cada una formada por nueve hojas convexas curvadas hacia abajo. Entre las diferentes coronas se encuentran siempre tres ligamentos múltiples. La pieza inferior de esta parte del objeto es simétrica a la pieza folicular superior. El zócalo consta de un triángulo equilátero con 2,3 cm de longitud de lado, cuyas esquinas acaban en los troncos y cabezas de tres toros yacentes. Sobre el extremo interior de las ancas de cada uno de los toros se sitúa un león erguido que con sus garras delanteras sostiene el disco sobre el que se eleva el pie. Los tres leones tienen las cabezas orientadas hacia la izquierda, las fauces abiertas y las orejas replegadas. Entre los leones aparecen tres figuras de divinidades, cuyos tocados coronados por sencillas cornamentas se hallan unidos al disco mencionado, al que parecen estar sosteniendo con sus brazos alzados. Sin embargo, las manos de las figuras descansan sobre las patas delanteras de los leones. Estas divinidades menores (genios) tienen largas barbas rectangulares y una maraña de rizos sobre sus espaldas. Cada uno de los genios viste una camisa de manga corta, ceñida con un cinto y adornada con un bordado cuadriculado en los bordes de las mangas. Sobre la camisa llevan un faldón de tres capas con guarnición de flecos y una abertura que deja libre la pierna adelantada. La parte interior de las divinidades, orientadas frontalmente hacia el exterior, no está muy trabajada. La superficie de una de las divinidades y también la de un toro se encuentran muy corroídas. Hasta el momento no se ha descubierto ningún pie comparable a éste. No obstante, el motivo de los leones y de las otras figuras de apoyo encuentran paralelismos en el arte asirio. Como se puede apreciar en varios ejemplos de los siglos IX a VII a.C., las vainas de las espadas pertenecientes a los reyes y a los funcionarios de la corte asiria estaban adornadas con dos leones erguidos uno contra otro y las cabezas giradas hacia atrás. También se encuentran figuras de apoyo con forma de genios en tronos y otros muebles de los reyes asirios hasta la época de Senaquerib (704-681 a.C.). Probablemente se trate de un botín originario de Asiria. (E. B.) |
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