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  II. Catálogo: Prehistoria y Protohistoria  

Irán noroccidental (Azerbadján)

         
Indice Figura 99 Figura 100 Figura 101
         
98) Pectoral de caballo representando un domador de fieras
98) Pectoral de caballo representando un domador de fieras
Hasanlu (Azerbadján occidental, Irán noroccidental)
1000-800 a.C.
Bronce; alt. 22 cm, anch. 42,8 cm, gr. (borde) 0,5 cm, gr. máx. 8,1 cm
Teherán, Museo Nacional, núm. inv. GM 8670 (núm. hallazgo Has. 74-241)
Bibliografía: cat. exp. Teherán 1352/53 (1973/74), il. portada (texto en persa); Proc. III. Annual Symp. Arch. Res. in Irán 1974, núm. 213; Winter 1980, 1 y p. sig.; Asar 1367, I. 2 (texto en persa); de Schauensee 1989, 50, I. 26; Löw 1998, 108 y p. sig., il. 21 (dibujo)
Pectoral de caballo

Este pectoral de caballo fue descubierto en la estancia 4 del llamado «Corridor Building» («edificio de los pasillos»), situado entre el «Burned Building IV E» («edificio quemado IV E») y el «Burned Building V» («edificio quemado V»), en la ciudadela de Hasanlu, en Irán noroccidental. Al parecer, el pectoral se perdió durante la destrucción de la ciudad a raíz de la conquista urartea en 800 a.C. y salió a la luz en 1974, en el estrato IV B. Estaba enterrado con otros objetos de cobre y de bronce a unos 40 cm. bajo el suelo de la estancia 4, que estaba cubierta con escombros de ladrillos rotos y vigas quemadas. Cuando el edificio se derrumbó, cayeron unos 500 objetos de metal del primer piso, entre ellos este pectoral de caballo que se encontraba muy corroído y que fue restaurado en 1974 en Roma, en el Instituto Céntrale del Restauro.

Esta pieza tiene la forma de un semicírculo con ángulos redondeados. Una cinta a lo largo del borde enmarca el relieve. En el borde se encuentran numerosas perforaciones de unos 0,35 cm. de diámetro que servían para fijar la placa sobre una base de cuera o tela. Estos pectorales no sólo servían de adorno, sino también para proteger al caballo, sobre todo de las flechas. Las caballerías de la milicia asiría se representan a menudo con este tipo de petos (Winter 1980, 4 y sig.).

El motivo principal es una escena de lucha con animales: un hombre con una rodilla hincada en el suelo agarra con cada mano a un toro por su pata delantera. A ambos lados de la figura principal se reproducen sendas aves rapaces. Las cabezas de los toros (de 5,5 cm de alto) y la del domador (de 6,5 cm) sobresalen en un abultado altorrelieve. El pectoral está labrado en una sola pieza, lo cual es una proeza técnica.

La figura principal lleva un yelmo decorado con una estría vertical, de la que parten dos bandas que se curvan hacia el borde inferior del casco. El yelmo está tan encajado que cubre casi toda la frente del domador, que tiene los ojos almendrados. En cambio, la nariz ancha y plana es añadida. Dado que el pectoral estaba enterrado boca abajo, es posible que la nariz quedara aplastada durante el derrumbamiento. El labio inferior es más grueso que el labio superior. Por ambos lados del labio superior desciende un mechón de bigote curvado hacia abajo. Las patillas y la perilla, al igual que el bigote, están divididas uniformemente por estrías onduladas. Desde el labio inferior cae un mechón que destaca en punta sobre la barba.

Debajo del yelmo se puede apreciar un pequeño mechón de cabello rizado y otros dos rizos grandes a cada lado de la cabeza. En la parte posterior de la cabeza, el cabello se sugiere mediante líneas ligeramente onduladas. Parece que la cabeza brote directamente de las espaldas. El hombre tiene los brazos extendidos en horizontal y con cada mano agarra las patas delanteras de dos toros que pugnan por desasirse. Sobre los brazos se puede reconocer un manojo de líneas curvadas que forman círculos y que, probablemente, reproducen la musculatura de forma poco realista. Las cenefas de la corta vestimenta están decoradas con ribetes que presentan dibujos a rombos y rayas. Tanto la cabeza como el cuerpo están representados de frente, mientras que las piernas se reproducen de perfil. Los mismo sucede en el caso de los toros.

La rodilla derecha de la figura humana toca el borde inferior del pectoral, mientras que la punta del pie está situada en vertical con respecto al borde y el talón permanece entre las piernas del toro derecho. Los contornos de las piernas están marcados con una doble línea grabada. La pierna izquierda del hombre está levantada, de manera que el pie aparece entre las patas del toro izquierdo. Esta postura corresponde al llamado esquema de desplazamiento de rodillas. Las líneas dobles de la pierna, así como la cenefa formada por pequeños semicírculos seguramente pretendan indicar que el domador de toros calzaba botas altas. La vestimenta, que cae hasta la mitad de los muslos, parece estar cinchada y el faldón presenta una abertura delantera a lo largo del ribete vertical. El cinto se halla oculto por los rabos de los toros, ya que éstos se solapan a la altura del mismo.

Ambos toros están representados en simetría invertida. Los cuernos del toro izquierdo están curvados, probablemente se doblaron a causa del derrumbamiento o por la presión de los escombros y fueron restaurados. Los toros presentan patas muy fuertes y relativamente cortas y cuerpo achaparrado. Sus ojos son circulares y están cubiertos por unas cejas arqueadas, espesas y anchas. Las estrechas cintas en forma de escala y las dobles líneas grabadas sobre el cuerpo representan sin duda la musculatura de los animales. Sobre las espaldas se encuentran grabadas dos filas de rizos con forma de ganchos. Las pezuñas están separadas de las patas mediante dobles líneas curvadas. Asimismo, los rabos también se desligan del cuerpo por medio de varias líneas paralelas. Las cerdas de los rabos son extraordinariamente largas, mientras que la parte carnosa está indicada por cortas líneas en forma de escala.

Al igual que los toros, las dos aves de rapiña también están representadas de forma simétrica invertida, pero orientadas en sentido contrario al de los toros, es decir, volando hacia la cabeza de la figura principal. Sus grandes picos están abiertos y el contorno de sus cuerpos y alas se acentúa mediante dobles líneas grabadas. Sus ojos se componen de círculos concéntricos en los que se ha grabado una incisión cruciforme. El plumaje está ejecutado por dibujos a rayas y las delgadas plumas de la cola formadas por hendiduras, mientras que las garras de las aves rapaces están claramente grabadas. La postura de la figura principal expresa fuerza, superioridad y poder. Esta impresión se ve reforzada por la posición de las cabezas destacada en altorrelieve sobre la superficie del grabado, en el que permanecen atrapados los cuerpos de las tres figuras principales y de las aves. Solamente el yelmo del domador quiebra el encuadre de la representación. Asimismo, la diferencia de tamaño entre la figura central y los dos toros atestigua la fuerza sobrenatural del hombre como si se tratara de un dios. Por lo tanto, este genio simboliza una protección muy poderosa para aquellos animales que portan su efigie sobre el pecho, aparte de la protección material que pueda proporcionar el propio metal. En Mesopotamia, el motivo del «Señor de las bestias» era ya conocido a finales del cuarto milenio a.C. y en la primera parte del tercer milenio ya se reproducían múltiples variantes del mismo. Sin embargo, las aves rapaces parecen una aportación oriental. Está claro que su presencia no se debe a un horror vacui, pues en tal caso también deberían haberse rellenado con imágenes las superficies cerca de los ángulos redondeados del pectoral. Un arquetipo de numerosas representaciones es el conocido como «héroe de los seis rizos», que recibe tal nombre debido a la llamativa característica de poseer tres mechones rizados a cada lado de la cabeza. En los textos rituales se le denomina lahmu (Wiggermann 1986, 325,1) y presenta ciertas analogías con la figura principal de este pectoral. De todas formas, esta figura se diferencia del tipo tradicional mesopotámico tanto por el estilo como por la configuración de los detalles. El tema representado es, indudablemente, de origen mesopotámico, sin embargo, la ejecución se adscribe al estilo elamita. (E. B.)

   
 
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