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Irán occidental (Kurdistán) |
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109) Protome de grifo |
Ziwiyé (Kurdistán, Irán occidental)
S.VIII-VII a.C.
Oro; alt. 8,7 cm, anch. 5,6 cm, gr. máx. 4,5 cm, peso 86,1 g
Teherán, Museo Nacional, núm. inv. 4604
Bibliografía: Godard 1950, 40, il. 30; Parrot 1961, 139, il. 169; cat.
exp. Essen 1962, 98, núm. cat. 230; Porada 1962, 128 y p. sig., il. a;
Jettmar 1964, 229, il. p. 228; cat. exp. Washington 1964/65, núm. cat.
436, p. 86 (en el texto «435»), tab. 145 a; Amiet 1980 a, il. 660 |
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A este protome de grifo, fabricado en oro batido,
le faltan los cuernos, aunque todavía se distingue el arranque de los
mismos. En las representaciones aqueménidas, los grifos solían reproducirse
con largas orejas puntiagudas y una cresta a lo largo de la cabeza y de la
nuca. Ambos detalles se echan en falta en esta figura. Las orejas, cortas y
redondeadas, cuelgan flácidas y terminan sobre un penacho de plumas
dispuestas en forma de tejas. Desde la oreja, detrás de las plumas, penden
dos mechones de rizos ensortijados. El pico está muy abierto y un fino
ribete dentado remata los maxilares superior e inferior. El ojo del grifo es
grande y ovalado y tiene una carúncula lagrimal pronunciada. Por encima del
ojo se distinguen cinco acanaladuras estrechas. Sobre estas estrías, en el
arranque del pico, se encuentra una protuberancia nasal, como era frecuente
en las figuras de grifos y leones desde el siglo IX a.C. Varias
características de esta figura mitológica permiten suponer que procede de
Urartu, una región del norte que se hallaba bajo influencia asiria. Este
protome de grifo podría formar parte de una joya, ya que sobre la cabeza de
la figura se encuentra una pequeña perforación, que podría haber servido
para introducir un clavo. Al igual que la cabeza del león del brazalete
procedente de Ziwiyé (núm. cat. 108), esta
cabeza de grifo también podía ser extraíble para facilitar la colocación de
un brazalete. También podría haber sido concebido como revestimiento del asa
de un caldero de factura urartea o como terminación hueca de un mueble (?).
Este ser fabuloso, el grifo, del que existen dos tipos
principales con numerosas variantes (el grifo de pájaro y el grifo de león)
ya aparece documentado en Mesopotamia desde la época Uruk, en la segunda
mitad del cuarto milenio a.C. (cf. Bisi 1964, pássim). En el arte
aqueménida, los grifos son utilizados frecuentemente como símbolos del mal y
del caos, combatidos y vencidos en duelo por el rey. (E. B.) |
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