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Introducción (II) |
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...viene de la página anterior Los primeros arsácidas adoptaron la cultura helenística como el medio de comunicación universal que, ante todo, les permitiría una continuidad ideológica con sus predecesores y también mantener un delicado equilibro en política interna, ya que las comunidades griegas eran consideradas como las más prósperas y emprendedoras de todo el imperio. En vista del peso económico y comercial de estas comunidades, el griego empezó a extenderse como medio de comunicación oral, y no sorprende encontrar en las monedas representaciones e inscripciones que reflejan la relevancia política y cultural griega. No hay duda de que la cultura del mundo iranio adoptó durante aquellos tiempos varios modelos en consonancia con la cultura griega y las representaciones figurativas son un testimonio directo de las relaciones de poder del momento. Ninguna otra escena podría representar mejor la nueva situación cultural y política del imperio arsácida que la reflejada en los tetradracmas de plata acuñados por la casa de la moneda de la ciudad griega de Seleucida del Tigris: Tyche de Seleucida, aparece arrodillada ante el rey entronizado y vestido con ropajes iranios, a quien rinde un gesto de homenaje [FIG. 38]. Si bien es cierto que esta escena nos introduce en una fase avanzada del período parto, cabe destacar que los orígenes de la misma se remontan al nacimiento del imperio de Mitridates I a mediados del siglo II a.C. Las imágenes representadas en las monedas ilustran claramente la evolución de la ideología monárquica arsácida y las diversas formas de expresar los conceptos más relevantes. La falta de obras de arte relacionadas directamente con esta dinastía convierte las monedas en el testigo principal de las tendencias que se dieron en el arte arsácida y del desarrollo de la ideología monárquica, como podemos ver a través de la sucesiva serie de retratos monárquicos que reproducen. En el momento de la creación del Estado de Partía se tomó como patrón un estilo subaqueménida que con el tiempo se transformó en helenístico, aunque, naturalmente, éste mantenía contenidos e iconografías características iranias, entre las que cabe destacar el peinado y la vestimenta. Poco a poco fueron introduciéndose elementos de un estilo propio que con el tiempo cambiaron el naturalismo griego por un estilo lineal típicamente arsácida. Los primeros retratos monárquicos muestran todavía
reminiscencias de la cultura de los sátrapas aqueménidas. El símbolo de la
tiara no tenía por aquel entonces connotaciones monárquicas, sin embargo,
pronto empezaron a representarse imágenes del rey con la cabeza afeitada y
adornada únicamente por una diadema, que consistía en una cinta que se ataba
con un nudo detrás de la cabeza y cuyos extremos aparecían reposando en la
espalda u ondeando en el fondo. Este símbolo, que nosotros relacionamos
directamente con la época clásica y la solemnidad de la realeza helenística,
es en realidad un símbolo del poder iranio y representa uno de los atributos
del rey aqueménida: es la iconografía helenística quien selecciona este
símbolo entre todas las insignias del imperio aqueménida y se apropia de él.
Mitridates I (171-139/138 a.C.) se retrata a partir de entonces llevando una
diadema y, de hecho, así aparece en las monedas acuñadas de la recién
conquistada Seleucida, donde se presenta como fundador del poder del imperio
arsácida y heredero de los seléucidas. Con la llegada de Mitridates II
(124/123-88/87 a. C), la tiara cambia de diseño y adopta una forma distinta
a la de los primeros reyes, ahora más acorde con el nuevo imperio. |
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