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Introducción (III) |
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...viene de la página anterior Las líneas de este desarrollo estilístico, que transcurre desde un modelo naturalista de origen helenístico hasta interpretaciones de un gusto marcadamente iranio —a veces más naturalista, a veces más lineal y esquemático, pero sin perder jamás su calidad y fuerza expresiva— pueden también observarse en otros ámbitos de producción artística relacionados de algún modo con la corte o la personalidad del rey, pero desafortunadamente existen pocas pruebas y además se encuentran distribuidas irregularmente en el espacio y en el tiempo. La época contemporánea a las primeras monedas arsácidas no dispone prácticamente de documentación artística y arquitectónica, pero Nisa —la ciudadela construida por Mitridates I en el corazón de Partía, el actual Turkmenistán— se presenta como una indudable fuente básica de información sobre la época helenística. Esta poderosa ciudad con construcciones de adobe, el material de uso común durante el imperio parto, se conocía antiguamente como Mitridatkert, «la fortaleza de Mitridates». Las excavaciones de esta ciudad descubrieron construcciones oficiales y de servicios que atrajeron toda la atención por sus peculiares características arquitectónicas [FIG. 39]. Entre estas construcciones se encuentran: la «casa cuadrada», un gran edificio con patio central y tres habitaciones contiguas a cada lado; la «sala cuadrada», iluminada por una claraboya y apoyada sobre cuatro pilares centrales y paredes con semicolumnas; la «torre», una construcción de adobe rodeada por pasillos, que cuenta con un «iwan» de grandes dimensiones en la fachada y está coronada por una pequeña edificación; y la «sala circular», de 14 m de diámetro, cubierta con una cúpula elíptica inscrita en un cuadrado. Cada uno de estos edificios tiene una distribución arquitectónica completamente original que lo distingue del resto, con escasas o nulas reminiscencias helenísticas. Sus raíces están más arraigadas en la tradición ilustrativa de Irán oriental y Asia central que en la arquitectura de Persépolis. En el cercano complejo ceremonial de Mansur Depe observamos una distribución basada en una variante del «iwan» abierto a la fachada, aquí la habitación principal se abre lateralmente a un patio o jardín interior, novedad de la arquitectura parta en entornos religiosos, domésticos y palatinos. Sin embargo, la influencia helenística se hace patente en Nisa en toda la decoración interior, ornamentos arquitectónicos y mobiliario. También persiste la tradición aqueménida, en la que se inscriben las columnas de madera sobre bases de piedra que se encuentran en las edificaciones pequeñas y en la casa cuadrada. Sin embargo, en la mayoría de los casos la monumentalidad de los edificios se ve resaltada por una adaptación completamente original de los principios de decoración arquitectónica griega: columnas o semicolumnas de barro cocido con capiteles de estilo corintio adornados con aplicaciones de hojas de acanto y caulículos, que se unían entre sí y se fijaban a la pared con clavos y yeso. Esto supuso una ingeniosa solución al problema que representaba tener que utilizar el adobe como material de construcción sin renunciar al lenguaje formal de la arquitectura griega; problema que tuvo que surgir en el entorno del helenismo asiático, y para el que se debió encontrar solución en la época de los seléucidas, en aquellas regiones asiáticas privadas de piedra adecuada para la construcción pero ricas en barro. En las regiones cercanas a Margiana (Merw) y Babilonia (Seleucida del
Tigris) se vivían situaciones análogas a la que acabamos de exponer. Sin
embargo, la arquitectura parta palatina de Nisa introdujo en este contexto
variaciones totalmente originales: se crearon frisos de losas decorativas
con rosetones y palmetas y, especialmente, «metopas» con diferentes
decoraciones aplicadas entre hendiduras en forma de flecha. Algunos de estos
motivos se consideran especialmente
representativos del reino arsácida. Son un ejemplo de ello el protome de
león frontal (el león es el animal real por excelencia), el áncora
(anteriormente empleada en varios contextos como símbolo de la
administración seléucida), la aljaba (no hace falta insistir en el hecho de
que los partos son conocidos entre los historiadores clásicos como grandes
arqueros). |
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