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Galería de imágenes |
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La cabeza, que está un poco girada hacia la izquierda, pertenece a una reproducción en relieve de Heracles. El rostro es ancho, la frente, baja y las cejas, prominentes. Las cuencas de los ojos se hallan rodeadas por gruesos párpados en relieve y forman dos huecos profundos, excavados para poder acoger los ojos incrustados, fabricados aparte y de otro tipo de piedra o de pasta de vidrio. En este caso se trata de un restablecimiento tardío de la antigua técnica de incrustación practicada en Oriente para la representación de ojos en estatuas de piedra o de bronce. En Grecia los ojos engastados sólo eran habituales en las estatuas de bronce. De la nariz, recta y de relieve profundo, destacan la punta y las ventanas nasales. Las mejillas son anchas y los pómulos, uniformes. El labio inferior está labrado en relieve y es más bien pequeño; las comisuras de los labios están ahondadas y el labio superior se halla oculto por un largo y fino bigote, retorcido en las puntas. La barba enmarca el rostro con una hilera de rizos que se espesan en el centro, debajo de la boca. Bajo los rizos, la superficie no está muy elaborada, apenas insinuada, como si el relieve no estuviera acabado: una particularidad que también se da en otros casos (núm. cat. 139). La superficie entre la hilera de rizos y la oreja derecha, y también debajo de la oreja, es rugosa, mientras que de una segunda hilera de rizos sólo se han trabajado los dos mechones lisos debajo del lado izquierdo del mentón. La oreja derecha, grande y en relieve, muestra un pendiente; falta la oreja izquierda. El cabello corto tiene la forma de un gorro compacto y en la parte frontal presenta una fila regular de rizos grandes, muy realzada, que enmarca la frente. A continuación hay dos filas de rizos similares, pero más delgados y planos. Una diadema rodea la cabeza por debajo de estas hileras de rizos, mientras que la coronilla de la cabeza, situada sobre la diadema, presenta nuevamente una superficie rugosa, apenas insinuada. El estilo de la ejecución está en consonancia con el de las demás estatuas y relieves elamitas que se hallaron en el santuario de Masjid-i Sulaiman. La influencia del modelo griego original se aprecia en las proporciones del rostro y en el semblante sereno, cuya mirada seguramente resultaba mucho más impresionante originariamente con los ojos engastados. La imagen del semidiós griego no sólo se halla fuertemente orientalizada por el tipo y la disposición regular de los rizos, sino también por la forma del bigote, de la diadema y de los pendientes. La ejecución simplificada, que acentúa más los contornos y las delimitaciones que los tramos de unión, refleja el gusto de los escultores elamitas. El semidiós era una de las figuras griegas más populares en todo el Asia helenizada y objeto de veneración en el santuario de Masjid-i Sulaiman, donde la reproducción más representativa le muestra erguido mientras estrangula al león de Nemea con sus propias manos. Este motivo supone una adaptación interesante de la iconografía del monarca aqueménida al dios griego: en unos relieves de Persépolis el rey está representado en combate singular con leones y otras fieras. Esto significa un elemento de continuidad importante con el pasado remoto. En el panteón iranio, el equivalente de Heracles era Verethragna, con el que se le identificaba. Sin embargo, en la mayoría de los casos su iconografía mantiene las características del semidiós griego —tanto la desnudez como los atributos del mazo y la piel de león— aunque en la Mesopotamia y en el Irán partos se conocían algunas variantes con otros atributos y accesorios, como joyas y vestidos. Los motivos estilísticos permiten fechar el relieve al que pertenecía esta cabeza entre finales del siglo I a.C. y el siglo I d.C. (A. I.) |
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