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Esta pequeña jarra presenta un cuerpo esférico y
boca trebolada, cuyo borde está ensanchado hacia afuera y luego curvado
hacia arriba y hacia adentro. El cuello es cilíndrico y está biselado hacia
abajo. La superficie de apoyo es lisa y ligeramente abollada. El asa se
colocó en la pared exterior, un poco por encima del área de mayor diámetro
del cuerpo, y después fue arrastrada hacia arriba y hacia adentro, para
acabar fijándola a la boca del recipiente. El vidrio sobrante fue extendido
hacia arriba y sobre el asa. El recipiente es de vidrio verde claro casi
opaco, sin burbujas de aire visibles y presenta una pátina opalina
desconchada. Fue fabricado con la técnica del soplado y el asa fue añadida
posteriormente.
La forma de esta pieza presenta semejanzas con jarras
procedentes de la región mediterránea de los siglos II y III d.C. (Vessberg
1952,127, tab. V, forma de jarra A.I. B1; Hayes 1975,78, núm. 283, que data
aproximadamente del siglo III d.C.; Whitehouse 1997, 190, núm. 334). No
obstante, vasijas similares también se importaban o eran fabricadas por
artesanos inmigrados, procedentes de fuera de las fronteras del imperio
romano (cf., p. ej., una jarrita con paredes estriadas y cuello largo y
cilíndrico hallada en un sepulcro de losas de piedra en Elar, Armenia, que
también data de los siglos II-III d.C.: Arakelian-Tiratzian-Khachatrian
1969, 48, núm. 84). El alisamiento de las paredes en las jarras pequeñas se
convirtió en un procedimiento habitual en el siglo II d.C., y el estriado de
las mismas, en el siglo III d.C. Las proporciones compactas y la boca en
forma de trébol de esta pieza posee paralelismos con jarras contemporáneas
originarias de Oriente Próximo. También existen piezas con cuerpos esféricos
(Matheson 1980, 76, núm. 197, de finales del siglo II o del siglo III d.C.)
o con paredes laterales aplanadas en ángulo recto y estriadas (Matheson
1980, 76, núm. 198, de los siglos III-IV d.C). (M. N. P) |