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Figura 57
Plato de Sari
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  III. Catálogo: el arte en el Imperio Sasánida  

Orfebrería

Respecto a los objetos artísticos de pequeño formato, el trabajo de la plata constituía un elemento esencial del arte palatino sasánida. El repertorio de formas se limita a unos cuantos modelos. Los más usuales son platos redondos y planos con un anillo fijado por soldadura que, por su suntuosa ornamentación, se utilizaban básicamente como elementos decorativos. De un período un poco más tardío encontramos vasos con base o sin ella. También se han encontrado vasos altos con grandes vertederos, cuello estrecho y cuerpo ovalado que descansa sobre una base considerablemente pequeña. Otro tipo de recipientes utilizados a menudo son unas pequeñas garrafas ovaladas con cuello amplio y en forma de cáliz, colocadas sobre una corona de grandes perlas o bandas ornamentales abombadas con decoración floral. Por lo general, todas las vasijas están lujosamente decoradas y parcialmente bañadas en oro, algunas incluyen el nombre de su propietario e indican el peso en persa medio.

El repertorio iconográfico de los recipientes de plata tampoco es demasiado variado. En los platos domina la imagen del «rey cazador» [FIG. 57] o el rey en su trono (num. cat. 156); en algunas ocasiones encontramos medallones colocados en el centro del plato con imágenes de miembros de la familia real o de altos dignatarios (27), siendo éste uno de los tipos de decoración más antiguos. Sin embargo, los vasos y garrafas poseen una decoración muy distinta: aquí dominan las bailarinas y músicos, así como la decoración animal y floral. Algunas de estas escenas poseen un carácter totalmente dionisiaco y se relacionan con el culto a la diosa de la fertilidad Anahita o bien a las festividades relacionadas con las estaciones (num. cat. 158). Su diseño uniforme, limitado a formas y adornos concretos, nos indica que se utilizaban para fines muy determinados.

Se cree que la plata real se fabricaba en talleres de la corte controlados por la administración central, pues el análisis de los metales ha demostrado que la materia prima de todos estos objetos tenía el mismo origen (28). Los platos y fuentes son de plata maciza y repujadas en su mayoría. Los altorrelieves de estos refinados vasos sasánidas se trabajaban por separado y se insertaban posteriormente mediante una técnica a base de incisiones, mientras que las partes más planas del relieve se creaban rebajando el espacio que las rodeaba. En las formas y ornamentación de estos objetos se manifiestan claramente las influencias extranjeras procedentes de la zona Mediterránea oriental y de Asia central.

La orfebrería sasánida gozaba de una gran popularidad y era muy imitada fuera de Irán, sobre todo en Asia central (29). También fue muy apreciada por los conquistadores árabes que la utilizaban en sus banquetes, gracias a lo cual la orfebrería sasánida ha tenido una importante repercusión y ha sido fuente de inspiración a lo largo de los tiempos. Consideradas piezas de gran valor y objetos de cambio, llegaron hasta China y los Urales centrales, donde se utilizaron como objetos de prestigio e incluso se depositaban en las tumbas de los príncipes locales.

El grupo más representativo de la plata sasánida lo constituyen los ya mencionados «platos de caza» reales que originariamente quizás se ofrecieran como regalo del rey a altos dignatarios de gran mérito del imperio en ocasiones festivas. En estos recipientes se solía representar al rey de cacería a caballo, aunque algunas veces también a pie. Cuando el rey monta a caballo, sus armas son la flecha y el arco, que aparecen en primer plano; en cambio, si se representa a pie, se prefiere la espada o la lanza. Entre las piezas capturadas destacan leones, cerdos, ciervos y cabras monteses.

La imagen del «rey cazador» es muy antigua y originariamente se consideraba un símbolo de la lucha entre el bien y el mal (30). En el arte sasánida este tema es evocado por primera vez por Bahram II, en el relieve rupestre de Sar-Mashhad (al sur de Bishapur, Fars, sur de Irán), que representa al rey luchando con dos leones como protector invencible de su familia (31). Pero la utilización de este tema en los relieves rupestres no es frecuente, sin embargo se le encuentra repetidamente en los platos de plata como expresión del poder y la fuerza de la realeza. Si nos basamos en la clasificación actual, los «platos de caza» sasánidas más antiguos se sitúan en el período de Shapur II, es decir, en la primera mitad del siglo IV d.C. (32)

   
 
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