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Galería de imágenes |
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El busto de estuco, realizado mediante la técnica de vaciado, ha sido modelado de forma extremadamente plana y posee una orientación totalmente frontal. La cabeza se halló separada del busto. Falta el remate de la corona (globo) realizado por separado y las almenas de la misma están rotas en su mayoría, al igual que el trenzado izquierdo. La nariz está algo deteriorada. Shapur II lleva la corona almenada de Ahura Mazda, la cual es prácticamente igual que la de su tocayo Shapur I (241-272 d.C.). La parte superior de la corona formaba una especie de globo, un trenzado globular envuelto en una tela de seda, que falta en este busto de estuco, pero aún se pueden ver claramente los anchos pliegues del tejido que discurren perpendicularmente y se alzan como un cilindro. La almena central de cuatro escalones fijada sobre la frente está algo inclinada hacia la derecha y en su centro (igual que en la arquitectura) se halla inscrito un símbolo en forma de flecha. El aro de la corona, de unos 2,5 cm de anchura, lo ocupa una diadema lisa con un símbolo circular en el centro, que iba unida a la región occipital, aunque en nuestro caso no resulte visible. Las bandas ondeantes de la diadema están formadas en este caso por pliegues en forma de rayo dispuestos a cada lado de la diadema. Entre la diadema y las almenas se ha intercalado una corona con elementos en forma de rizo, que representa el elemento característico de la corona de Shapur II. Los cabellos de las sienes y de la nuca están peinados en dos grandes trenzas situadas a cada lado y que descansan sobre los hombros. También es típica la barba tupida reunida como una pequeña bola bajo la barbilla. Shapur lleva pendientes, cada uno con una gran perla o piedra preciosa oval, y alrededor del cuello lleva un collar de perlas. El pecho está decorado con dos bandas cruzadas (apezak) sujetas en el centro por un disco decorativo. Si se compara la imagen con la de las monedas [FIG. 21], aparecen todos los elementos esenciales que sirven para caracterizar claramente la persona del rey, por lo que no hay ninguna duda sobre su identificación. El busto de Shapur II conforma así uno de los puntas de referencia más importantes para la datación del complejo de edificios de Hadjiabad. La coincidencia entre el retrato numismático nacional y el busto de estuco provincial, de confección local y de una calidad artística mucho menor, es una prueba irrefutable de que debían existir muestrarios oficiales, según los cuales se confeccionaban los retratos del rey en cualquier lugar del imperio. Tal como se ha mencionado anteriormente, el busto servía de remate a una columna adosada del patio situado delante del «Santuario de Anahita». Un indicio para tal reconstrucción nos lo ofrecen otras dos columnas adosadas que fueron encontradas en las dos paredes frontales del iwan principal de Hadjiabad, sobre las cuales se hallaban los bustos de dos altos dignatarios (Azarnoush 1994, il. 143 y pág. 159). Junto a los bustos colocados sobre las columnas, también se encontraron pequeños medallones con el busto de Shapur II y de otros dignatarios que servían de decoración mural en el «Santuario de Anahita» (Azarnoush 1994, núm. 20-25 e il. 155). Los bustos de los reyes sasánidas como decoración arquitectónica no representan en sí nada nuevo, pues ya se conocen por la fachada de la torre de Paikuli (en la región iraquí de Kurdistán), construida por Narseh (293-303 d.C.), (Herzfeld 1924, vol. I, tab. 7, il. 6; vol II, tab. 7-9; Reuther 1938, il. 164; Trümpelmann 1991, 47-48). También en el palacio de Kish (sur de Mesopotamia, Irak) se utilizaron bustos de estuco de un rey sasánida como decoración interior, datados por su estilo en el siglo V d.C. (Watelin 1938, il. 172; Pope 1938, il. 211; Harper 1977; Harper 1978, núm. 41). También cabe señalar el busto de plata de un rey sasánida que se encuentra en el Metropolitan Museum (Harper 1966; cat. exp. Bruselas 1993, núm. cat. 23), también relacionado con Shapur II. Sin embargo, la corona presenta numerosas divergencias, de modo que no es posible identificarlo de forma segura. La función del busto tampoco está clara. Shapur II fue un hijo de Hormizd II (303-309 d.C.) y, según se cuenta, fue coronado justo al nacer. Cuando murió, a los setenta años de edad, se convirtió en el rey de la dinastía sasánida que gobernó durante más tiempo. Después de alcanzar la mayoría de edad, Shapur pasó gran parte de su vida en el campo de batalla en las numerosas luchas contra Roma y los árabes, además de contra los kushan y los hunos en la frontera nororiental de su imperio. Sobre los enfrentamientos de Shapur con Roma tenemos una fuente excelente en las notas del oficial e historiador romano Amiano Marcelino (hacia 330-395 d.C.). Amiano, procedente de Antioquía, Siria, fue testigo del sitio persa de Amida en Armenia (358/59 d.C.) y estuvo junto al emperador Juliano en la campaña militar contra Persia que finalizó con la muerte del emperador romano. También debe mencionarse la correspondencia entre el emperador Constantino y el joven Shapur, transmitida por el Padre de la Iglesia Eusebio (vita Constantini IV, 8-13), la cual constituye un testimonio de la preocupación de Constantino por los cristianos de Persia. (M. A.) |
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