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El arte aqueménida
El arte griego antes de la época parta
El arte en la época parta
El arte en el Imperio Sasánida
El arte al inicio de la época musulmana
Introducción
Galería de imágenes
Bibliografía


Figura 61
Pintura mural
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Figura 62
Pintura mural
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  III. Catálogo: el arte al inicio de la época musulmana  

Introducción (II)

         
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En ellas se representan, sobre todo, escenas de las diversiones cortesanas: cacerías, danzas festivas y banquetes [FIG. 61] Pueden apreciarse numerosos personajes, sobre todo femeninos, como bailarinas y cazadoras. Como adorno se utilizan con frecuencia medallones redondos perlados típicos de Irán y Asia central. También remiten a estas áreas de influencia las representaciones frontales o de medio perfil, de cuerpo entero o tres cuartos. Los palacios de Samarra estaban revestidos con mármol y preciosos mosaicos, como sabemos por las fuentes escritas, pero el material más empleado en la decoración arquitectónica era el estuco, del cual estaban hechos los paneles para zócalos, arcos y cornisas, estas últimas decoradas con hileras de perlas al estilo sasánida. Un famoso especialista en el campo de la arquitectura islámica, K. A. C. Creswell, ha clasificado los estucos de Samarra en tres grupos en función de su estilo: en primer lugar cita el estilo A, que deriva directamente de la tradición tardoclásica de los omeyas; el estilo B puede reconocerse por las formas abstractas de la decoración floral, que se inserta, de una forma geométrica muy poco natural, en las formas arquitectónicas redondas y angulosas y que parece ser heredero de la tradición sasánida; el estilo C, denominado con razón «estilo Samarra», se encuentra en paneles que no están entallados como las obras de los dos estilos anteriores, sino trabajados con estuco modelado, con los bordes biselados: es el llamado beveled style, resultado de la completa estilización de los elementos florales, que se puede reconocer como propiamente islámico.

La aportación de los modelos iranios al primer arte islámico fue enorme, tanto en el campo de la arquitectura como en el de las artes plásticas. El lujo persa respondía a las nuevas exigencias del aparato ceremonial dictado por el diseño político de reestructuración del Estado abbasí. El arte de dicho período en Irán es, en gran medida, heredero del arte iranio preislámico, desde los aqueménidas hasta los sasánidas. Entre los modelos aqueménidas sobresale una antigua mezquita en Nishapur (Jurasán, en el nordeste de Irán) cuyo sistema de techos apoyados en altas columnas de madera es típico de esa época. De los numerosos ejemplos de elementos estructurales y decorativos que remiten a modelos sasánidas cabe citar la arquitectura de la mezquita de Damghan, que data de mediados del siglo VIII. A este grupo pertenecen, también, la mezquita de Nayin (960 d.C.) y las mezquitas chahār tāq, como las de Yazd-i Khast en el centro de Irán, de las que derivarán las mezquitas de cúpula.

Un capítulo especialmente importante en la historia del arte del comienzo del Islam en Irán es la pintura. Las representaciones pictóricas más antiguas fueron descubiertas en Nishapur —a partir del período sasánida, Nishapur se convirtió en un centro de poder del nordeste de Irán— durante unos importantes trabajos de excavación efectuados por investigadores del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Las pinturas fueron desmontadas y se conservan hoy en este museo neoyorquino y en el Museo Islámico de Teherán. En la zona de «Vineyard»-Tepe (Nishapur) se encontraron restos de una magnífica escena de caza que data del siglo IX, en la que podemos ver un hombre a caballo y restos de un personaje masculino de pie [FIG. 62]. La pintura es propiedad del Museo Islámico de Teherán y, excepto algunas partes de la cara, el caballero se conserva en buen estado. El hombre a caballo sostiene las riendas del caballo en una mano, mientras que sobre el otro brazo reposa un halcón. El vestido y las armas de este personaje están reproducidos con una gran variedad de detalles, lo mismo que los jaeces. A decir verdad, esta reproducción es más un dibujo perfilado en negro que una pintura. Se pueden reconocer elementos tanto de influencia sasánida —como es el tipo especial de cinturón— como de influencia centroasiática, en sentido general. No es ésta la única representación humana de Nishapur, pues se descubrieron pinturas polícromas del siglo X d.C. en los baños de Qanat Tepe, y de la primera mitad del siglo XII d.C. en Sabz Pushán. En Qanat Tepe se encontraron, entre otros objetos, restos de otra escena de caza: aquí el hombre a caballo tiene una constitución física claramente centroasiática (Nueva York, Metropolitan Museum of Art, núm. inv. 38.40.268). En Nishapur también se descubrieron muchos paneles de estuco policromados o con algunos restos de pintura.

De Nishapur proceden muchos de los objetos que pueden contemplarse en la exposición, como los vasos de vidrio (núms. cat. 176-177) y numerosos objetos de cerámica (núms. cat. 170-174). Respecto a la cerámica, llama la atención un importante descubrimiento de los alfareros samaníes, que desarrollaron una técnica pictórica con arcilla colorada fluida, conocida con el nombre de slip painting. La técnica consistía en mezclar la arcilla fluida entre los pigmentos de óxidos metálicos. La arcilla servía de adhesivo y hacía que la decoración no se perdiera al aplicar el barniz. Este es el caso, por ejemplo, de los objetos de cerámica iraquí encontrados en Samarra en grandes cantidades, pintados en azul o verde sobre un barniz blanco opaco (núm. cat. 169). En Nishapur también se encontraron varios objetos de metal, entre los cuales destaca un bello jarrón de bronce con una rica decoración grabada con motivos antropomórficos, zoomórficos, florales y epigráficos (Nueva York, Metropolitan Museum of Art, núm. inv. 38.40.240). Igualmente se hallaron algunas partes de cinturones, cuyo aspecto tras haber juntado todas sus piezas puede ser el mismo que el representado en la escena del anteriormente citado halconero de «Vineyard»-Tepe (algunas partes del cinturón se conservan en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York; otras en el Museo Islámico de Teherán).
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