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LA CAZA (TAGMERT) |
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| En la actualidad
los tuareg sólo cazan muy de vez en cuando, dada la escasez de la caza
tradicional (antílopes, gacelas, avestruces etc.) y la prohibición generalizada
de la caza en casi todo el territorio tuareg a fin de proteger las especies
amenazadas. Además, persistentes prohibiciones alimentarias, no forzosamente
de origen religioso, limitan la atracción que podría suscitar el consumo
de algunos animales como las aves (la avutarda y la pintada, por ejemplo).
Son sobre todo los niños quienes, discretamente y lejos del campamento,
plantan cepos para atrapar pequeños roedores como el jerbo (adowe),
el ratón del palmito (akolen) e incluso la liebre (tamarwalt).
Para ello utilizan un simple cepo de arco provisto de un lazo. Otro
dispositivo, más complicado, lo confeccionan los adultos, y también
los muchachos, para atrapar pintadas y pájaros pequeños. Tiene la forma
de un pequeño arco depositado en el suelo cuya cuerda, retorcida, sujeta
por el centro el extremo de una varilla que se mantiene en tensión.
En el otro extremo, retenido por una correa, hay un lazo con nudo corredizo
que se deposita, abierto, en el centro de un disco en el que se ha dejado
comida. El disco es ligero: en cuanto el animal lo pisa, su peso modifica
la tensión de la correa, que deja ir la varilla y dispara el dispositivo. Otro tipo de trampa para la captura de gacelas o antílopes consta de un círculo de fibras vegetales de 30 a 40 cm. de diámetro, al cual se fijan numerosas cañas que convergen radialmente en el centro. Este dispositivo móvil, denominado cepo radial (tetambot), se entierra plano en el suelo, camuflado por la arena y unido a una cuerda a la cual se ha fijado una sólida estaca de madera que dificulta la carrera. El animal cuya pata se ve atrapada en el cepo ya no se puede deshacer de él y, trabado de ese modo, es fácilmente capturado por los cazadores. Las dimensiones de este cepo, que se planta en las pistas frecuentadas por los animales, pueden variar en función de la talla de la presa. La caza más tradicional se lleva a cabo con las armas clásicas: la lanza metálica (allagh), la jabalina (tallagh), el cuchillo (elmoshi wan tagmert) e incluso la espada (takuba). El arco no es usado por los tuareg, aunque sí por los sedentarios y los fulbe. La caza con fusil o carabina, a pesar de estar prohibidas, contribuyen evidentemente a empobrecer los recursos cinegéticos, de por sí muy limitados. El perro (¡di) continúa siendo un precioso ayudante para levantar y acosar la caza, aunque también es un fiel guardián y, en jauría, ataca valerosamente a predadores peligrosos como la hiena (tezorey), siempre presente en las inmediaciones de los campamentos. |
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