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LAS JERARQUIAS SOCIALES |
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| Esquemáticamente, aunque esta clasificación se estableciese en la época de la colonización por administradores que se referían a estructuras feudales típicamente occidentales, la sociedad tuareg se puede dividir en dos categorías: por un lado, los "hombres libres" (ilellan, sing.
elelli) y, por otro, la "clase servil" (akli, pl. iklan). Ambas categorías incluyen sendas jerarquías de escalones intermedios. Entre los hombres libres se cuentan la aristocracia guerrera (imajeghan), los religiosos (ineslemen), los vasallos o tributarios (imghad) y los artesanos (¡nadan). En un grupo intermedio, aunque aún libre, los mestizos (ibogholliten) y los libertos (iderfan e ighawellan). Y, finalmente, el grupo de los cautivos (iklan). Los imajeghan, que constituyen la nobleza, o más exactamente la aristocracia guerrera, detentan el poder político y participan en todas las guerras. La imagen del amajegh es la de un hombre que no teme a nada y cuyo valor moral debe igualar su coraje físico. Hay asimismo una jerarquía de tribus nobles: en un conjunto dado, una de ellas detenta el poder político porque el jefe elegido, o amenokal, siempre es uno de sus miembros. Los imajeghan, que detentan el ettebel, el tambor de guerra, la insignia del poder, ocupan una posición preeminente en la sociedad. Una estricta endogamia les permite mantener el poder en el seno de un mismo grupo, a pesar de las variaciones demográficas. Todas las categorías de hombres libres se hallan en una situación de dependencia tanto respecto al jefe del territorio como respecto a los imajeghan, a quienes están colectivamente, y a menudo individualmente, ligados por estrechos vínculos. Los religiosos (inesleman, sing. aneslemen), "los del Islam", denominamos por la Administración "morabitos", conforman en el mundo tuareg una categoría social precisa por oposición a las demás. Entre los inesleman se encuentran morabitos particularmente instruidos que imparten justicia y ante quienes se presentan las diferencias entre particulares o familias. Uno de sus papeles más importantes en el seno de las confederaciones es apoyar a los guerreros confeccionándoles amuletos. Entre los lullemmeden Kel Dinnik de Níger, el peso de los inesleman es especialmente importante dado su número y su papel político, que en algunas épocas llegó a suplantar el de los imajeghan. Algunas tribus, como los Kel Eghlal, los Aït Awari y en parte los Isherifen, podían portar armas y algunos de sus integrantes participaban en los combates. El Jelani, el famoso morabito que a principios del siglo XIX sometió a su voluntad a los imajeghan del Dinnik, era Aït Awari. Tales grupos religiosos son a menudo denominados imazwaghan o, según las circunstancias, ¡berkoreyen. Pero dichos términos poseen un alcance poco preciso y a menudo se definen por oposición a otro: Kel Jekked, "los que se trenzan los cabellos", los guerreros (imajeghan e imghad), en tanto que los inesleman suelen llevar el cráneo rasurado. Los ¡berkoreyan están formados por tres tribus: los Kel Eghlal, los Aït Awari y los Ishefiren, guerreros letrados en árabe, salidos de la capa más antigua de los pobladores de la región, llegados mucho antes que los imajeghan. Finalmente, si bien el término imazwaghan, "los rojos", se refiere únicamente a inesleman, no los incluye a todos, sino tan sólo a los de tez clara. Los "religiosos negros" -por ejemplo, los ikadamaten, hombres libres, célebres por su afán de aventura y que recorren toda África para vender sus amuletos- nunca reciben el nombre de imazwaghan. Los inesleman participan de la diversidad de la sociedad tuareg: a veces tienen hablas propias, tagdalt entre los Indalen y los Iberogan, shinsar entre los Aït Awari. La situación de la mujer es asimismo muy especial en estos grupos, ya que no puede ser vista fuera de la tienda sin estar cubierta ni viajar sin un palanquín rematado por unos arcos cubiertos por un fino tejido blanco que la proteja de las indiscretas miradas de los hombres. Por dichos peculiares rasgos civilizatorios los inesleman son los Kel Tamasheq que acaso se alejen más del "modelo" de los imajeghan. Constituyen, entre los lullemmeden, una de las caras originales de la sociedad tuareg. Su papel es tanto más importante cuanto constituyen la categoría dependiente "libre" más numerosa. Los imghad, tributarios, a menudo llamados vasallos por analogía con la sociedad feudal medieval, se encuentran bajo la protección de los imajeghan, sea porque han conocido reveses de fortuna en la guerra, sea porque pertenecen a una capa distinta de la población imajeghan dominante, a otra oleada migratoria. En el Ahaggar reciben el nombre de Kel Ulli, "los de las cabras", que hace referencia al tipo de pastoreo que les estaba reservado. Los artesanos (inadan, sing. enad), que suelen ser denominados "herreros", trabajan tanto la madera como el hierro. Constituyen una categoría en cierto modo aparte que escapa a toda clasificación jerárquica. Su origen ha dado pie a numerosas y arriesgadas especulaciones, pero desempeñan un papel significativo y merecerían un estudio detallado. Aunque todos hablan tamasheq, algunos tienen un habla especial, el tenet, si bien no hay ningún estudio que permita afirmar que se trata de una lengua verdaderamente original. En general, las esposas de los artesanos son grandes especialistas en el trabajo del cuero. Ellas son las que confeccionan las carteras, las bolsas de viaje o los almohadones: poseen un pequeño taburete sobre el que cortan el cuero. Entre los artesanos, cabe distinguir los del metal (inadan wan tizoli), que tanto manufacturan armas como joyas. Utilizan el hierro, el cobre y la plata, y saben combinarlos en sus manufacturas. Los artesanos de la madera (tamenannad) fabrican todos los objetos de uso habitual: escudillas, cucharas, cucharones, morteros, lechos. Sus mujeres son especialistas en las esteras con finas aplicaciones de cuero. Los ¡nadan wan talaq, "artesanos de la arcilla", también son, de hecho, especialistas en la madera y están vinculados a los igdalen. Los alfareros (ikanawan) fabrican cacharros de cocina. Algunos artesanos se consagran exclusivamente a tareas de relaciones públicas e intendencia cerca de los grandes jefes. Reciben el nombre de inesfadan (sing. anesfada). Viven en el campamento del jefe, le preparan el té cuando lo pide, reciben a los extranjeros que se hallan de paso, les proporcionan alimentos o actúan como intermediarios. Todas las categorías de libertos, tanto aquellos cuya manumisión se pierde en la noche de los tiempos (eghawel, plur. ighawellan) como aquellos cuya liberación aún se recuerda (ederef, plur. iderfan) pertenecen al grupo de los hombres libres, aunque su origen, inscrito en el nombre que los designa, conserva una connotación servil. Los iregeynatan (sing. arageyna) constituyen tribus que ostentan colectivamente el nombre de mestizos. Un arageyna es "un hombre cuyo padre es de una raza y su madre de otra". Esta mezcla puede responder a la unión de mujeres árabes con hombres tuareg, como en el caso de la tribu de los iregeynatan, originaria del Ahaggar y nómada en el Tamesna de Níger con un estatus de imghad. Otras tribus iregeynatan llevan vida de nómadas en Malí, en el Gurma, en el Adrar de los Ifora y en la región de Tombuctú (una rama de los Kel Tademeket); estos últimos tienen un estatus de imajeghan. A menudo se desconocen los componentes originales de la mezcla, pero en general parece que se trata de tribus libres aunque de estatus distintos. Finalmente, la masa servil (iklan, sing. akli) vive en simbiosis con sus amos, en los campamentos o en grupos constituidos en sus inmediaciones. Estos cautivos constituían una parte importante de la sociedad Kel Tamasheq tanto por su dinamismo económico como demográfico. La sociedad tuareg ha sido casi siempre estudiada a través de los imajeghan, es decir, centrando la atención en la aristocracia guerrera, poseedora, no sólo del poder, sino también del saber. En el ámbito de la organización política y social, los imajeghan, detentadores de todos los poderes, han sido la fuente de información, así como en lo que se refiere a los estudios de parentesco, en los que los problemas de filiación se interferían con los de la jefatura. La sociedad tuareg ha sido a menudo considerada un conjunto piramidal, que desciende desde una cúspide aristocrática hasta una base servil pasando por los escalones intermedios de los imghad e inesieman, desde una situación ideal de pureza de la "raza", valor y conocimiento, a una degradación paulatina hacia abajo, no sólo en el ámbito del lenguaje sino en todos los demás sectores de la actividad humana, incluyendo la moral. Esta visión "aristocrática" del mundo tuareg se debe a que los primeros escritos sobre los tuareg fueron obra de militares, asimismo surgidos o nostálgicos de la nobleza europea (es el caso del padre De Foucauld), preocupados sobre todo por las cuestiones relacionadas con la autoridad política y, por lo tanto, con los grupos dominantes. Ahí es donde hay que ir a buscar el origen de un relativo descuido del estudio de los "plebeyos" y toda suerte de subalternos, que sin embargo forman la mayor parte del mundo tuareg, es decir, del conjunto de las poblaciones que hablan la lengua tuareg en sus diferentes dialectos. Si bien el papel político preponderante de los imajeghan en el momento de la conquista colonial dio origen a la imagen del targui ideal, noble, que conserva celosamente su pureza racial mediante una endogamia casi excluyente, no hay que olvidar que tan sólo constituyen, en definitiva, una parte ínfima del mundo tuareg propiamente dicho. |
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