«Si el catalanismo deviene una ideología mezquina y miope que sólo saber contemplar sus heridas, incapaz de considerar la necesidad de hacer amigos y de buscar aliados, acabará en el fuego de la frustración, cociéndose en su propia salsa».
(Antoni Puigverd en La Vanguardia, 29/05/06).
Positivo, muy positivo que se alcen voces en Cataluña contra la prepotencia de sus dirigentes aunque, de momento, nadie se atreve a criticar asuntos mucho más graves como las amenazas vertidas por senadores catalanes contra Aragón, la disolución de facto del Archivo de la Corona de Aragón, la manipulación histórica o el control exclusivo de los caudales del Ebro.
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¡Haciendo amigos!
En España aumenta la nómina de los agraviados. Ésa es la peor aportación del catalanismo, una corriente que lleva años resbalando por el tobogán de la falsificación de agravios o de la ampliación – mediante grandes lupas- de los agravios verdaderos. Nació el catalanismo en el siglo XIX, fundado en legítimas reclamaciones culturales y con la voluntad de modernizar el Estado español de acuerdo con los intereses de la sociedad burguesa que en Catalunya estaba progresando. Pero ya en su origen contenía el complejo de Job (denominación aplicada a las dermatitis psicosomáticas que aparecen en personas que tienden a sentirse agraviadas con razón o sin ella). Basta con leer las síntesis históricas del historiador Ferran Soldevila, en las que la sombra vampiresca de Castilla aparece siempre con la indisimulada intención de frustrar el destino catalán.
Colocar la lupa sobre la herida (la salud del catalán, por ejemplo; o el supuesto expolio económico) es consolador. Uno se apiada de sí mismo. Acto seguido, la lupa paraliza: impide el diagnóstico veraz. La lupa del agravio fomenta la esperanza en los milagros, en las soluciones mágicas: ahora la miserable Montenegro, ayer la torturada y torturadora Croacia. El resentimiento es como un ácido: aumenta el malestar, pero no tiene capacidad de seducción. Sirve para exasperar a los convencidos, no para ganar adeptos. Los temores de baja participación en el próximo referéndum demuestran que la cruenta batalla del Sí y del No solamente afecta a una parte del electorado. El resto vive en territorio catalán, pero está cada vez más lejos de esta doliente Catalunya.
La exageración de las heridas provoca, en fin, un efecto rebote: otros territorios también encuentran motivos de queja, también aprenden a inventar agravios, también saben exagerar abusos. El cultivo del agravio es contagioso. Con frecuencia, rizando el rizo, acaba resultando que el causante de estos agravios es la Catalunya agraviada. Así ha sucedido con el caso del arte sacro de las parroquias aragonesas que pertenecieron a la diócesis de Lleida.
Nada hay, aparentemente, en el caso del arte sacro aragonés que pueda compararse con el de los papeles llamados de Salamanca. Los documentos fueron arrebatados por la fuerza, a manera de castigo, por los vencedores de la Guerra Civil (entre los que estaban muchos catalanes). Las obras sacras aragonesas, en cambio, fueron precisamente salvadas de un posible robo o deterioro reuniéndose en el Museu Episcopal leridano. El museo de Lleida restauró, catalogó y preservó estas obras. Más tarde, Roma decidió reformar los límites territoriales del obispado de Lleida y aquellas parroquias fueron adscritas al de Barbastro, que reclamó las obras. Después de diez años de litigio, la curia vaticana ha dado la razón a Barbastro, aunque Lleida sigue apelando. Nada que ver con los papeles llamados de la dignidad en la forma y en el origen. Pero sí en la percepción. La percepción es siempre subjetiva cuando, en el presente, se dirimen las cosas del pasado. Aunque el derecho, en el caso salmantino, estaba de parte catalana, no dejó de ser peligroso remover las cenizas de la Guerra Civil.
Por los equívocos y falsedades que creó (Salamanca franquista, Catalunya republicana) y por la pretenciosa exhibición de superioridad moral que exhibieron, no las familias concretas que, con toda la razón del mundo, reclaman la devolución de unos papeles privados, sino de los catalanes en general, que, ya muy lejos de aquella guerra estúpida, cruel y fratricida, creían estar en condiciones de repartir anacrónicamente credenciales de pureza democrática y de reescribir el pasado histórico imponiendo retrospectivamente nuevas formas de victoria y derrota.
Aquellos papeles ya regresaron. También el arte sacro de las actuales parroquias de Barbastro debería ser devuelto. Para atender, en primer lugar, a la sensibilidad de una región que es, objetivamente, una importante aliada de Catalunya (comunicaciones, eurorregión). Para sortear, en segundo lugar, el peligro del recelo histórico (que ya en tiempos medievales causó más de un malentendido). Para contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la lengua catalana en los territorios históricos de Aragón y evitar que esta feliz realidad lingüística pueda confirmar prejuicios como el del expansionismo y el egoísmo catalán. En cuarto lugar, por inteligencia emocional: ¿cómo va a conseguir Catalunya sus objetivos hispánicos (desarrollo en red, eje mediterráneo, proyección comercial y comprensión para sus propuestas políticas) si no encuentra compañeros de viaje, si no sabe hacer amigos? También por reciprocidad: ¿cómo puede exigir Catalunya simpatía y comprensión si no sabe ponerse en la piel de los vecinos? El presidente Marcelino Iglesias, que habla un catalán precioso, ha demostrado con creces su solidaridad con Catalunya, pero ha sido puesto entre la espada y la pared por una clase política catalana ensimismada, torpe, liosa y obscenamente mediocre. No es excusa la pérdida que pueda sufrir Lleida. En el MNAC sobran muchas obras que en Lleida lucirían magníficamente (incluso algunas de las más importantes: ¿por qué no?). Si el catalanismo deviene una ideología mezquina y miope que sólo saber contemplar sus heridas, incapaz de considerar la necesidad de hacer amigos y de buscar aliados, acabará en el fuego de la frustración, cociéndose en su propia salsa.
Por Antoni Puigverd (LA VANGUARDIA, 29/05/06)


#1 por El fino estilista enmascarado. - Lunes, 29/05/06 a las 16:21
Veremos lo que tardan los demócratas de toda la vida en llamar fascista españolazo al señor Puigverd y pedir para él, el fuego purificador de la hoguera.
Un saludo.
#2 por Toni Recio - Lunes, 29/05/06 a las 16:36
Pero, ¿cuál es el problema?
A la hoguera, los justos, no a los que simplemente exponen sus ideas, aunque en mi opninión sean equivocadas.
la cuestión es mucho más simple: En Cataluña, es cierto, nos sentimos agraviados.
Solución 1:
Mostrar los balances entre autonomías.
Solución 2:
Sacar a relucir tópicos de catalanes peseteros, de catalanismo = independentismo, etc.
La pregunta es muy simple, ¿a quién le interesa tirar de la cuerda?
#3 por MEDITERRANEO-CATALUNYA - Lunes, 29/05/06 a las 16:41
Recio: Los balances entre autonomías no los sacarán NUNCA.
Es como el Código da Vinci.
#4 por El fino estilista enmascarado. - Lunes, 29/05/06 a las 16:51
Pues a la hoguera…Albert Boadella por ejemplo. Ya que lo pregunta usted.
Un saludo.
#5 por Julián - Lunes, 29/05/06 a las 16:54
Pues eso, Recio, eres un ejemplo de lo que se dice.
Sabes, Mediterráneo, que hay muchos métodos para elaborar un balance. ¿Cuánto expoliaron a Murcia durante el franquismo (no digo quién, no se quién) al “extraer su capital humano y no realizar inversiones ni públicas ni privadas?
Es sólo un ejemplo para ilustrar que el punto de partida temporal y aquello que queramos cuantificar puede dar lugar a unos “balances” que podrían poner los pelos de punta.
#6 por vitruvi - Lunes, 29/05/06 a las 18:46
julian, esto no es una excusa para no publicar los balances. Símplemente hay que explicar el método que se ha utilizado para calcularlo.
Por cierto, ya que hablas de Murcia, no tendrán capital humano ni agua, pero inversiones en campos de golf y hoteles a 20m de la playa, parece ser que si tienen. No será que el problema es otro? (perdón por el paréntesis)
#7 por vitruvi - Lunes, 29/05/06 a las 19:21
volviendo al tema principal.
Me pregunto quien sale más perjudicado de este embrollo. realmente es una postura inteligente salir de la Euroregión, en la que catalunya es sólo un socio más, junto con regiones de los dos lados de la frontera todas ellas más potentes que Aragón?
Quien depende más de quien?
#8 por Julián - Lunes, 29/05/06 a las 19:48
Saliendo del tema principal. Por supuesto que hoy el problema es otro. No lo ha sido siempre.
Las balanzas deberían publicarse, y las universidades deberían hacer un esfuerzo por explicar las causas de esas tendencias y situaciones en lugar de estar expectantes a las subvenciones a cambio de que libros de texto y programas televisivos malipulasen historia, economía …. No te aburro con algo que conoces probablemente mejor que yo.
A tu pregunta sobre la euroregión, la solución más insatisfactoria ¿Quién sabe?. No demos ninguna hipótesis por buena. Un “par” de multinacionales y unas buenas exenciones fiscales y una región mediocre en 5 ó 10 años despega hacia un cambio radical.
#9 por Miguel Moliné - Lunes, 29/05/06 a las 20:30
Lo de los bienes es sólo la punta de lanza. Pensaba publicar hoy algo al respecto pero un terrible dolor de muelas me ha quitado las ganas de escribir. Además, el servidor está teniendo problemas y me cuesta mucho no solo publicar sino acceder al propio blog.
¿Tenéis vosotros problemas para visualizar o publicar los comentarios?
#10 por Julián - Lunes, 29/05/06 a las 20:42
En los últimos cinco días he tenido problemas para acceder a la página. No cargarse, cargarse sin formato, colgarse… ha sido habitual.
Además, una vez presionado en boton “enviar comentario” tardan bastante en refrescar la página.
#11 por vitruvi - Lunes, 29/05/06 a las 23:56
a mi tambien me da problemas varios
#12 por Miguel Moliné - Martes, 30/05/06 a las 00:18
Esta tarde he hablado con los técnicos y han decidido que trasladar el hosting a otra máquina era lo más conveniente. Por eso no se ha podido acceder durante las últimas horas.
#13 por El fino estilista enmascarado. - Martes, 30/05/06 a las 10:02
Bien está que se hable de dinero si es de lo que hay que hablar, pero yo estoy esperando a que alguien condene la persecución al que opina diferente, como Boadella, que ha recibido amenazas de muerte y al que le dicen de todo menos bonito en una página en catalán sobre el acto de presentación de ciutadans per catalunya celebrado creo que anteayer en Mataró.
La libertad de expresión de los demás, tanto si nos gustan sus opiniones como si no, debería ser mucho más importante que todos los balances económicos del mundo y es, desde luego, cuestión mucho más grave.
Un saludo.
#14 por vitruvi - Martes, 30/05/06 a las 11:05
Yo me apunto a la condena, y no sólo eso, me alegro de que haya aparecido un partido que defienda un tipo de ideas que hasta ahora no estaban suficientemente bien representadas.
Pero, pasó algo en este acto de presentación? Boadella en mi ciudad natal y yo sin enterarme…
por cierto, lo de la persecución y las amenazas que se lo cuenten a Carod-Rovira cuando viaja por las españas… no voy a pedir ninguna condena, la presupongo.
#15 por Qarlos - Miércoles, 31/05/06 a las 00:58
Buenas noches,
Puig i Cadalfach (creo que se escribe así), arquitecto mataroní escribía en tiempos de la república y venía a decir más o menos que todo aquello que le desagradaba en esos momentos en Cataluña hablaba español. Por supuesto que era de derechas y se refería a los obreros e izquierdistas que pululaban entonces por su ciudad. No era muy repúblicano el hombre, pero sí bastante nacionalista. En el fondo del sentimiento nacionalista hay un desagrado a lo español al que desde sus orígenes confunde con una clase social. Y sobre tal sentimiento no se puede montar un mundo racional. Y mientras ese sentimiento, que en el fondo es rencor se fomente, no hay nada que hacer. Ya llevamos 25 años de retraso gracias al gran estadista Jordi Pujol.
Bueno, con esto iba a que el nacionalismo proclame ahora la Catalunya Republicana como dice el señor Puigverd… tela marinera.