oct 05 31

Fundamentalismo y nacionalismo

Productos catalanes: si en las últimas semanas se ha desatado una campaña contra los productos catalanes, desde otro nacionalismo —el catalán— se promueve justo lo contrario, es decir, comprar sólo aquéllos. De paso aprovechan e incluyen un curioso mapa de los Països Catalans.

La lengua como «producto nacionalista»: El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y la Generalitat han pedido explicaciones a la Audiencia Provincial de Tarragona (APT) por no aceptar la versión en catalán de un veredicto de un jurado popular, el cual fue traducido al español por el secretario. Y no les falta razón: se aplicó el prisma nacionalista —el español— al negarse incluso la posibilidad de adjuntar una copia en catalán. No obstante, tan respetables instituciones catalanas cometen el mismo error cuando no critican la posición de uno de los jurados cuando exigió entregar «sólo» la copia en catalán. Este pequeño incidente se suma a otros más graves como los que relata el Defensor del Pueblo en una carta dirigida a la ministra de Educación y en la que pide que se proteja el derecho a estudiar en castellano.

El nacionalismo no reconoce el imperio de la Ley. Pondré un ejemplo nimio si se quiere pero muy significativo a mi modesto parecer. El pasado 15 de julio, una Diputada por Barcelona del Partido Popular formuló dos preguntas al Gobierno: «¿Ha sido informado el Gobierno de la Nación por su Delegado en Cataluña de que los Consellers de Bienestar, Comercio, Consumo y Turismo, Universidades, Enseñanza y el Conseller de Presidencia de la Generalitat de Cataluña han retirado la bandera constitucional de sus respectivas Conselleries?» y «¿Qué medidas ha tomado el Gobierno para que los mencionados Consellers cumplan la Ley 39/81 y repongan en sus Conselleries la bandera constitucional?». La respuesta del Gobierno —dos meses y medio más tarde— ha sido la siguiente: «El Gobierno cumple la ley, por eso la Delegación del Gobierno en Cataluña ha transmitido a la Comunidad Autónoma la obligatoriedad de cumplir con la Ley 39/1981».

No me cansaré de repetirlo: mientras los nacionalistas españoles, vascos, catalanes, etc. enfaticen, como valores políticos, los derechos colectivos, la construcción nacional y la etnicidad no podremos avanzar ni como sociedad ni como país. Es el momento de afirmar y reiterar los derechos individuales y ciudadanos, las libertades civiles, los valores cívicos (no étnicos), la ausencia de coerción nacional o nacionalista, y la afirmación y defensa de la sociedad como una sociedad abierta, plural y libre.

Política/España , ,

  1. #1 por M@x - Lunes, 31/10/05 a las 21:18

    Veo, con tristeza, que el defensor del pueblo no te ha hecho llegar la carta. debe ser defensor del pueblo…de al lado.

    Como reza la letra de una canción de Bumburi 8aragonés por más señas):

    “…los nacionalismos, que me miedo me dan!”

  2. #2 por CSanchis - Martes, 01/11/05 a las 00:09

    Intentaba hacer trackback a esta entrada, pero me ha sido imposible, así que lo hago manualmente:
    http://notecalles.shinranet.com/index.php?q=node/157

  3. #3 por konde - Martes, 01/11/05 a las 02:02

    Te falta la respuesta del Síndic. Lo que más gracia me hace es la advertencia de que de estas cosas se encargan ellos y el Defensor del Pueblo no es quien para meter las narices en sus asuntos. También es de agradecer el eufemismo de «inmersión lingüistica» ya que si lo llamaran como lo que de hecho tiene toda la pinta de ser, una imposición u obligatoriedad lingüistica de hablar en catalán y ser educado en dicha lengua junto con el ideario nacionalcatalanista, empezaría a preocuparme esta invasión neofascista (neo, ya que ni siquiera el fascismo en España tuvo los cojones de imponer, fuera de los ámbitos públicos, en qué debía hablar o dejar de hablar cada uno) en nuestra moderna sociedad. Pero, en fin, menos mal que sólo se trata de una inmersión lingüistica. Sin duda, a mí esta expresión me deja mucho más tranquilo.

    Salud!
    konde

    http://www.abc.es/abc/pg051006/prensa/noticias/Catalunya/Catalunya/200510/06/NAC-CAT-211.asp
    CATALUÑA
    El Síndic defiende la constitucionalidad de la inmersión lingüística Ribó respondió contundentemente al Defensor del Pueblo, quien pidió que la LOE garantice el derecho a la libertad de opción lingüística en la enseñanza.
    BARCELONA. El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, defendió ayer la «plena constitucionalidad» de la inmersión lingüística en las escuelas catalanas, en respuesta a la solicitud del Defensor del Pueblo de que el Ministerio de Educación garantice el derecho a la libertad de opción lingüística en las aulas en la futura Ley Orgánica de Educación (LOE). Así, Ribó recordó al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, mediante una carta, que el sistema de inmersión en la enseñanza está «avalado por el Tribunal Constitucional de forma inequívoca». Para el Síndic, la ley de política lingüística pretende «ayudar a normalizar la lengua propia de Cataluña», al tiempo que «garantiza el respeto escrupuloso a los derechos lingüísticos de todo el mundo». El Síndic precisó que sus informes anuales recogen las quejas sobre derechos lingüísticos que llegan a la institución, y la «mayoría hace referencia al no respecto del uso oficial del catalán, en diferentes ámbitos, como la administración de justicia». No obstante, Rafael Ribó también señaló que «se reciben algunas solicitudes sobre la falta de uso del castellano en algunas administraciones públicas». «Todas ellas son investigadas por el Síndic y tiene su resolución con la finalidad de garantizar el derecho de uso tanto del castellano como del catalán». Por último, Ribó indicó que «la política lingüística es competencia de la Generalitat y, por tanto, su control y garantía se debe hacer en el Parlament o en las instituciones que dependen de él, como el Síndic de Greuges».

  4. #4 por El Protestón - Martes, 01/11/05 a las 15:39

    Miguel, creo que hablar de nacionalismo español a estas alturas es entrar en el juego del nacionalismo de verdad, que es el periférico. El nacionalismo español digno de tal nombre es el de Girón o Blas Piñar, y ese está en franca decadencia cuando no en vías de extinción. Y no tiene ninguna posición digna de tal nombre ni en la calle ni en el Parlamento.

    El nacionalismo con mando en plaza, que es el periférico, necesita vender que existe como oposición al español, y como tal vende cualquier crítica a cualquiera de sus actitudes. O sea, el “nacionalismo español” es una realidad “por omisión”. Y no podemos hacerles el juego. Si alguien en el gobierno central obligara a los ayuntamientos vascos o a las consejerías de la Generalitat a usar la bandera constitucional como prescribe la ley, automáticamente se presentaría como una imposición españolista cuando no es más que el cumplimiento del ordenamiento legal.

    No, basta ya de caer en su lenguaje. Nacionalistas son ellos.

  5. #5 por Pilar Aguarón - Martes, 01/11/05 a las 16:54

    Miguel, estoy de acuerdo con “El Protestón”, tal y como van las cosas en los últimos tiempos- y peor que van a ir-, darles “carrete” a los intransigentes nacionalistas vascos y catalanes poniendolos en la misma balanza con un supuesto “nacionalismo español” es hacerles el caldo gordo.

  6. #6 por manchego - Martes, 01/11/05 a las 21:47

    Totalmente de acuerdo con “El Protestón”. Se trata de buscar la coartada para fomentar y justificar los nacionalismos periféricos y, a la vista está que esa táctica tiene mucho éxito. Tu bien dices, Miguel, que “es el momento de afirmar y reiterar los derechos individuales y ciudadanos, las libertades civiles, los valores cívicos (no étnicos), la ausencia de coerción nacional o nacionalista, y la afirmación y defensa de la sociedad como una sociedad abierta, plural y libre.” Pero esa sociedad libre que nos hemos dado de una u otra manera establece unaa mínimas reglas de juego que hay que respetar si queremos que los derechos individuales se respeten.
    Pero, vuelvo con mi pesimismo, esto no hay quien lo detenga, saldrá adelante y revestido de pureza democrática para que todo aquel que se atreva a disentir quede para siempre estigmatizado.

  7. #7 por Bonifacio - Martes, 01/11/05 a las 22:23

    Porque manipula referente al boicot catalán contra los productos españoles, esta pagina que usted indica en ningún momento dice que se haga boicot a los productos españoles, si no, aquellos productos que no estén etiquetados también en catalán. He de suponer que es la falta de comprensión del catalán esta manipulación, porque sino creo que tiene delito el tema.

    Para aclararle el tema, si usted se fija en la recomendación de comprar agua, las marcas de agua que dice no comprar, todas son embotelladas en Cataluña.

  8. #8 por Ator - Martes, 01/11/05 a las 22:26

    Y todo esto por un trozo de tela con colores. uuffff!!!!

  9. #9 por Miguel Moliné - Martes, 01/11/05 a las 23:13

    Estimado Bonifacio: tiene usted razón y no es igual ¡Es peor! Los responsables de la mencionada página llevan a tal punto su nacionalismo que repudian incluso sus propios productos si éstos no están etiquetados en catalán. Como se indica textualmente, dicho etiquetado será «un elemento decisivo en la elección de la compra (un element decisiu en l’elecció de la compra)». Sigo citando: «Por tanto, a partir de ahora, y de forma progresiva, los miembros de las entidades impulsoras de ‘La Organización de Consumidores y Usuarios en Lengua Catalana’ fomentaremos la compra exclusiva de aquellos productos que incorporen el catalán en el etiquetaje y en la publicidad, y promoveremos un boicot activo hacia aquellas empresas y productos que no cumplan con aquellos mínimos lingüísticos (Per tant, a partir d’ara, i de forma progressiva, els membres de les entitats impulsores de l’Organització de Consumidors i Usuaris en Llengua Catalana fomentarem la compra exclusiva d’aquells productes que incorporin el català a l’etiquetatge i a la publicitat, i promourem un boicot actiu a aquelles empreses i productes que no compleixin amb aquests mínims lingüístics)». Por cierto, hecho de menos algunos productos extranjeros en la lista de “no comprar” como, por ejemplo, las mantequillas irlandesas y holandesas. Las encontrará en cualquier supermercado catalán y en su etiqueta no aparece el catalán por ningún lado. Como este caso, le podría mencionar unos cuantos. En cuanto a las aguas embotelladas, se da la circunstancia que en muchas zonas de Cataluña resulta casi imposible encontrar marcas que no sean catalanas.

  10. #10 por CSanchis - Martes, 01/11/05 a las 23:40

    El nacionalismo español existe y se ve, pero estoy de acuerdo en que es una pura anécdota al lado del periférico. Yo creo que lo que pasa es que cuando alguien hace una reflexión imparcial como ésta no puede sino hacer alarde de esa misma imparcialidad reconociendo que existe y que, diezmado o activo, es tan perjudicial como cualquier otro.

  11. #11 por Miguel Moliné - Miércoles, 02/11/05 a las 01:35

    CSanchís ha dado en el clavo: el peligro del auge nacionalista periférico es precisamente que, como contrapeso, resurja su opuesto, el español. De defender la Constitución a defender España como ente colectivo hay sólo un paso. El PP debe percatarse de esta diferencia y participar activamente en la comisión correspondiente si, como está previsto, el Estatuto se admite a trámite en el pleno que se celebrará dentro de pocas horas.

  12. #12 por Pilar Aguarón - Miércoles, 02/11/05 a las 12:29

    Leo en la prensa del “régimen” que en el debate de hoy en el Congreso sobre el Estatuto catalán, el resultado será 14 contra 1 (es decir, todos contra el PP), es una manipulación más, algunos de estos partiditos, como por ejemplo ERC representan al 16 % de los votantes catalanes y sólo el 2 % de los votantes nacionales.
    Teniendo en cuenta que el PP representa el 42 % de los votantes españoles, el resultado en todo casó será 58 contra 42.

  13. #13 por Adolfo - Miércoles, 02/11/05 a las 12:51

    Conforme con lo que se está diciendo por aqui, creo que hablar de nacionalismo español frente a los nacionalismos periféricos es una reducción simplista que parte de la teoría de la “equidistancia” tan políticamente correcta. En realidad muchos españoles no somos nacionalistas y en el fondo nos daría igual que cataluña y pais vasco estén dentro o fuera de españa, lo que nos fastidia es sentirnos explotados, chuleados. Si están en españa que estén para todo (“solidaridad interreterritorial” incluida) y si están fuera que estén del todo fuera (incluidas las ligas deportivas y los derechos aduaneros para vender en españa… y en toda la UE, claro) pero esta situación de sí pero no, pero me voy pero me quedo, es lo que mas joroba (a mi por lo menos). Un saludo

  14. #14 por Anónimo - Miércoles, 02/11/05 a las 19:33

    Contra tanto como no podemos evitar haber tenido que leer estos días, de quien se diría que vaya solo buscando cómo separarse o/y trata de multiplicar aun más las ya muy indesables vallas actuales -paradójica mente-, vaya aquí este cortito sesgo de bárbaro optimismo terrible y cruel como la vida misma. Con abrazos (vespertinos a una breve tregua tácitovirtual en la verbosidá) del Pgp=

    No sabemos estar solos

    Dudo mucho de que en España haya ahora mismo un riesgo real de dvisión, de fragmentación, de atomización, de algo de eso. Algunos indicios apuntan, eso sí, a un supuesto deseo de ciertos grupos y colectivos de hacer rancho aparte, de separarse y montarselo por su cuenta. De boquilla, lo que quieras; pero a la hora de la verdad, el comportamiento general tiende al amontonamiento. Verán por qué lo digo.

    Yo seré muchas cosas y tendré muchos trastornos, pero no soy paranoico. De eso me he librado. Sin embargo, del comienzo del verano a esta parte he llegado a obsesionarme con la inclinación de los españoles de cualquier nación a pegarse los unos a los otros. Estaba un día en el amplísimo mirador de un alto monte contemplando un bello horizonte de cumbres lejanas. El mirador tenía por lo menos cien metros de largo. No había nadie más. Llegó un coche, se bajó una familia de cuatro miembros y, aunque cueste creerlo, todos y cada uno vinieron a situarse justamente junto a mí. Tenían para ellos solos toda una inmensidad de mirador pero, no señor, tuvieron que plantarse en los cuatro metros cuadrados en los que yo respiraba.

    Comencé a sentirme un hombre dotado de un imán invisible cuando, días después, tomaba café en una terraza completamente vacía. Al menos doce mesas estaban libres. Se podía elegir entre sol y sombra, entre las con sombrilla y las sin sombrilla, más cerca o más lejos del quiosco que aprovisionaba. Llegó una pareja de mediana edad, echó un vistazo al panorama, comentó brevemente la jugada de la elección de mesa y, ¡lo sabía!, optó por sentarse en la vecina a la mía. ¿Será posible? Allí aguanté, codo con codo, su conversación privada y su intimidad. Aguanté poco, bien es verdad, porque su obscena cercanía me expulsó del lugar dos minutos después.

    Está disfrutando uno de una comida y de una charla amigable o amorosa con otra persona en un restaurante. Hay sillas sin ocupar por todas partes. Llega un matrimonio y escoge para sentarse, entre todas las posibles, las de la mesa de al lado. ¿Pero cómo? Es verdad que los camareros, si pueden, buscan agruparnos en el menor espacio posible para no tener que trotar con sus bandejas entre sitios muy alejados. Pero uno puede imponer su gusto por la distancia y la independencia, si es que lo tiene, pues para eso paga.

    Este personal gregario, que se te pega sin solución en todas partes, suele tener dos actitudes a cual más molesta: o parlotea sin cesar, traspasando con su cháchara las fronteras de tu intimidad, o no dice ni palabra -pues nada tiene que decirse-, por lo que se dedica a succionar y espiar tus conversaciones. No me salen las cuentas. Si así se comportan individualmente o en grupos reducidos los españoles de toda condición, altitud y latitud, ¿cómo va a ser que en más numerosos contingentes quieran mayor autonomía? Lo que priva aquí es dar el coñazo espalda contra espalda, a la espera de encontrar un motivo de discusión.
    (Manuel Hidalgo, El Mundo-25/10/05)

  15. #15 por El Protestón - Miércoles, 02/11/05 a las 20:12

    Miguel, el “nacionalismo español” mayoritario no es más que la expresión que en la pasada legislatura se puso de moda: “patriotismo constitucional”. Que viene a ser, más o menos: España será lo que sea, pero éstas son las reglas del juego y vamos a atenenernos todos a ella porque así se votó en su día por mayoría aplastante y en libertad. El tipo de nacionalismo español real y peligroso, el de la ultraderecha, es tan exiguo, está tan mal visto y tiene tan pocos apoyos incluso entre los que están hasta las narices de los “problemas” vasco y catalán que no tiene muchas posibilidades de volver a la palestra. Asonadas militares, ni las hay ni se las espera, porque los tiempos han cambiado por completo.
    Abordemos los problemas por orden, y hoy por hoy, y sin necesidad de un “nacionalismo español” de signo contrario, son los periféricos, que manejan los hilos del poder real y los presupuestos en euros. Esos son los realmente preocupantes.

(No será publicado)

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