Vaya por delante que no escucho la cadena COPE por motivos que arrancan de los funestos sucesos del 11 de marzo. Desde entonces, tanto aquélla como la SER fueron eliminadas de la lista de cadenas memorizadas en mi transistor. No puedo, por tanto, juzgar si, como manifestó Montilla, incita al odio o si, como los nacionalistas mantienen, ha sobrepasado los límites de la libertad de expresión. Sin embargo, resulta muy extraño que nadie haya puesto hasta el momento denuncia alguna. Mientras tanto, se intenta silenciar una radio mediante una maniobra política disfrazada de procedimiento administrativo. Así lo han denunciado nueve periodistas españoles mediante un comunicado dirigido al Parlamento Europeo.
En realidad, los intentos de limitar la influencia de la COPE en Cataluña vienen de lejos. Comenzaron en 1998 cuando la Generalitat, presidida entonces por Jordi Pujol, se negó a renovar la concesión de una emisora de FM de la COPE. El asunto acabó en los tribunales que avalaron tal medida. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha anulado recientemente tanto la resolución de la Generalitat como la sentencia del Tribunal Superior de Cataluña, dando la razón a la COPE. El último peldaño lo acaban de subir cinco miembros de ERC al encadenarse en la fachada del edificio donde tiene su sede la COPE en Madrid. La acción fue respaldada por dos diputados de dicho partido a los que Rodríguez Zapatero les ha concedido el beneficio de la duda: «Tengo la presunción, en favor de todos los diputados que representan a los ciudadanos, de que están en la defensa de las actitudes y de los derechos fundamentales y libertades públicas de todos los españoles, más allá de que me gusten unas cosas más que otras».
Resumiendo: para quien se sienta ofendido, difamado o calumniado por un medio de comunicación, existen mecanismos en el Estado de Derecho a su alcance. Éste es el camino a tomar y no otro, por mucho que les disguste a los nacionalistas catalanes la manía de la COPE de ofrecer una gran parte de su programación en español.
En esta misma línea se manifiesta Wilfredo Espina, quien ha tenido a bien remitirme un breve artículo al respecto, y que transcribo aquí:
¿Perseguir a la COPE?
Yo protesto por esa persecución a la COPE. No me gusta cierto estilo de algún programa de esta emisora. Pero yo protesto por la campaña persecutoria que se esta llevando a acabo contra ella. Tanto por políticos como por medios y profesionales de la comunicación.
Me he pasado la vida defendiendo la libertad de expresión e información -y fui promotor de introducir la cláusula de conciencia y el secreto profesional en la Constitución- y ahora quiero protestar públicamente por los intentos de querer acallar a unos profesionales y a un medio por vías políticas y administrativas simplemente porque no nos gustan o nos perjudican sus informaciones o sus opiniones.
Si cometen algún delito o lesionan legítimos derechos o intereses, ahí están los tribunales de justicia, y si infunden errores o falsedades, están los derechos de réplica y rectificación. Estas son, en democracia, las vías adecuadas, no las presiones políticas o mediáticas; eso es cosa de tiempos pasados que muchos padecimos.
No me gusta cierto estilo de la COPE, pero daría media vida para defender que pudiera seguir existiendo, y la otra media la dedicaría, si fuese menester, a exigirle rectificaciones, a denunciar los delitos que pudiera cometer, y a pedirle en algún caso un tono menos agresivo que roza a veces la descalificación gratuita o el insulto. Pero siempre utilizando los instrumentos legales.
No con presiones políticas o de intereses, ni mandando emisarios políticos al Vaticano -como también ocurría en otros tiempos- para que este amoneste a la Conferencia Episcopal de la que depende principalmente aquella emisora.
Y resulta particularmente triste que sea desde algunos medios y profesionales de la comunicación que se apoye y aliente esta campaña de intentar tapar la boca a una de las voces que -nos guste o no, como otras tantas- forman parte de nuestro paisaje democrático de libertad de expresión.
No, no es este el camino para protestar ante posibles abusos periodísticos de algún medio. El camino son los tribunales y el ejercicio de los derechos de réplica y de rectificación. Todo lo demás -dossieres, emisarios, campañas, golpes bajos, decírselo a papá o acudir al primo de Zumosol- es salirse del marco democrático.
Que lo hagan ciertos políticos se entiende más. Los malos políticos siempre intentan eliminar al adversario y a silenciar a los discrepantes. Tenemos triste experiencia. Estas prácticas no las podemos desenterrar después de treinta años.


#1 por manchego - Miércoles, 30/11/05 a las 22:56
Cuando se ataca la libertad de expresión, no vale con cruzarse de barzos porque el que se pretende hacer callar no sea de nuestra simpatía, es, por el contrario, necesario defenderlo porque se nos arrebata el fundamental pilar de nuestra dignidad como personas libres. No podemos consentir tibieza ni dejación en los poderes públicos sino es a costa de perder importantes cotas de democracia, la que tanto ha tardado en llegar a nuestro país para que unos cuantos iluminados se sientan interpretes de nuestra libertad. Yo no me dejo.
#2 por torrao - Jueves, 01/12/05 a las 08:37
A esos a los que les gusta sacar a colación la “libertad de expresión” me gustaría decirles que vayan de buena mañana a pedirle a Fede sus micros porque les gustaría soltar alguna perorata. Si se los niega, no duden en decir que dicho individuo es un liberticida.
Dejar libertad de elección a la población para que reciba los mensajes propagandistas de ciertas (nunca de todas) ideologías tiene poco que ver con la libertad de información. No me mezclen churras con merinas, que los derechos fundamentales no están para eso.
Pásense por EITB, escuchen el archivo entero de “Cocidito Madrileño” y dense cuenta de una vez de que nos están tomando el pelo.
#3 por manchego - Jueves, 01/12/05 a las 16:52
Torrao:
Tu frase “Dejar libertad de elección a la población para que reciba los mensajes propagandistas de ciertas (nunca de todas) ideologías tiene poco que ver con la libertad de información.” ya implica que piensas en alguien por encima de los demás que ha de decidir lo bueno que tengo que oir. ¿Eso es lo que quieres decir? ¡No quiero que nadie me administre mi libertad! Ya lo hicieron durante treinta y tanto años. La democracia no es eso ¿o si?
Que el poder judicial actue y decida libremente sin injerencias de ningún tipo (¡que iluso soy!) sobre si tal o cual medio atenta contra la dignidad de personas o entidades.
#4 por Anónimo - Jueves, 01/12/05 a las 18:34
El artículo se comenta solo. Aunque, que yo sepa, nadie se encadena a la sede de Avui argumentando que fomente el odio entre los pueblos, regiones y nacionalidades del Estat Espanyol.
Parlar espanyol és de pobres. Por Salvador Sostres (Avui, 7 de abril de 2005).
Traducido:
En Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo solo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota. Estos que no hablan catalán, a menudo tampoco saben inglés, ni francés, ni quién es monsieur Paccaud. Pero no solo en Cataluña el español es un síntoma de clase baja. El amigo Riera me facilita estos datos de la ONU del 2002. Renta per cápita de Noruega, 36.600 dólares; Dinamarca, 30940; Islandia, 29.750. Tres países riquísimos, con economías internacionalizadas y lenguas más pequeñas que la nuestra pero que las hablan sin complejos. Contra esta absurda creencia de que el catalán nos cierra puertas, estos datos sobradamente elocuentes de si sirve o no sirve una lengua minoritaria. En cambio en el maravilloso mundo hispánico la pobreza es el único dato. La media de los 13 principales países americanos que tienen el español como lengua, desde Argentina, Chile y Méjico hasta Nicaragua, Honduras y Ecuador, es de 6.209 maltrechos, dólares de renta per cápita. Cataluña hablando catalán y a pesar del expolio fiscal infringido por una España que no tiene ni la decencia de publicar las cifras del robo, tiene una renta de 26.420 dolares. Hemos de escoger modelo: Noruega o unirnos a la caravana de la miseria. Solo hay que ver como las zonas más ricas del estado tienen otra lengua propia: y es evidente que el estado lo mantenemos, pagando mucho y mucho, los que no hablamos en tercermundista. Es verdad que en español se han escrito paginas de una belleza emocionante, pero el destino de los países que lo hablan ha sido de una fatalidad irrevocable. Hablar español si que cierra puertas y destinos: mira. El independentismo en Cataluña esta absolutamente justificado aunque solo sea para huir de la caspa y el polvo, de la tristeza de ser español.
#5 por Pilar Aguarón - Viernes, 02/12/05 a las 11:59
He tenido que leer el comentario de “anónimo” dos veces para creerme las sarta de majaderías que escribe el tal Salvador Sostres. Culpar al idioma español de la escasa renta “per capita” del cono sur es para vomitar o para desternillarse de la risostada.
Como dice “anónimo” este artículo se comenta sólo y da la talla intelectual de su autor y de su pensamiento político fascista y totalitario.
Le doy gracias a la vida porque me ha dotado de la inteligencia y del sentido común suficientes para no compartir ni un sólo pensamiento con este “atontao”.
#6 por torrao - Viernes, 02/12/05 a las 12:33
manchego,
No; lo que digo es que ni la propaganda losantiana ni las sandeces de Sostres arriba expuestas tienen que ver con la libertad de información, porque eso de información tiene poco. Poder sintonizar 100 emisoras de radio cuya única peculiaridad es la autoafirmación de sus respectivos mensajes (ya sabe, al que disiente, puerta) no se hacerle un favor a la ciudadanía sino un ejercicio propagandístico de manual. Cierto, preferibles cien (aunque a ese número nunca llegaremos pues las radios libres están bien perseguidas) a 99 pero no me mezclen la libertad de expresión con eso, que la libertad de expresión es otra cosa.
O expuesto de otra manera: cada vez que se prescinde de un colaborador en un medio de comunicación porque éste disiente de la línea editorial del medio o no se ajusta a ella, nadie habla de ataques a la libertad de información o al sacrosanto derecho de expresarse libremente. Se califica como decisión empresarial y punto. Piense en ello porque episodios como ése sucenden muy a menudo. Y recuerde, si Vd. mañana le pide a Fede sus micros éste le va a decir que no. Reflexione sobre ello que se llegan a conclusiones muy interesantes.
#7 por Miguel Moliné - Viernes, 02/12/05 a las 13:51
Torrao:
Te estás haciendo un lío. “La propaganda losantiana” y las “sandeces de Sostres” nada tienen que ver con la “libertad de información” sino con la libertad a expresarse y difundir libremente sus opiniones. En este sentido, ambos están amparados por la Constitución en tanto en cuanto ejercen la “Libertad de expresión”. Distinto sería que aportaran “datos o hechos” falsos pues entonces podría interponerse la correspondiente denuncia para solicitar, por ejemplo, la rectificación. De aquí que todos los medios de comunicación establezcan una clara diferencia entre “noticias” y “opinión”.
Invirtamos, por ejemplo, el argumento de Sostres: «Hablar el catalán u otras lenguas minoritarias es un síntoma de clase baja. Y la prueba la tenemos en países como Noruega, Islandia o Suecia donde la gran mayoría de sus ciudadanos hablan, además de su lengua propia, el inglés. Ante la imposibilidad de comunicarse con el resto del mundo, en sus respectivas lenguas minoritarias, han decidido apostar fuerte por la inclusión de una lengua “mayoritaria” como la inglesa en su sistema educativo». Como puedes comprobar, los datos —número de personas que hablan una determinada lengua— pueden servir para justificar “opiniones” totalmente opuestas sin necesidad de introducir datos falsos.
#8 por Nacidaencataluña - Viernes, 02/12/05 a las 14:20
Como mi nombre indica naci alli y vivi muchos años.
Fede como lo llamais tambien vivio alli, y sabe cual es la presión ideológica, no solo de oidas si no real, de los medios, y de la vida diaria … nadie que no haya vivido alli y haya rastreado las emisoras todos los dias sabe lo que es intentar localizar un dial fuera de los hilos del correcto pensar de la linea de pensamiento “ben català” … es algo que si no eres de su mismo pensamiento llega a asfixiar … la Cope, aunque tenga a veces tono de arenga, sea excesiva en los términos, es de las pocas si no la unica que dicen las cosas claras cuando hablan de la presión que sufren los que se niegan a entrar en el rodillo catalan(ista) en Cataluña, Yo ya me fui, como otros muchos.
#9 por torrao - Viernes, 02/12/05 a las 14:46
Miguel, te propongo un plan:
Mañana de buena mañana aparecemos en alguna de las grandes emisoras de radio, y les decimos que nos dejen los micrófonos cinco minutos, que queremos hablar de problemas reales: como el terrorismo, el paro, el atasco judicial, la integración de los inmigrantes o el riesgo de una subida de intereses para una economía basada casi exclusivamente en el consumo interno.
Eso sería hacer uso de nuestra libertad de expresión, derecho fundamental recogido en la Constitución, pero me da que no nos van a dejar esos cinco minutos de rollete. Aceptémoslo como bueno. Ahora imaginemos, y no estoy poniedo nombres en concreto, que se retiran las licencias de emisión de alguna emisora en concreto. ¿Es un atentado a la libertad de expresión? Pues no lo se, pero les faltará tiempo para denunciarlo. Y digo que no lo sé porque entonces los emisores de opinión de esa emisora, y repito que no hablo de nadie en concreto, seguirían teniendo la misma libertad de expresión que yo.
¿Quiere eso decir que abogo por la clausura de medios de comunicación? No, rotundamente no. Pero me se de un sitio más allá del Atlántico donde, y como tú dices, sin usar datos falsos la población entera acabó convencida de que un tío con bigote tenía unas bombas muy gordas que podía usar contra ellos. Creo que éso no tiene que ver con la libertad de expresión (fíjate, ni siquiera con un abuso de ésta); yo creo que eso es otra cosa.
#10 por torrao - Viernes, 02/12/05 a las 14:53
Ha nacidaencataluña sólo puedo decirle que hace unos cuatro o cinco años, yo oía comentarios muy similares pero no referidos a Cataluña sino a otra comunidad autónoma con frontera francesa. Rodillo, imposición y tal. Pero por alguna razón cada vez que había elecciones el partido conservador de ámbito estatal, que era el que más denunciaba dicha situación, no se comía un rosco. Eso sí, dicha actitud de constatante denuncia bien que favorece los intereses electorales de ambos bandos.
No he vivido nunca ni en Cataluña ni en el Pais Vasco. No puedo hablar ni de rodillos ni de imposiciones. Lo que tengo muy claro es que no pienso creerme nada de lo que digan los medios, ni dudar de lo que digan las urnas. Eso sí, a los que hacen de la propaganda del enfrentamiento su modus vivendi mi más profundo rechazo.
#11 por Miguel Moliné - Viernes, 02/12/05 a las 15:18
Torrao:
Que nos dejen hablar o no en una determinada emisora de radio, nada tiene que ver con la libertad de expresión. El uso de ésta no se deriva del uso de un medio concreto —periódico, radio, televisión— sino de la libertad de expresar nuestras opiniones sin miedo a ser por ello perseguidos. El único límite es la propia Ley que sólo en casos excepcionales recorta ese derecho, como es en el caso de hacer apología del terrorismo.
Retirar las licencias a una emisora de radio en una Comunidad Autónoma determinada porque a sus dirigentes no les guste su línea editorial es un ataque directo a la pluralidad informativa por la que todo gobierno debe velar.
#12 por torrao - Viernes, 02/12/05 a las 15:35
Miguel,
1) a “Fede” no lo perseguirían si le retiraran la licencia de emisión.
2) “pluralidad informativa” y libertad de expresión son dos conceptos distintos.
3) ¿cuanto de “información” hay en un opinante? O más concretamente, ¿cuanto de información hay en el párrafo que sigue a título de ejemplo?:
Pero ni ERC ni estas bestias pardas ataviadas con camisas negras o monos amarillos, enmascaradas como buenos terroristas, existirían en Barcelona, y mucho menos en Madrid, si Zapatero y Polanco no les dieran cobertura, justificación y amparo para seguir atropellando los derechos de la media España que no se resigna a morir ni a que la maten.
Lo que en un comentario anterior se denomina “tono de arenga”, yo lo denomino propaganda. Y sobre propaganda hay una página muy bonita en la wikipedia anglosajona cuya lectura recomiendo vivamente. Ahora si me disculpan voy a hacer un poco de búsqueda interior para ver si pertenezco a la media España que no se resigna a que la maten, o a la que sí se resigna.
#13 por Miguel Moliné - Viernes, 02/12/05 a las 16:07
Torrao,
Puestos a poner ejemplos, tal vez deberíamos preguntarnos qué sucede con otros medios de comunicación cuando faltan al código deontológico. Ya no hablo de “opinión” sino de información veraz. Pues pongamos uno:
¿Recuerdas a Ernesto Aguiar? Era el delegado especial de Hacienda en Cataluña y mano derecha del actual presidente del Parlamento Europeo —Josep Borrell— cuando éste era secretario de Estado. El escándalo propició que Borrel dimitiera y que, a pesar de haber ganado las primarias, abandonara la dirección del PSOE. El Sr. Aguiar presentó a principios de 2002 un escrito contra El País ante el Consejo de la Información de Cataluña, el cual adoptó el siguiente acuerdo: «3. En cuanto al diario El País, se considera que este medio ha vulnerado los criterios 1, 2, 3 y 10 del Código Deontológico».(El criterio 1 se refiere a que no deben publicarse conjeturas o rumores como si de hechos ciertos se tratasen; el 2, a que solamente deben publicarse informaciones fundamentadas; el 3, a que deben rectificarse con diligencia las informaciones que se hayan demostrado falsas; el 10, a que debe observarse escrupulosamente el principio de presunción de inocencia). Esto es bastante más grave que cualquier opinión disparatada o arenga estrambótica y, sin embargo, no ha tenido ninguna consecuencia.
Como puedes comprobar, en todos los sitios cuecen habas y por eso es tan importante la pluralidad en los medios de comunicación.
#14 por cancervero - Viernes, 02/12/05 a las 16:26
Miguel,
He seguido con detenimiento el hilo, y he de decir que mi posición coincide con la tuya en prácticamente la totalidad. No obstante una precisión: No puedo compartir comparación alguna de la propaganda panfletaria de la COPE, con ningún otro medio de comunicación.
Y eso no quiere decir que justifique ni ampare acción alguna contra esta emisora. La libertad de información deben precisarla, controlarla los jueces.
#15 por Miguel Moliné - Viernes, 02/12/05 a las 16:34
Cancervero: no era mi intención comparar puesto que no escucho la COPE, sino más bien indicar que en todos los medios de comunicación podríamos encontrar “abusos” en su información. Vamos, que nadie está libre de pecado y por eso, como bien dices, deben ser los jueces con la ley en la mano los que deben actuar si es necesario.