El cheque escolar (Por A. Espinosa):
Nadie, o prácticamente nadie, discute que una de las principales responsabilidades del estado moderno es la educación y que éste debe procurar su universalización, es decir, que la educación llegue a todos sus ciudadanos.
Donde se suscita el debate y la controversia es en la conciliación del derecho a la educación y el derecho a la libertad de enseñanza. Mientras la izquierda pone más énfasis en el derecho a la educación, la derecha hace hincapié en la libertad de enseñanza. Históricamente, la izquierda rechazaba la posibilidad de subvencionar la enseñanza privada con fondos públicos, mientras que la derecha defendía la libertad de enseñanza y de elección de centro por parte de la familia., lo cual implicaba subsidios públicos para que este derecho pudiera ser realmente efectivo. Durante la transición democrática, todos los partidos de izquierda defendían la idea de una escuela pública, única y laica y rechazaban los conciertos. Por otra lado, la Iglesia Católica, los partidos de centro y derecha (incluidos los nacionalistas) y la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) defendían el principio de libertad de enseñanza, entendido no sólo como la capacidad de crear centros privados con un ideario propio, sino como la libertad real de elección de los padres, la cual implicaba la necesidad de subvencionar la educación privada para que pudiera ser gratuita.
El debate constitucional y la necesidad de consenso sobre las cuestiones fundamentales de la convivencia democrática empujaron a los principales partidos a un acuerdo básico: la aceptación, por parte de la izquierda, del principio de libertad de enseñanza y de financiación con fondos públicos de los centros privados concertados y, por parte de la derecha, del principio de participación de los padres, profesores y alumnos en la gestión y control de todos los centros sostenidos con fondos públicos y de la libertad de cátedra incluso en los centros con ideario propio.
En la LODE (1985) se plasman tres principios. Primero, los centros que reciben la subvención no pueden cobrar por la enseñanza a sus alumnos. Segundo, los centros concertados han de tener un sistema de admisión de alumnos igual al de las escuelas estatales, es decir, en caso de exceso de demanda, han de prevalecer como criterios de admisión la proximidad al domicilio, el menor nivel de renta y la presencia de hermanos en el colegio. Finalmente las escuelas concertadas tendrán que tener un consejo escolar representativo de la comunidad educativa (titulares del centre, profesores, padres, etc.), con funciones similares a las existentes en los centros públicos.
Este modelo permite la libertad de elección del centro por parte de las familias y se garantiza el principio de igualdad, impidiendo que sean los colegios los que elijan al alumno. No obstante, en la práctica, en los centros concertados todavía se da una cierta selección del alumnado. A pesar de la gratuidad de los centros concertados, actividades extraescolares caras, material escolar caro, etc., son mecanismos económicos que actúan como barreras o filtros de entrada para los hijos de familias de clase baja. De esta manera, los centros concertados, por término medio, mantienen un alumnado de un estatus socioeconómico y cultural un poco más alto que los que van a los centros públicos.
Con sus ventajas e inconvenientes, el sistema de conciertos está funcionado con un cierto grado de aceptación por parte de los diferentes sectores implicados en el sistema educativo, pero las discrepancias ideológicas de fondo continúan aflorando con regularidad. El cheque escolar vuelve a traer a primer plano las diferencias de modelo educativo y de enseñanza.
La idea del cheque escolar tiene una larga historia, con antecedentes en la obra de Thomas Paine y de John Stuart Mill. En su versión moderna fue plateada por primera vez en 1955 por Milton Friedman y posteriormente elaborada por el mismo autor y por Friedrich von Hayek.
Ambos autores admiten que la educación básica se puede establecer con carácter obligatorio y que ha de ser financiada por el estado, porque de ello se derivan importantes beneficios para el conjunto de la sociedad. No obstante, los dos autores consideran mucho más discutible que la enseñanza deba estar organizada directamente por el poder público. Para ambos, es preferible que haya una amplia pluralidad de escuelas que satisfagan las diferentes preferencias de las familias.
Coinciden ellos en que para que la elección sea real, y ninguna escuela tenga privilegios sobre las demás, la formula más adecuada es el cheque escolar: un bono por un valor determinado que podría ser utilizado para pagar la matricula escolar (total o parcialmente) en la escuela preferida por los padres, siempre que se cumplan unos mínimos requisitos que tendrían que ser homologados por el estado. Según los autores este sistema mejoraría la calidad y la eficiencia del sistema educativo en dos aspectos fundamentales. Por un lado, rompería el casi monopolio que durante décadas ha ejercido el estado en la provisión de la enseñanza, de manera que es más fácil que cada familia pueda encontrar la escuela que mejor se adecua a sus preferencias y valores. Por otro, el sistema educativo pasaría a ser un mercado, donde las escuelas mas eficientes obtendrían más recursos (serian más demandadas) y las menos eficientes tendrían más problemas para sobrevivir, por falta de demanda. Eso constituiría un poderoso incentivo porque las escuelas buscarían mejorar su calidad, como forma de asegurarse su cuota de mercado.
Una variante es la planteada por John Chubb i Ferry Moe. Para ellos, se trataría de distribuir los fondos públicos no a los padres mediante cheque, sino distribuirlos entre todo tipo de escuelas en función de su capacidad de atracción de alumnos. Lo que es fundamental es que cada escuela reciba dineros públicos en función de los alumnos matriculados y tenga independencia para llevar a cabo sus propios programas educativos. Cada escuela podría, así, buscar su posición en el mercado, mediante la especialización en un determinado tipo de enseñanza o, incluso, en una orientación religiosa o filosófica.
Planteado en cualquiera de estas dos modalidades, ¿se preserva el equilibrio necesario entre libertad de elección e igualdad de acceso al servicio público de enseñanza? ¿Suponen estos modelos una mejora en la calidad educativa? Mi respuesta a ambas interrogantes es no. Voy a intentar argumentarlo.
En primer lugar decir que el sistema educativo es un mercado especial, porque la escuela plantea una oferta extremadamente rígida. En este mercado, lo más probable es que la demanda se concentre en unas pocas escuelas de gran calidad, que pronto cubrirían sus plazas, ya que no pueden ampliar la oferta. Así, muchos demandantes no pueden acceder al producto deseado. ¿Cómo se escoge a los que entran? Es la escuela la que decide, la que escoge, generalmente en función de las características sociales y académicas (que como sabemos están muy condicionadas socialmente) de los demandantes. En la práctica, en un sistema de libre elección de escuela, es la escuela la que tiene verdadera libertad de elección, no las familias, que sólo pueden aspirar a ser parte de los elegidos. Es muy probable que formen parte del grupo de escogidos los hijos de las familias de clase media y alta y aquellos que no tienen ningún tipo de discapacidad, es decir, los que serán más fácilmente socializados e integrados en la escuela.
En segundo lugar destacar que muchas familias, cuando eligen educación privada, están comprando en realidad lo que algunos consideran segregación social y otros llaman un medio social mas homogéneo con su origen social, y no tanto mejores profesores ni currículum. Por este motivo la política de cheques generalizada no funcionaria, porque las escuelas de calidad no estarían dispuestas a admitir muchos estudiantes de estatus bajo, y, si se vieran forzadas a hacerlo, el alumnado de clase media y alta abandonaría la escuela, como ya se ha podido constatar en EE.UU.
En relación con la mayor calidad educativa de los centros privados en respecto a los públicos, no existe una constatación empírica sobre tal cuestión. Hay estudios que muestran que los resultados de pruebas de matemáticas y de lectura entre alumnos de las escuelas privadas y estudiantes equivalentes de las escuelas públicas, no mostraban diferencias significativas.
Desde mi punto de vista la capacidad de elección es positiva, no sólo por la libertad de enseñanza que significa, sino también por los elementos de competitividad que introduce, pero no debe colisionar con el principio de equidad e igualdad de oportunidades que ha de regir el sistema educativo.


#16 por vitruvi - Lunes, 30/10/06 a las 10:35
Y qual segun tú, seria la diferencia entre un centro católico y uno de otra religión? yo estudié en unos de estos centros católicos y el nivel deprofesorado era justito, hinchaban las notas, seleccionaban al alumnado y profesaban valores de dudosa constitucionalidad (y sentido común)
Eso si, unas instalaciones de muerte y un “aire” de lo más pijo.
Y también salí ateo…
#17 por El Protestón - Lunes, 30/10/06 a las 10:46
Pues nada, como todos habéis salido ateos, mejor para mí. Más sitio libre
Se ve que yo he tenido suerte: ambiente “no pijo” e instalaciones chungas, pero buena educación. Sabiendo que te hinchaban las notas, ahora lo entiendo todo
Respecto a la diferencia entre un centro católico y el de otra religión, depende de la religión. No creo que aprobaran un centro concertado de los testigos de Jehová porque tienen ciertos preceptos no compatibles con esos valores constitucionales de los que hablábamos. Lo mismo te digo de la iglesia de la Cienciología o de una escuela wahabista. Pero vamos, si lo que esto se va a convertir es en la típica diatriba anticlerical que estoy viendo venir, como que paso del tema.
La cosa está muy clara: los que abomináis de la enseñanza religiosa católica, tenéis a donde llevar a vuestros hijos sin que os cueste el dinero. A la inversa, no. Y créeme que entiendo que el Estado no tiene por qué garantizarme la enseñanza en un centro religioso, pero volviendo al principio de lo que dije, el cheque escolar ayudaría.
#18 por Fino estilista enmascarado - Lunes, 30/10/06 a las 11:07
Si los centros privados “inflan” el expediente es algo que tiene fácil comprobación haciendo una comparativa entre las calificaciones que obtienen los alumnos provenientes de tales centros y los de los públicos en la prueba de selectividad. Supongo que ahí estarán los datos para que se saque de ellos la conclusión que quepa sacar.
En cualquier caso estoy convencido de que con la enseñanza privada sigue habiendo muchos prejuicios de clase. En este foro también.
Lámenme ingenuo, pero siempre he creído que si un chico/a tiene verdadero interés por aprender y se toma el asunto en serio, en cualquier centro (que no sea un auténtico horror) va a salir adelante. En mi opinión el aporte fundamental de la enseñanza privada con respecto a la pública pudiera radicar más en la atención individualizada que recibe el alumno que en los contenidos lectivos de por sí. En ese sentido cabe lamentar que haya poca enseñanza privada laica en este país y vaya prácticamente toda en la misma dirección.
Para terminar, y si me permiten, creo que es conveniente no cargar tanto las tintas en centros y profesorado y que ya va siendo hora de exigir algo de compromiso a un alumnado que se me antoja cada vez más adocenado e indiferente. A lo mejor es por culpa de tanto paternalismo educativo como viene habiendo.
Un saludo.
#19 por vitruvi - Lunes, 30/10/06 a las 11:39
Ahora que ya nos hemos posicionado podriamos analizar y buscar soluciones?
1. estoy de acuerdo con Fino es que los alumnos tienen buena parte de responsabilidad. Y tambien añadiria la de los padres, que en muchas ocasiones tiran en la dirección contraria a la de la escuela.
2. el actual concierto es positivo en cuanto a la posibilidad de mezcla de estratos sociales, pero falta introducir factores correctores por procedencia geografica en ciudades con grades diferencias entre barrios. Sólo de esta manera lograremos una cierta homogeneidad de alumnado entre centros.
3. sólo la igualdad de condiciones para ejercer la profesión garantizaria homogeneidad de calidad del profesorado. Esto es tener que superar las mismas oposiciones y tener el mismo sueldo mínimo ya que el sueldo de los maestros de la concertada tambien sale de los presupuestos generales.
#20 por El Protestón - Lunes, 30/10/06 a las 11:53
Los profesores de la concertada cobran bastante menos que los de la pública, precisamente porque no han pasado esas oposiciones. Yo no veo mal que se igualen en ambas cosas: oposiciones y mismo sueldo. Lo que pasa es que un colegio concertado es un “todo incluído”, o sea, el Estado paga una cantidad por alumno y el colegio se avía para conseguir lo demás.
#21 por Fino estilista enmascarado - Lunes, 30/10/06 a las 15:03
Es muy complicado acceder a estadisticas sobre la prueba de selectividad. De hecho, creo que en la actualidad están bloqueadas. Las autoridades educativas y gran parte del sector se muestra muy reticente a hacerlas públicas al entender que la publicación de tal información dividiría y tendería a enfrentar a unos centros con otros, a unas enseñanzas con otras, a unos profesores con otros, etc.
En cualquier caso y a modo ilustrativo, la Universidad de Sevilla ha hecho público que entre las 100 mejores calificaciones de la prueba del pasado verano en su distrito universitario, la proporción centro privado-centro público es de 51 a 49. Lo que no me parece un dato que mueva al escándalo a ninguna de las partes, aunque cabría pensar que la diferencia a favor de centro privado resulta insustancial si tenemos en cuenta que todo el mundo piensa (o parece pensar)que son notablemente mejores y que suponen un dispendio muy significativo para las familias que los eligen para sus hijos.
Por cierto, tambien dice que entre esas mejores cien calificaciones la proporción chica-chico era de 60 a 40.
El Consejo de Universidades ordenó investigar en 2001 a 74 centros de la Comunidad de Madrid por sospechar que inflaban las notas de sus alumnos. Sólo 28 (algo más de un tercio)eran privados.
Por cierto, se estima que estamos ante una “inflación” de la nota cuando la diferencia entre la calificación media del expediente y la de la prueba de selectividad es superior a dos puntos y medio.
Un saludo.
#22 por A. Espinosa - Lunes, 30/10/06 a las 17:38
Quizás sea el momento de dejar claro que mis hijas estudian en un instituto de bachillerato y que no han pisado un colegio privado, ni concertado en su vida. No obstante no puedo compartir la frase de vitruvi que: “las escuelas subvencionadas (entiendo que para él tampoco las públicas) no deberían tener más ideario que los valores universales i/o constitucionales”.
Ciertamente la autonomía de la escuela, con independencia de que sea pública, concertada o privada, debe estar acotada por la sumisión al imperio de la ley, a ciertas garantías constitucionales y algunos principios de carácter general.
Pero hay otros valores, como la cultura del esfuerzo y el mérito, el sentido de la responsabilidad, el respeto al profesor y la disciplina escolar, que, sin ser universales ni constitucionales, creo que pueden y deben formar parte del ideario de un colegio publico, concertado o privado, y que no nos engañemos no están en el ideario de la mayoría los colegios públicos. Para ellos los reclamo. Pero si no se dan me parece legitimo buscar colegios donde los haya. No se me hace difícil imaginar que los creyentes puedan añadir algún principio más desde su óptica religiosa y configurar así el ideario propio de un colegio.
Cada escuela, con su ideario y su gestión, es un espejo donde mirarse y compararse el resto de la comunidad educativa. Cuantos más mejor. Eso sí, desde el respeto y cumplimiento de la legalidad y al principio de igualdad y no discriminación.
#23 por El Protestón - Lunes, 30/10/06 a las 21:19
Amén a su último post, sr. Espinosa.
#24 por konde - Miércoles, 01/11/06 a las 02:05
Estimado Protestón,
La relación entre una APA despreciable y mi furibundo ateismo es una Dirección católica entregada… a los valores materiales. Mi excolegio era concertado hasta 8º de EGB momento en el cual lo ricos seguían con BUP y los pobres éramos orientados a FP o “forzados” a irnos haciendonos repetir curso y demás comportamientos cristianos. Recuerdo que el año que repetí yo (tras haber sido orientado por el psicólogo del colegio a hacer FP ya que nunca sería capaz de terminar la Ingeniería que tengo) la APA propuso hacer un grupo nuevo en 8º con todos “los repetidores y demás elementos indeseables” para que estos no fueran una mala influencia para sus puros hijos (de puta). En ese momento, los curas, la Dirección del Colegio, tuvo en su mano hacer lo que era justo o hacer lo fácil. Adivina.
De vez en cuando aún me entra la ira y grito que habría que echarlos a los leones… pero luego pienso en los pobres leones que no tienen culpa de nada a los que probablemente les siente fatal comer basura.
En fin.
#25 por El Protestón - Miércoles, 01/11/06 a las 12:32
Konde,
A ver, mi colegio era concertado hasta 8º también, y después todo el mundo al instituto. Creo que intentaron que les dieran el concierto para BUP y no tengo claro lo que pasó, desde luego no quisieron ponerlo sólo privado. Ya te digo que aquí desde que la Educación la tiene la Junta aumentar plazas concertadas es misión casi imposible. De todas maneras no acabo de entender eso de “los pobres érais forzados a”. Si el concierto no llegaba hasta BUP, siendo ese tramo privado, pues no hay nada que forzar: el que no quiera o no pueda pagar se va a un instituto público como hice yo y Santas Pascuas, el colegio no tiene que forzar ni dejar de forzar nada. No entiendo qué ganaba el colegio con mandaros a FP. Desde luego lo que tú cuentas no se parece en lo más mínimo a lo que yo viví en mi caso ni en el de la gente que tuve oportunidad de conocer de otros colegios de España (yo seguí vinculado al colegio pero por temas exclusivamente religiosos). Desde luego, si fue así, me parece mal, pero el tono de rencor que veo – no digo que injustificado, pero es que yo no te conozco de nada y no tengo otra versión del caso que la tuya – me echa un poco para atrás en tu objetividad. Insisto, no digo ni que sí ni que no, sino que tendrí aque tener más opiniones. Si me dices en qué colegio estudiaste igual hasta conozco a alguien. También había alumnos y padres en mis tiempos que decían barbaridades de algunos curas o profesores simplemente porque no les iba bien a sus hijos por otras causas (que si eran muy duros, que si les tenía manía y todo eso).
En fin, si las cosas fueron tal como tú las cuentas – y obviando que la parte de BUP fuera de pago, lo que no me parece ni bien ni mal, ya que insisto en que muchas veces no es el colegio el que lo elige – no me parece una postura justa ni cristiana, por supuesto.
#26 por El Protestón - Miércoles, 01/11/06 a las 12:35
Por cierto, Konde, de todas maneras la fe adulta – o “el furibundo ateísmo” – no pueden depender del mal testimonio de ciertos curas que se crucen en tu camino. Evidentemnte eso influye, especialmente a ciertas edades, pero curas lo shay buenos y los hay malos, como en botica. Probablemente tuviste mala suerte.
#27 por José Carlos Rodríguez - Miércoles, 01/11/06 a las 14:43
He comentado tu artículo:
http://www.liberalismo.org/bitacoras/5/4118/
Un saludo.
#28 por Miguel Moliné - Miércoles, 01/11/06 a las 15:08
Hola José Carlos: gracias por el enlace y el comentario pero el artículo no lo he escrito yo, sino A. Espinosa. Al cesar lo que es del cesar.
#29 por A. Espinosa - Jueves, 02/11/06 a las 10:11
José Carlos Rodríguez, aprovecha usted mi artículo para, con la excusa de comentarlo, escribir uno diferente: el suyo.
Es usted y no yo el que escribe que para la izquierda el derecho a la educación es “el derecho del Estado de educar a los niños, no el de los padres……..”. Yo me limitaba a describir el énfasis que, históricamente, ha puesto la izquierda sobre el derecho a la educación en relación con la libertad de enseñanza.
Es usted y no yo el que escribe que “Pero claro, tenía que venir la derecha, a la que hemos permitido incluso opinar sobre este asunto, a fastidiarla”. Para mí el debate sobre el modelo educativo es legítimo. Y no me importa que por la razón que sea vuelva a primer plano. En el artículo digo que el cheque escolar lo vuelve a traer a primer plano, pero no hago valoración negativa de que tal cosa suceda. Eso lo hace usted.
Se pregunta usted por el significado del principio de igualdad de acceso al servicio público de enseñanza. Me sorprende, es bien sencillo. Significa que el estado no puede financiar escuelas (directa o indirectamente mediante cheque) y permitir que el acceso a esas escuelas se haga en función del nivel socioeconómico de los padres. Si el artículo 27.4 de la constitución establece la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza básica, es justamente para que aquellos con menores recursos económicos también tengan acceso a la educación en condiciones de igualdad.
Cuando digo que la oferta escolar es rígida, me refiero a que la posibilidad que la demanda haga surgir nueva oferta es bastante más lenta que en otros mercados. Dicho de otra manera, desde que se demanda una escuela hasta que se construye, se equipa y se oferta al mercado transcurre un tiempo importante. Esto es evidente. También lo es que, ante una oferta determinada, en un momento concreto, algunos colegios serian más demandados que otros. ¿Qué criterio establecemos para el acceso a esos colegios que tienen un exceso de demanda? ¿Quién establece el criterio? Si es el colegio el que lo hace, entonces es el colegio el que selecciona, y si la razón fundamental del cheque es la capacidad que otorga a los padres para elegir y quien realmente elige es el colegio, ¿qué utilidad tiene el cheque? ninguna, ¿qué ventaja aporta? ninguna.
Es usted y no yo el que escribe que “las familias no saben lo que se hacen y que me parece terrible que intenten buscar el mejor ambiente escolar en el que se desarrollen sus hijos”. En ese párrafo está usted especialmente demagogo. Si lee usted mis comentarios en relación con el artículo, especialmente el 12633 (anteriores a todos los suyos) podrá constatar que me preocupa y mucho tal cuestión.
Es usted y no yo el que escribe que “los colegios privados no son buenos”. Yo digo que hay estudios que muestran que en determinados contenidos no hay diferencias significativas, pero con todo, lejos de desanimar a nadie a que elija colegios acordes con sus creencias y valores acabo el artículo diciendo algo que usted silencia: “Desde mi punto de vista la capacidad de elección es positiva, no sólo por la libertad de enseñanza que significa, sino también por los elementos de competitividad que introduce, pero no debe colisionar con el principio de equidad e igualdad de oportunidades que ha de regir el sistema educativo”.
Usted sostiene que el cheque asegura la elección de los padres, pero en realidad no refuta lo que yo muestro: con el cheque escolar el nivel de capacidad de elección real del conjunto de las familias disminuye a favor del aumento de la capacidad de elección de los colegios; y sólo se benefician unas familias, aquellas escogidas por los colegios por su estatus socioeconómico, y no el conjunto de las familias.
Quizás usted pertenece a una de esas familias que serian escogidas o elegidas por los colegios y, en consecuencia, se beneficiaria del cheque, pero muchas otras no podrían elegir, no serian elegidas, saldrían perjudicadas. Comprenderá que prime el interés general.
Miguel, te ruego que en la web que José Carlos Rodríguez comenta mi articulo pongas un enlace a esta respuesta a su comentario. Yo no se hacerlo.
#30 por Miguel Moliné - Jueves, 02/11/06 a las 21:24
Hecho. Ya he puesto el enlace donde pedías.