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El Estado del Bienestar

Europa ha recorrido un largo camino para construir lo que se conoce como Estado de Bienestar o Welfare State. El término, utilizado ya por Adolph Wagner en 1879, se generalizó tras la publicación del Informe Beveridge en 1942. En él se desarrollaban las ideas que a la postre se convertirían en los pilares de la actual Seguridad Social. Dos años más tarde vio la luz el segundo informe —Full Employment in a Free society—, y lo que hasta entonces no había pasado de ser un experimento —pocos consideraban que la intervención del Estado fuera rentable— se fue consolidando y los poderes públicos estatales fueron asumiendo funciones tradicionalmente desempeñadas por los concejos municipales, las iglesias o las instituciones benéficas.

El sistema gozó desde los años cuarenta de un amplio consenso pero la crisis económica de 1973 hizo ganar enteros a los políticos neoliberales. Para éstos, el Estado del Bienestar favorecía el estancamiento económico, fomentaba la ineficacia y el despilfarro, y reducía los beneficios empresariales. Durante los años 80 los países dieron prioridad a cuestiones muy distintas como la reducción del déficit público y la inflación, y los sistemas de protección social sufrieron importantes recortes al generalizarse en Europa la reducción de impuestos y la flexibilización del mercado laboral.

España, por su parte, nunca ha conseguido situarse a la misma altura de los países más avanzados de Europa. Cuarenta años de dictadura —un 14% del PIB de gasto social frente al 22,95 de media en la UE en 1975— han sido un lastre demasiado pesado y hoy en día la convergencia social aún se antoja como una quimera. Es cierto que durante los primeros años de la década de los 90 dicho gasto aumentó hasta alcanzar el 24 % del P.I.B. en 1993, pero conviene aclarar que este dato esconde el hecho de que la mayor parte de aquél iba a parar a la protección por desempleo, que por aquéllos años rondaba el 24%. En realidad, las inversiones en sanidad, educación o ayudas a las familias no crecieron en la proporción que hubiera sido necesaria. Con el gobierno del PP se apuntalaron las tendencias neoconservadores y el Estado del Bienestar sufrió un duro varapalo. El superávit en las cuentas del Estado no se aprovechó para afianzar el sistema educativo, mejorar la sanidad o cambiar el modelo productivo. De hecho, el gasto social en 1998 estaba entre los tres más bajos de la Unión Europea y la diferencia era de 6 puntos porcentuales. En 2000 había aumentado a 7,2 puntos (La protección social en España y su desconvergencia con la Unión Europea).

La llegada al poder del PSOE en 2004 no varió en demasía el panorama. Durante la primera legislatura se mantuvieron constantes las líneas económicas heredadas del PP e incluso se profundizaron en algunas de ellas como la rebaja de impuestos. A principios de 2008, en plena campaña electoral, las alertas sobre la endeblez de nuestra economía y la posibilidad de una crisis  llegaban desde muy distintos ámbitos pero el Gobierno prefirió negar la mayor, prometiendo incluso el pleno empleo. En agosto de ese mismo año la tasa de desempleo española se había disparado y ya superábamos en 4,5 puntos porcentuales la media de la zona euro (en noviembre de 2007 esa diferencia era tan solo de 1,3) y el Gobierno seguía negando la realidad. De haber reconocido a tiempo la gravedad de la situación, es muy posible que las medidas tomadas hasta la fecha hubieran surtido mayor efecto. La tardanza en aplicarlas ha desembocado en una crisis más grave, y probablemente más duradera, que la sufrida por el resto de países europeos.

Mientras España se tambalea pasando de la inflación a la deflación y nos vemos abrumados por el paro y la recesión económica, el Gobierno promete, por activa y por pasiva, mantener los derechos sociales. Es necesario precisar tal afirmación porque, al igual que en los años 90, se trata de una falacia.

En primer lugar, Rodríguez Zapatero confunde “derechos sociales” con “prestación de desempleo” o, dicho de otro modo, le sierra tres patas al Estado del Bienestar para poder afirmar sin ningún rubor que lo suyo es “política de izquierdas”.

En segundo lugar, el desorbitado aumento del paro conducirá al aumento de los fondos que deberán destinarse a cubrir las prestaciones por desempleo. Con un Estado central disminuido por el poder de las CCAA, los privilegios nacionalistas —deuda histórica andaluza, financiación catalana— y las rencillas cainitas, el margen de maniobra es mínimo. Las tres patas restantes —sanidad, educación, pensiones, etc.— sufrirán inevitables recortes y, por ende, el Estado del Bienestar corre el peligro de diluirse en un mar putrefacto.

En tercer lugar, resulta imposible mantener tanto la protección social en sus actuales niveles como impulsar medidas estructurales si no se corrigen a la baja los porcentajes de desempleo. Aquí es donde el Estado debe intervenir de una forma decidida y tirar del carro de la economía mediante el aumento del gasto público con el objetivo de generar empleo aún a costa de un fuerte endeudamiento. La segunda fase, una vez recuperado el consumo, consistiría en aumentar los impuestos directos para paliar las deficiencias en sanidad, educación, justicia, etcétera.

Como ya tuve oportunidad de explicar, la generalizada creencia de que los países con mayor presión fiscal se encuentran entre los menos eficientes y competitivos del mundo es sencillamente falsa. Según el informe Taxation trends in the uropean Union (Edition 2007), Suecia, Bélgica, Francia, Finlandia, Austria y Alemania se encuentran entre los diez primeros puestos de Europa en cuanto a carga fiscal global (total de los impuestos y cotizaciones de seguridad social) y superan a España en la carga fiscal sobre el trabajo (impuestos sobre el trabajo más cotizaciones sociales, dividido entre la remuneración bruta total de los trabajadores). Si comparamos ahora las economías de aquéllos con nuestro país en 12 variables (The Global Competitiveness Report 2007-2008), el resultado es demoledor: los seis nos superan ampliamente en eficiencia y competitividad. Tan sólo tres países se sitúan por detrás de nosotros en una de las variables y cuatro en otra. En el resto, España ocupa una posición inferior.

Concluyo: gasto público coherente y útil más aumento de los impuestos directos (una vez recuperado el consumo) igual a recuperación económica. La formula solo requiere de la voluntad política necesaria para llevarla a cabo.

Política/España ,

  1. #61 por N…o… - Viernes, 04/09/09 a las 12:28

    Pues hasta hoy no habíamos visto nada de dónde anda por aquí El auténtico poder: dice la vicepresidenta que no piensa cambiar ese privilegio que tienen los Mayores Patrimonio para pagar sólo el 1% (mediante una SICAV) mientras que los restantes casos de plusvalías del capital o ahorro se gravan al 18% y las rentas del trabajo con los tipos variables del IRPF entre un 24% y el 43% (El motivo alegado es que quieren librarse de una “huida de los Grandes Patrimonios”)… Pero:
    1/ si esos Grandes Patrimonios ya prácticamente no arriman el hombro al retratarse con su bolsillo en Hacienda (que dice ‘somos todos, ¿o no?) poco nos importaría que marchen con viento fresco hacia otro lugar (¿dónde iban a darles nada semejante?) más paradisíaco aun para sus finanzas; y
    2/ si el chantaje por su amenaza de huir funciona, ¿por qué no avisamos sobre nuestra intención de hacer lo propio (desertando para empezar de las urnas electorales que les llenamos… y luego en plan objetores o insumisos fiscales…) todas las Gentes con -sólo- Pequeños y medianos patrimonios, al menos hasta que se cumpla el artº 31 de la Constitución en teoría vigente para este (que se dice un Estado Democrático y Social de Derecho) Reino de España?

  2. #62 por Me…ca…! - Miércoles, 09/09/09 a las 16:11

    No sólo es que no pueda sostenerse durante ‘la Crisis’, ni que sea injusto o contrario a la Constitución que fundamenta todo gobierno actual en esta Iberia de nuestros dolores: “El tribunal de la UE confirma la ilegalidad de las ‘vacaciones fiscales’ vascas

  3. #63 por En Català ” NY” - Jueves, 10/09/09 a las 17:24

    Totalmente de acuerdo con el mantenimiento de la tributación a las SICABS. Yo expresamente lo pingo con B y no V, ya explicarè porque cuando tenga tiempo.

    Es más, en un plazo mas corto que tarde se DEBERA DECRETAR UNA AMNISTIA DISCAL, para todos aquellos capitales expatriado, con la siguiente tecnica economica tributaria:

    Plazo: 4 años ( los mismos que la presipción fiscal)
    Tipo de interés: Nunca superior al 1,00 %
    Retención sobre los rendimientos obtenidos ( en el “blanqueo” ): 50,00 %
    Incentivos a la “repatriación” del capital “extraviado? )
    Un mínimo del 2,00 % por su inversión EN INDUSTRIAS DEL ESTADO en TECNOLOGIA ( I+D+i ), que para mí esta ecuación siempre estuvo mal formulada siendo a mi modesto enteder:

    D = Inv ( I + i ) + S+E+V
    D= Desarrollo
    Inv = Inversión ( tanto capital público como privado. Ahi viene la “repatriación de capitales de las SICABS, con B)
    I = Investigación
    i = Imnovación
    S = Sacrificio
    E = Esfuerzo
    V = Voluntad

    En mi humilde opinión esta no siendo la receta mágica, podría funcionar.

    Salu2

  4. #64 por Ana - Martes, 15/09/09 a las 14:34

    La plataforma ‘Los Parados se mueven’ convoca para el día 29 a las 9 horas ante las puertas del Congreso con el fin de reunir una mayoría capaz de “…Exigir a sus Señorías y al Gobierno de España, que establezcan PARA TODOS LOS DESEMPLEADOS SIN PRESTACIÓN, INCLUIDOS LOS QUE PROCEDEN DEL RÉGIMEN DE AUTÓNOMOS Y EL AGRÍCOLA, UNA RENTA BÁSICA ASOCIADA A TRABAJOS SOCIALES Y POR CUANTÍA EQUIVALENTE AL SALARIO MÍNIMO: ofrecer una ayuda de 420 euros a los parados sin prestación desde Enero de 2009, olvidando a los que llevan más tiempo parados que son los más necesitados, o a los que proceden de los regímenes especiales, es una injusticia social. La ayuda podrá durar más o menos tiempo; la cuantía a percibir podrá ser mayor o menor; pero nunca podremos comprender ni aceptar que la reciban unos parados y se excluya a otros en situación similar o incluso peor.

    También solicitamos que igual que se ha hecho con las Entidades Financieras se establezca un Plan de Rescate para las Hipotecas de los desempleados, mediante la recompra o el aval de las deudas contraídas, y el establecimiento de fórmulas adecuadas para saldar la deuda con la Administración. La financiación de estas medidas se podría realizar sin necesidad de aumentar el déficit público a través de las siguientes medidas fiscales y financieras:
    - Eliminar las SICAV y poner en vigor el régimen de transparencia fiscal.
    - Modificar la legislación para combatir el fraude y la evasión fiscal.
    - Elevar el tipo marginal del IRPF al 50% para las rentas superiores a 60.000 euros
    - Establecer un impuesto sobre sucesiones y patrimonio progresivo.
    - Retornar las rentas del capital a la base general del IRPF.
    - Disminuir el gasto público corriente de las distintas administraciones…”

    Y además explican con toda claridad la injusticia de sus casos cuando, por ejemplo, “se quita toda prestación de paro a los 2 años a quien antes estuvo cotizando para ello durante 34...”

  5. #65 por Stopack Odihjo - Miércoles, 30/09/09 a las 10:20

    La explicación detallada del breve suelto Este Gobierno es marxista” (Martin Seco) no tiene desperdicio por su rigurosa claridad sobre las parajodas en lo que h@y… Y el cuento de su arranque, antes de coger los ábacos para echar cuentas como economista, lo entiende cualquiera:
    “¿Recuerdan ese diálogo entre Chico y Groucho en Sopa de ganso?:
    -’Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche.-Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche.-Chico: No puede ser. Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana.-Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?-Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo.’
    Podría ser un buen exponente del discurso que viene manteniendo el Gobierno a propósito de los impuestos y el presupuesto. En realidad, se le podría atribuir, sin que desentonase, la mayoría de los disparates con que los hermanos Marx nos sorprenden. Como en sus películas, todo es posible. Esto, aquello y lo contrario. No es de extrañar que si uno pretende encontrar algo de lógica en su discurso termine mareado…”

  6. #66 por xuanabello - Miércoles, 21/10/09 a las 13:32

    Los mismos que nos dicen lo de ‘la Crisis’ y ‘no haber dinero para cuanto es necesario’, se lo montan ante nuestras narices como ricos Epulones: “El chollo de la casta política en España”

  7. #67 por Félix - Lunes, 02/11/09 a las 18:06

    Magnífica expliacación de los ‘Qué -y Por qué- Pasa’ en España hoy: “La Situación Social en España III” (Observatorio Social de España’), con cívica e inusual colaboración de apoyo por las muy dispares Universitat ‘Pompeu i Fabra de Barcelona’ más ‘Fundación Largo Caballero’ y ‘Fundación CajaDuero’, dirigida por el emérito catedrático de Políticas Públicas en la Univ. John Hopkins

  8. #68 por En Català ” NY” - Martes, 03/11/09 a las 16:53

    ¿Mas FUNDACIONES ?.
    ¿ Y de dónde se nutren de fondos estas FUNDACIONES ?
    ¿ Y una parte NADA DESPRECIABLE de estos fondos ¿ A dónde va a parar ?.

    Este Estado, que ya comienza a aburrir , no está fundamentado en el Derecho, sino en Fundaciones, Sicavs y ONG´s .

    Si el Sr. Miguel como ecuánime y correcto Administrador de este Bloq me permite la expresión: ESTE PAIS ES UNA MIERDA DESDE TODOS SUS PUNTOS CARDINALES ¡¡

    Dixit con perdón de la expresion

  9. #69 por Bricio Lombán - Jueves, 04/02/10 a las 10:38

    Lo mínimo que debemos exigir es un respeto: que se nos hagan programas articulados y con alguna lógica interna sostenida… en vez de proponer cada día un titular aislado sin conexión a los anteriores y que se desmentirá inmediatamente (sobre las edades de retiro, el cómputo de la vida laboral, los impuestos, el déficit o lo que sea). No tienen sentido la sinsorgada esa de que siempre hay que subir impuestos… o siempre hay que bajarlos. En la medida estará el quid de la cuestión. Y cuando coleamos como últimos de la fila para tantas cosas entre otros países de nuestro entorno europeo, la referencia más inmediata y util deberá ser lo promedio en cada caso para la UE; pero para todo: por ejemplo, no tiene sentido reclamar que se iguale número de días del jornal en finiquitos por despido si no se considera también otro pequeño detalle del equiparar a la vez el importe absoluto de dicho sueldo/día, comparable a partir de los respectivos valores del Salario Mínimo en Euros
    En este sentido, un buen repaso elemental pero -rigurosa mente- sistemático al estado de la cosa puede verse desde la breve lección con video y presentación gráfica de Vicenç Navarro

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