He leído con detenimiento todos y cada uno de los artículos publicados por El Mundo bajo el título Los agujeros negros del 11-M y debo reconocer que Fernando Múgica, su autor, ha realizado un excelente trabajo. Tan magnífico que el juez Juan del Olmo ha ordenado la realización de varias diligencias como consecuencia de las informaciones y datos aportados por el periodista.
Otra cuestión sería el aprovechamiento político de dichas informaciones y la elaboración de “teorías conspirativas” a partir de ellas. Éstas, si están bien urdidas, presentan la ventaja de explicar lo sucedido con coherencia aunque siempre a favor de los intereses de quien las elabora. Recordemos, por ejemplo, las elucubraciones a raíz del 11-S o las cientos de teorías que pretenden resolver el asesinato de John F. Kennedy. Aunque su muerte se produjo hace 43 años, aún hoy surgen nuevas hipótesis: la última en enero de 2006 —Castro, la muerte de Kennedy y el silencio cómplice—. Sin embargo, todas presentan un grave defecto: a partir de los mismos datos resulta plausible establecer dos, tres, cuatro, o más hipótesis bien trabadas sin que haya forma de reconocer cuál es la verdadera (si es que alguna lo es).
En cuanto a los “agujeros negros’, no había ni hay elementos que permitan sustentar las variadas interpretaciones que algunos realizan y mucho menos demostrar una conspiración contra el gobierno de Aznar. No obstante, el último capítulo, centrado en la furgoneta Renault Kangoo aparcada junto a la estación de tren, bien merecería una meticulosa investigación por parte del juez instructor.
“Los primeros agentes que acudieron al lugar en el que estaba aparcada, permanecieron varias horas junto a ella y la abrieron con una palanca, sostienen que en su interior no había nada – El auto de procesamiento establece que contenía «61 evidencias» incluidas dos mantas, un jersey, dos bufandas, tres guantes, 14 chalecos de fútbol y una bolsa de Carrefour, además de los detonadores y la cinta coránica – La versión de los agentes, a quienes Del Olmo no ha tomado aún declaración, coincide con la del inspector jefe Luis Martín ante la Comisión del 11-M: «La zona de carga estaba vacía, no había nada ahí.” [Leer artículo completo]
De ser ciertos los datos publicados, “alguien” trabajó muy rápido para encauzar y agilizar la investigación con la finalidad de detener lo antes posible a los componentes de la “celula islamista”. ¿Por qué? Elaboremos nuestra propia teoría sin poner en duda la autoría del atentado:
- “Alguien” conocía de antemano las intenciones de los terroristas o tenía fundadas sospechas pero no intervino a tiempo. En modo alguno contemplo que algún órgano policial conociera los planes y se inhibiera premeditadamente.
- Una vez cometido el atentado, ese “alguien” decide corregir el error e introduce pistas en la furgoneta para facilitar la detención de los verdaderos culpables.
¿Cuál es la suya?


#16 por Julián - Lunes, 08/05/06 a las 15:02
Gracias por tan singular información.
Seguro que es posible, desde otras ópticas buscar más y nuevos culpables.
En una página de tendencia nazi con la que tropezé navegando aseguraban que habían sido los servicios secretos israelies. Y también aseguraban que todos los demás estaban mintiendo.
Estos argumentos están bastante bien para una novela sobre conspiraciones. Pero el hecho de que algunos iluminados nos tomen por tontos no quiere decir que lo seamos.
#17 por Miguel Moliné - Lunes, 08/05/06 a las 20:57
Algunas teorías son posibles, otras improbables y muchas inverosímiles. La que nos propone “I” corresponde a la última clase.
#18 por konde - Lunes, 08/05/06 a las 23:37
Estimado Miguel,
Me gustaría recordar que, aunque la hipótesis mandada por I puede resultar inverosimil más inverosimil resulta todavía que uno de los aviones del 11-S, concretamente el que se estrelló en el Pentágono, se haya evaporado cual Estatua de la Libertad durante un truco de David Copperfield. Las fotos publicadas en internet, me parece, no dejan lugar a dudas de que ahí no se estrelló ningún avión pero nadie sabe decir nada de los pasajeros que, supuestamente, murieron en ese presunto ataque. Igual de inverosimil resulta también que, como publicó La Vanguardia, uno de los aviones civiles que se estrellaron contra una de las Torres Gemelas tuviera modificaciones en el fuselaje.
Ahora pregunto yo: ¿inverosimil o inaceptable? ¿resulta imposible de creer o imposible de aceptar?
Salud!
#19 por I. - Martes, 09/05/06 a las 10:34
Dice Julián: “el hecho de que algunos iluminados nos tomen por tontos no quiere decir que lo seamos”. Lo suscribo totalmente pero en el sentido contrario al que piensa él: creo que quienes nos toman por tontos desde el 11M no son precisamente los autores de ese artículo y del resto de artículos que se citan ahí. La gente sólo relaciona a la Agencia Central de Inteligencia con la ficción del cine y la literatura pero la realidad es que es una organización enorme, presente en toda Europa (como estamos viendo con el caso de los aviones) y con una división de operaciones clandestinas de la que poco sabemos más allá de su existencia. Bueno, también sabemos que la CIA y la OTAN están vinculadas con algunos atentados de los años de plomo en Italia. Esto último no es una hipótesis sino un dato confirmado por autoridades italianas. Por otra parte, quien no vea que las versiones oficiales de las masacres de los últimos años (por lo menos las dos de Europa) no se sostienen es que está ciego o que prefiere autoengañarse para quedarse tranquilo.
Yo no he necesitado leer ningún artículo de este tipo pero el enlace que os he enviado me parecía interesante. Es una posibilidad que se me pasó por la cabeza desde el primer día y en lugar de quedar descartada creo que con el paso de los años cobrará más fuerza. Al tiempo.
#20 por Julián - Martes, 09/05/06 a las 15:21
De verdad que creo capaz a la CIA de muchas cosas. De esto y de más. No la relaciono con el cine, sino con la realidad, como la mayoría. Tampoco la relaciono con las novelas, como alguna minoría. Y, además, no es la única organización siniestra. No hace demasiado conocimos la historia sobre “echelon”. Se puso al descubierto muchas incognitas sobre el comportamiento de EEUU y el espionaje en su conjunto. Y hay que recordar que fue denunciada por numerosas personas e instituciones.
Si la CIA estuviese implicada directamente en los atentados de Madrid, nuestro gobierno estaría tapando el asunto: ¿porqué siniestras razones?.
El argumento y la trama que se nos describe es propia de cualquier novela de Kent Follett. Si le dieramos credibilidad faltarían explicar las razones del gobierno, la prensa, los servicios de inteligencia, de jueces y cuerpos de seguridad implicados en la investigación, y de muchos más, para callar aquello que se presenta como una conspiración (un simple ensayo, más bien) de la CIA y la OTAN.
Y todo ello, al parecer, con el objetivo de realzar la figura del “enemigo” como tal. Los efectos del ensayo los contrarios a la postre. Que error de cálculo, ¡y con tales medios!. Si encima resulta que ponen en manos de imbéciles toda esa infraestructura.
“Es una posibilidad que se me pasó por la cabeza desde el primer día y en lugar de quedar descartada creo que con el paso de los años cobrará más fuerza. Al tiempo”. Si tuvieras razón no me importaría estar quedando como un idiota. Creo que ni tan siquiera valdría la pena vivir en Europa. Pero no estoy preocupado, el enlace es interesante. Pero yo tampoco necesito leer ningún artículo para descartar estas teorías.
Mi percepción de la realidad es, ya ves, distinta.