Archivo «Sábado, 12/ene/2002»
[Celosía. Anónimo. ¿Siglos IX-X? 110 x 63 cm. Moreruela de Tábara (Zamora). Iglesia de San Miguel]
La ventana, que hoy está rota, tiene forma longitudinal y está rematada por un arco de medio punto. Todo su perímetro se orna con un relieve bajo, a modo de friso continuo, de 10 cm de ancho, donde se esculpieron motivos de tallos ondulantes de los que salen racimos, palmetas asimétricas o caulículos en espiral. Los vástagos nacen de una especie de gran palmeta que se sitúa en el centro del borde inferior y que recuerda un recipiente antiguo. La zona interna, calada, conserva tres pilares de fustes sogueados –el central sobre un plinto a modo de basa– con capiteles vegetales. En la parte superior está ocupada por media roseta con tres grandes pétalos y otros dos menores, que parece apoyarse sobre un elemento horizontal más ancho, actualmente fragmentado.
Nacida con la intención de mostrar el patrimonio de las diócesis de la Región de Castilla y León, la exposición Las Edades del Hombre no sólo ha cosechado un espectacular éxito de público – más de cuatro millones de visitantes -, sino que además ha obtenido unos resultados económicos inmejorables.
De la eficacia cultural de Las Edades del Hombre es indicador válido la generación inmediata de tantas hijuelas como la salieron y que la replicaron en otras tantas catedrales españolas, o las declaraciones y comentarios que al hilo de las exposiciones se hicieron, y de los que nos puede servir de muestra la de Enrique Fuentes Quintana, a raíz de una visita a Salamanca: “si hay que dar un premio por la integración de la Comunidad (refiriéndose a la Regional), por saber lo que somos los castellanos-leoneses, se lo tiene que llevar Las Edades del Hombre, que es el gran proyecto para tratar de convencernos de que somos alguien“.


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