Archivo «Viernes, 12/sep/2003»
Famoso por sus collages, este artista combina historia, música y literatura en una obra autobiográfica y metafórica.

Romare Bearden, Pittsburgh Memory, 1964
collage of printed papers with graphite on cardboard
Collection of halley k harrisburg and Michael Rosenfeld, New York
In a 1969 article, “Rectangular Structure in my Montage Paintings,” Bearden explained his approach in making collages: “In most instances in creating a picture, I use many disparate elements to form a figure, or part of a background….I feel that when some photographic detail, such as a hand or an eye, is taken out of its original context and is fractured and integrated into a different space and form configuration, it acquires a plastic quality it did not have in the original….”
Ascaso se encuentra en las solitarias inmediaciones de Navaín. Allí, en pleno corazón del Sobrarbe aragonés, las horas pasaban despacio, los trabajos eran duros, los días laboriosos y, a veces, eternos, perdiéndose la noción del tiempo. Pero sus moradores, para volver a encontrarse con la hora exacta, con el tiempo recobrado, con la realidad que siempre ha impuesto la montaña, sólo tenían que acercarse hasta el muro de la herrería que mira a meridión.
Allí, destacado sobre el blanco de la cal, se dibuja un bello reloj con una curiosa e inusual inscripción, ésa que habla de su función, de su imperecedero cometido. Y también de su amistad con el astro rey y con el tiempo que, más si cabe en otros tiempos y en estos espacios montanos, pasa más despacio, deteniéndose en ocasiones. No en vano, en su inscripción anuncia «Cuando me relumbre el sol acercate paso a paso, y sabras la hora que es en esto reló de Ascaso». Desveladas horas, anunciando paso temporal que, esperamos, siempre nos los siga apuntando desde sus encumbrados silencios el reloj de Ascaso.
TEXTO Y FOTO: José Luis Acín Fanlo. FUENTE: «La Magia de Aragón» nº 6 (AGO-SEP 2003)


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