Archivo «Lunes, 30/may/2005»
Los datos sobre los contratos indefinidos muestran claramente que, a pesar de las reformas introducidas por el PP, se mantuvo una alta tasa de temporalidad en el empleo durante la segunda legislatura de Aznar. Como pueden comprobar en el gráfico, pese al incremento constante de los contratos registrados en el INEM en el período 2000-2004, el número de los indefinidos nunca sobrepasó el 10% del total anual, situándose en 2004 en el 8,87%. Para el período enero-abril de 2005 los datos no varían sustancialmente: tan sólo un 10,27% del total de contratos fueron indefinidos y, de hecho, son inferiores al mismo período del año 2004 (10,87%). Esto significa que, de momento, el PSOE tampoco ha encontrado una solución satisfactoria a este grave problema. Y mientras tanto, nuestros queridos políticos se dedican a dibujar los futuros Reinos de Taifas sin darse cuenta que a los ciudadanos les preocupa mucho más asuntos como el paro, el terrorismo, la vivienda o la inmigración que sus ensoñaciones de poder. O por lo menos, eso se deduce del último barómetro del CIS.

DATOS: elaboración propia a partir del “Resumen de datos básicos” del INEM
Tal y como pronosticaban las encuestas, el ‘no’ a la Constitución Europea (?) ha ganado en nuestro vecino país aunque queda la duda si los franceses han votado en ‘clave interna’ o, si por el contrario, han decidido rechazar el nuevo tratado per se. Probablemente ambos factores han contribuido a ello. Por una lado, ni las políticas neoliberales iniciadas por el gobierno Balladur en la década de los noventa y continuadas por el actual gobierno, ni las innovadoras políticas sociales y laborales puestas en marcha por Jospin entremedio de unos y otros han servido para frenar el desempleo y el deterioro de los servicios sociales. No podemos tampoco olvidar el papel desarrollado por la extrema derecha cuyo peso es muy importante cuando se trata de plebiscitos aunque su representación parlamentaria, debido al sistema electoral francés, no dé esa impresión. De hecho, el ingreso de Turquía junto a los graves problemas derivados de la inmigración han tenido un gran peso en la campaña a favor del ‘no’; incluso más que la otra opción defendida por el extremo opuesto (‘Por otra Europa’). Y si atendemos a la vocación europeísta del pueblo francés, el resultado no es sorprendente ni mucho menos: ya en 1992, el Tratado de Maastricht fue ratificado por referéndum con un margen de votos muy estrecho (un 51,04% de votos a favor del sí frente al 48,96% del ‘no’. La participación fue del 69,70%).
¿Qué consecuencias tendrá? Tal vez durante un tiempo Europa permanezca noqueada pero, al final, son tantos los intereses económicos en juego que difícilmente se malograrán los objetivos fundamentales de la Unión Europea. El problema no es tanto qué objetivos socioeconómicos y políticos se persiguen, sino cómo deben alcanzarse y el ‘no’ francés bien podría tener efectos muy positivos sobre ello. O también negativos si el resultado se interpreta como un rechazo de la transferencia de la soberanía a las instituciones supranacionales de la Unión Europea.
Por último, recordarles la ‘Declaración al Acta Final de firma por el que instituye la Constitución’: «Si, transcurrido un plazo de dos años desde la firma del Tratado por el que se instituye la Constitución, las cuatro quintas partes de los Estados miembros lo hubieran ratificado y uno o varios Estados miembros hubieran experimentado dificultades para proceder a dicha ratificación, el Consejo Europeo tomará conocimiento de la cuestión». En cristiano: NO HAY PLAN “B”.


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