Archivo «Sábado, 09/jul/2005»
Desafortunadamente la respuesta es NO. Distintos países europeos democráticos han sufrido, por ejemplo, el azote del terrorismo de cariz étnico-nacionalista. Organizaciones como ETA (Euskadi at Askatasuna o Euskadi y Libertad), el IRA (Irish Republican Army o Ejército Republicano Irlandés), el FLB (Front de Libération de la Bretagneo Frente de Liberación de Bretaña) o el FLNC (Fronte di Liberziones Nazionale di a Corisca o Frente de Liberación Nacional de Córcega) son un buen ejemplo de ello.
Por otra parte, organizaciones terroristas de extrema izquierda como las Brigate Rosse (Brigadas Rojas) y la RAF (Rotee Armee Fraktion) alemana llevaron a cabo una campaña común a mediados de los ochenta contra instalaciones de la Alianza Atlántica que fue denominada ‘euroterrorismo’.
Aún podemos añadir unos cuantos grupos más: el francés AD (Action Directe o Acción Directa), el belga (Cellules Communistes Combattantes o Células Comunistas Combatientes), el portugués FP25 (Forças Populares do 25 Abril o Fuerzas Populares del 25 de Abril), el griego EO17N (Epanastatiki Organosi 17 Noemuri u Organización Revolucionaria 17 de Noviembre) y el español GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre).
De todo ello podemos deducir que difícilmente la democracia per se representa barrera alguna contra el terrorismo. Alentarla en los países -musulmanes o no- regidos por tiranos o apoyarla en aquellos otros donde se encuentra en formas incipientes es laudable pero no suficiente para detener al terrorismo «islamista».


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