Archivo «Jueves, 21/jul/2005»
Afortunadamente el nuevo atentado en Londres no ha provocado víctimas aunque no podamos decir lo mismo en Iraq. Allí la población civil sufre los efectos de un terrorismo practicado por los grupos insurgentes a los que, todavía hoy, algún medio de comunicación los llama «resistencia». Pero hoy no toca hablar de ello (en los últimos días he dedicado varios comentarios al terrorismo pero no volveremos a él en tanto en cuanto no tenga preparado un artículo en el que se aborde en profundidad esta cuestión).
Hoy prefiero escribir sobre algunos episodios bastante curiosos. Por un lado, el presidente del Congreso -Manuel Marín González- se ha disculpado ante los ciudadanos por la «pobre imagen» que a veces transmite la Cámara. Hacía referencia a la sesión de la Diputación Permanente celebrada ayer miércoles, 20 de julio de 2005. Sin embargo, el único acontecimiento digno de mencionar fue el empeño de un diputado del PP -Echániz Salgado- por continuar su intervención aun cuando había agotado su tiempo. Un tiempo que previamente habían decidido acortar los propios grupos parlamentarios por el cuantioso orden del día. También se dedicaron los habituales exabruptos y descalificaciones mutuas. Nada ajeno, por tanto, a la práctica diaria en el Congreso o en el Senado. Por contra, sí resulta vergonzoso el comportamiento de Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) y Rafael Hernando (PP). La lengua viperina del primero es de sobra conocida pero en este caso -al acusar a Hernando de «fingir» por las muertes en el incendio habido en Guadalajara- se encontró con la desmedida reacción de aquél -poco les faltó para llegar a las manos-. Doy por sentado que Rubalcaba desconocía el estado anímico de Hernando, el cual acababa de asistir al entierro de uno de los miembros del retén muerto en el mencionado incendio y, como es fácil de imaginar, no estaba para insultos. Ahora bien, no podemos bajo ningún concepto disculpar su comportamiento al tratarse de un representante del pueblo y actuar bajo esa condición. Y a Rubalcaba, espero que le sirva de lección y abandone definitivamente su «estilo» oratorio.
No dejamos España o, mejor dicho Galicia, para celebrar la despedida de Fraga por todo lo alto: blindaje de cargos y adjudicación de canales de televisión. Aquí nos viene muy bien el refrán «donde las dan, las toman»: si el PSOE regala un canal «en abierto» a sus amigos del Canal+, Fraga no iba a ser menos y se dispone a dejar atada y bien atada la televisión digital gallega. Más controvertida es la medida que estudia el gobierno en funciones gallego para consolidar los destinos y el rango administrativo de más de un millar de funcionarios que accedieron a la Administración por libre designación. La treta no es novedosa y, de hecho, hablamos de una práctica muy común en la administración española: primero se adjudica una plaza por libre designación y posteriormente se reconvierte a «funcionario» mediante diferentes subterfugios. Veremos en qué queda todo finalmente.


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