Archivo «Mayo de 2007»
El carril bici es una de esas propuestas que prácticamente todos los partidos políticos incluyen en sus programas electorales, pero también es una de las promesas que antes se olvidan. A diferencia de otras ciudades, como Amsterdam, la bici no ha cuajado como medio alternativo de transporte en ninguna de nuestras grandes ciudades. Este fracaso no debe achacarse sólo a la falta de las infraestructuras adecuadas, sino principalmente a la falta de interés de los ciudadanos por reivindicarlo. Su uso, cuando se dispone de él, se restringe al recreativo y lúdico, especialmente los fines de semana. En Zaragoza, por ejemplo, su diseño se ideó pensando sólo en tal uso, pero tan deficiente que muchos tramos no sirven sino de adorno. Así sucede en el Paseo de Echegaray y Caballero donde el ciclista se encuentra, al alcanzar el Puente de Santiago, con un cruce sin paso y, por lo tanto, abocado a desmontar y cruzar el puente para continuar la marcha. Eso, cuando no encuentra obstáculos insalvables como sucedió este fin de semana pasado al quedar el paso interrumpido por unas casetas, tal y como puede comprobarse en la fotografía.
No se trata, ni mucho menos, del problema más acuciante de Zaragoza en relación con la movilidad urbana ya que tenemos el dudoso honor, por ejemplo, de ser la ciudad de España donde se requiere más tiempo para aparcar [Vía AEGAZ] o, aún más grave, que, según dicho estudio, el uso del coche para desplazarse al lugar de trabajo o estudio e ir de compras nos sitúa en cabeza del pelotón.
Por desgracia, el futuro no se presenta halagüeño. El alto precio de la vivienda en Zaragoza y el insuficiente número de viviendas de protección oficial en el área metropolitana han propiciado un desplazamiento de la construcción hacia los pueblos cercanos a Zaragoza. Esto conduce a una forma de ciudad, la denominada “dispersa”, que, según los estudios, es el modelo que provoca un mayor uso del automóvil. Aunque la influencia del uso del suelo y densidad de la población en el transporte aún se discute, la mayoría de las investigaciones muestran una reducción importante de la utilización del automóvil cuando se combina alta densidad y usos combinados del suelo. Justo el camino contrario tomado en nuestra ciudad.
Y no digamos las vías de circunvalación —”cinturones”—, cuyo uso se ha convertido en una tortura diaria debido a su ineficaz diseño. En teoría, se trataría de vías rápidas con dos claros objetivos: facilitar el paso de quienes se dirigen a otro destino, evitando que deban atravesar la ciudad; y permitir el acceso a distintas zonas sin necesidad de pasar por el centro urbano. Este último no se alcanza porque, como ya hemos dicho, su diseño es nefasto: se encuentra poblado de numerosas rotondas y semáforos, cuya única aportación ha sido la de favorecer los accidentes, y con la velocidad limitada a ¡50 Km/h!
Cerramos esta breve visión de la movilidad urbana en Zaragoza con un ejemplo de ineficacia y derroche del dinero público (1,2 millones de euros): la rotonda construida en la A-23 —la autovía que une Zaragoza con Huesca— y conocida como “la de la MAZ” será desmontada y sustituida por un paso inferior. Tras numerosos accidentes y atascos diarios, las protestas vecinales han conseguido lo que parecía imposible, a saber, que Fomento y el ayuntamiento reconocieran su error. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Tras la publicación de la primera parte, Moussa nos ofrece una segunda donde incide de nuevo en la importancia de los recursos económicos en general y los energéticos en particular como factores fundamentales para comprender la situación política de la ex colonia española.
La importancia de los recursos energéticos en el conflicto del Sáhara Occidental
Por Moussa Garduño, profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Para fines de éste trabajo, debe considerarse el replanteamiento del papel de los recursos naturales en la época actual por el valor que toman para el proceso de la economía mundial y por el poder político que de éste proceso emerge hacia las Potencias. Además, los recursos naturales son fuente inmediata de riqueza y poder, y a través de la historia han sido factores imprescindibles para el desarrollo de los pueblos.
De acuerdo con Michael T. Klare la globalización ayuda de tres maneras a fomentar los conflictos por los recursos naturales: en primer lugar, al incrementar la demanda de energía y al aumentar la producción de materiales básicos derivados del petróleo (los países industrializados son los que más consumen energía y los que más producen éstos derivados); en segundo, al contribuir a la creación de una nueva clase media urbanizada en muchas partes del mundo con los valores del american lifestyle que pueda consumir esa producción; y finalmente, por la ayuda que ofrece a las compañías multinacionales a establecerse en cualquier parte del mundo donde existan recursos que puedan satisfacer sus intereses .
La geopolítica del territorio Saharaui
Se considera que hay una estrecha relación entre la existencia recursos naturales y la posición geográfica del territorio saharaui con la existencia de diversas geoestrategias por parte de Marruecos, Argelia, Estados Unidos, España y Mauritania para sacar el mayor provecho de tales factores, mismas que a la vez no permiten una independencia total a la autoproclamada RASD y que contribuyen a un alargamiento del conflicto que el pueblo saharaui sostiene oficialmente solo contra el reino alauita. Otro factor que se puede anexar como una preocupación para Occidente, es la proliferación de movimientos de Islam político en la región del Magreb, donde el conflicto entre el Sahara Occidental y Marruecos es el principal obstáculo a la estabilidad de la zona y llama la atención de aquellos estados que pugnan por la “seguridad internacional” y la lucha contra el terrorismo. Se dice también, que la existencia de este conflicto en el en el norte de África, es la causa principal de la falta de fortalecimiento y crisis de la Unión del Magreb Àrabe (UMA) como bloque económico, instancia que se creó para responder a la creación del mercado común europeo.
Problemas de seguridad regional e internacional, de recursos naturales, de integración económica, de relaciones culturales y fijación de objetivos geopolíticos envisten al conflicto del Sahara Occidental de más complejidad que solo el problema de la descolonización. Ahora, se trata de plantear a este conflicto desde el enfoque de la importancia de sus recursos naturales, donde las Potencias atenderán al valor del territorio y tenderán a “asegurar su dominio” con diversas estrategias con base en la ayuda de factores y medios que siempre las han caracterizado.
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Desde el otro lado del charco una revista cultural que cuenta ya con dos años de presencia en la Red: destiempos. Su último número incluye, por ejemplo, un artículo de Pamela H. Long —profesora de estudios internacionales en Auburn University Montgomery, Alabama, EEUU— sobre el papel de Rocinante en nuestra novela más célebre, El Quijote: Eguus ex machina: Rocinante desensillado. También encontrarán una reflexión de Irma Elizabeth Gómez Rodríguez —estudiante del doctorado en literatura hispánica en el Colegio de México— sobre un género casi olvidado hoy en día, el epistolar: la diversidad discursiva en el género epistolar.
Controlar los medios de comunicación ha sido siempre una tentación política. Regímenes represivos sin libertad de prensa llegan a extremos increíbles para silenciar a los periodistas. Los nuevos medios son más difíciles de controlar que los tradicionales, pero también lo es la calidad de lo que publican [Seguir leyendo en el Correo de la UNESCO].

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