EL TEATRO PRIMITIVO, LA REFORMA Y EL TELON

 
     En varias ocasiones a lo largo de este trabajo se ha hablado de una reforma fundamental acaecida en el teatro a finales del siglo I. No parece que hubiera más, al menos sustanciales, hasta el siglo III en que fue prácticamente desmantelado para aprovechar sus piedras para la construcción de la muralla. La reforma de que hablamos afectó principal y sustancialmente al entorno de la orchestra. Así la parte final de los muros que limitan el graderío fue desmontada en parte (aditus laterales) o completamente (aditus central) para asentar la sillería que desde ese momento limitará la salida de estas vías al exterior. Esto no llevó consigo el aumento de su anchura pero sí un cambio en su apariencia. Esta obra motivó la construcción de otros muros de hormigón en el aditus central, sustituyendo a los desmantelados, y la refacción de su bóveda. Pensamos que las losas de caliza foraminífera, que pudieron forrar el graderío en origen, fueron sustituidas por sillares, donde también serían talladas las escaleras. Más radicales fueron las modificaciones acaecidas en la orchestra, pues nada de lo que ahora podemos ver es original: el balteus, la proedria, la frons pulpiti y el enlosado pertenecen a esta reforma. Aún es pronto para poder afirmarlo, pero parece que la orchestra julio-claudia pudo tener una cota diferente, quizá superior, a la conocida flavia. Así mismo, debieron cambiar la parte baja del graderío y las rampas de acceso de los aditus, que fueron recrecidas y alterada su pendiente. Los pilares de la fosa de la escena (hyposcaenium), dispuestos para soportar la tablazón del pulpitum, corresponden a este momento, lo que supondría también alteraciones en esta estructura del teatro. Es probable que, dado la importancia de los cambios, éstos afectaran, como hemos apuntado, a la pavimentación, y a otros elementos de los que no poseemos referencia en ninguna de las dos fases. Con seguridad debió ampliarse el programa decorativo del teatro para dar cabida a los ideales de la dinastía en el poder, e incluso, pudieron renovarse algunas decoraciones de la escena. Sobre los cambios del pórtico norte ya se ha hablado y no vamos a incidir más en ello.
     Hemos dejado para el final dos instrumentos en donde las alteraciones fueron totales pues se llegó hasta su anulación. En este caso ya no afectan a la estructura y la decoración del teatro, sino a la forma y aparato con que se representaban las obras teatrales. Nos referimos al telón y al foso de la orchestra. Hay que decir que la anulación del segundo no fue llevada a cabo a finales del siglo I, como todas las demás que hemos citado, sino ya en tiempos de Claudio o Nerón.
     Con anterioridad a la reforma y desde la época de su construcción, los espectadores que asistían al teatro cesaraugustano podrían contemplar una fosa situada en el eje perpendicular de la orchestra, junto a la frons pulpiti, cuyo significado desconocemos. No obstante, resulta imposible resistirse a la propuesta de su uso como parte integrante, sino principal, de las representaciones teatrales. Las huellas que aparecen en el fondo pueden indicar que serviría como alojamiento para algún tipo de maquinaria que se utilizara en las representaciones en la época julio-claudia. Las causas de este cambio en el funcionamiento de la orchestra del teatro romano de Zaragoza deberían ser explicadas por la naturaleza de un uso o de un espectáculo que se anuló o que dio preferencia a otro tipo de escenografías. Pudo ser que en su interior ocultara una máquina escénica que en un momento determinado se elevara para ser vista por los espectadores. De lo que no cabe duda es de que esta gran fosa constituye un elemento escénico muy importante en el teatro de Caesaraugusta, y sorprende el hecho mismo de su existencia ya que la orchestra teatral romana, en general, no esconde otras infraestructuras que no sean drenajes. Así, no hemos hallado otro paralelo que la fosa del teatro de Siracusa, cuyo significado es controvertido, yendo desde su consideración como un elemento ritual a su utilización como escondite de músicos y cantores. El hecho es que la fosa del teatro de Caesaraugusta se colmató en un momento anterior a la colocación del nuevo pavimento sin que sepamos la razón. Cabe especular, para concluir, que pudiera utilizarse solamente en la ceremonia inaugural, dando cobijo además a una maquinaria, que dejó de funcionar en aquel momento.
     En la época julio-claudia el hyposcaenium tuvo una gran importancia. En este espacio se alojaba un elemento notabilísimo en el funcionamiento de un teatro clásico: la maquinaria del telón (aulaeum). Realmente los espectadores no podrían observar sino un telón de fibras decorado con motivos o escenas pintadas, que iba elevándose o descendiendo para ocultar o descubrir el escenario cuando la representación así lo requiriera. Por fortuna, en la excavación de la fosa de la escena se ha conseguido conocer parte del conjunto, como son algunos pozos excavados en las gravas, que serían diez, situados de manera equidistante. Nada conocemos del sistema de funcionamiento. Así pues, sólo se han conservado estos pozos para albergar los contrapesos del telón que descansarían en una piedra plana en el fondo, y asociados a cada uno un poste, de los que nos ha llegado un poco de la madera encastrada en fuertes regatones de hierro. Todo el conjunto estaba enlazado por una especie de canal longitudinal del que se ha conserva su huella en las gravas y que probablemente alojaría el telón enrollado. Con todo, y a pesar de la importancia de esta reforma, de muchos aspectos concretos no llegamos a vislumbrar todavía su alcance. Será necesario aún bastante reflexión, estudio y tiempo para ir madurando, y posiblemente rectificar, algunas de las ideas expuestas, habida cuenta que en el momento en que esto se escribe, el proceso de excavación todavía no ha concluido aunque ya esté en su recta final.