Acín dibuja en una funcional mesa diseñada por él mismo en 1936.

   

Katia y Sol en marzo de 1931.
Foto: Fidel Ostra.

 

El anarquismo en la educación  
     Activo y convencido militante libertario, su labor pedagógica está impregnada de los principios difundidos por el anarquismo en educación. En aquellos momentos, él y otros muchos educadores, no sólo los anarquistas, estaban convencidos de que era posible transformar la sociedad a través de la educación de los individuos. La situación de incultura y analfabetismo de la clase obrera era un importante motivo de preocupación de las organizaciones que luchaban por su emancipación. Una clase obrera con formación no se dejaría manipular por el caciquismo. De ahí su insistencia en la necesidad de elevar el nivel cultural de los trabajadores en varias de sus colaboraciones para el periódico Solidaridad Obrera. Algunas de sus frases, referidas a la escuela y a los niños, reflejan claramente su opción a favor de una escuela para todos, basada en la libertad y el respeto, al tiempo que afirma, con rotundidad, su laicismo:
«Cuando busquéis un maestro, camaradas, no busquéis un título; buscad un cerebro pleno, buscad un corazón bueno y una voluntad firme.
«A la máxima de la vieja escuela clerical de la letra con sangre entra, hay que oponer esta otra máxima de nuestra escuela nueva y laica: no pegarás al niño ni con una flor.
«...entonces, ellos dirán que son fuertes porque ellos tienen un bastón con borlas y ,un báculo y una espada, mas podremos decirles, que nosotros somos más fuertes, porque frente al bastón de un gobernador y al báculo de un obispo y a la espada de un general, hemos levantado una Escuela libre y nueva y laica y contra ella se tornarán en cañas la espada del general, el báculo del obispo y el bastón borlado del gobernador. Nosotros venceremos porque nuestra fuerza será la razón y ellos no tendrán otra razón que la razón de la sinrazón que es la fuerza.» (4)
     Por otro lado, el carácter abierto y nada sectario de Ramón Acín, le hizo tomar contacto también y recibir las influencias de otros movimientos renovadores de su época, que tuvieron gran importancia en los años de la II República española. La influencia más importante le llegó de la mano de Joaquín Costa y de Herminio Almendros, hombres formados en la Institución Libre de Enseñanza (ILE), cuna de los más grandes intelectuales de la época.
     La ILE, creada por Francisco Giner de los Ríos hacia finales del siglo XIX, tuvo su origen en el movimiento krausista, cuyo máximo exponente fue Sanz del Río (verdadero precursor de la Institución). En el aspecto pedagógico, su principal representante era Bartolomé Cossío.
     Según los estatutos de la ILE, «Su única aspiración es la perfecta educación de sus alumnos, absteniéndose de perturbar el alma de la niñez o de la adolescencia, anticipando en ellas la hora de las divisiones humanas. Tiempo les queda para que advengan al reino de la discordia y aún para que aquel reino sea desolado. Es preciso sembrar en la juventud con pulcritud y reverencia, el más estricto respeto a la libertad, la más austera reserva en la elaboración de las normas de la vida, el más religioso respeto por cuantas sinceras convicciones consagra la historia».(5)
     La Institución dedicó sus mejores esfuerzos a la renovación pedagógica en todas las etapas de la educación, desde párvulos hasta la universidad. Se concedía la misma importancia a las clases de los párvulos que a las consagradas a los alumnos de doctorado, sin distinción de grados. Los profesores intervenían indistintamente en unas y otras etapas, en una clara demostración de que «la educación es una obra unitaria que es preciso iniciar en los primeros años de la vida del niño y no abandonar acaso hasta los últimos días de la vida del hombre»(6)
     A Joaquín Costa, por el que, en palabras de Sonya Torres, «sentía una especial admiración y un profundo respeto», le escribió más de un artículo en el Diario de Huesca recordando su muerte, e incluso le dedicó un proyecto de monumento utópico en 1925 (7)

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Notas:
  1. "Florecicas" publicadas por Ramón Acín y que han sido recopiladas por los investigadores Jesús Lou y Emilio Casanova.
  2. Joaquín Xirau, Manuel B. Cossío y la educación en España, Barcelona, Ariel, 1969, pág. 35.
  3. J. Xirau, op. cit., pág. 37
  4. S. Torres, op. cit., pág. 115
 

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