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LA INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA |
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| La Institución Libre de Enseñanza
nace en 1876 como consecuencia de llamada II Cuestión Universitaria. Lo
que allí se pone en juego es la libertad de cátedra y la inviolabilidad de
la conciencia científica, seriamente comprometidas; según aquellos
hombres, por el hecho de firmar adhesiones a la forma monárquica de
gobierno, a la religión católica o a las llamadas reglas de la sana moral
o al atenerse obligatoriamente a programas y libros de texto. Al no
aceptar tales exigencias, aquellos hombres fueron expedientados,
desterrados y suspendidos de sus cátedras. Esta es la primera dimensión de
su ideario: La defensa a ultranza de la libertad de enseñanza. Para
desenvolver esa libertad en toda la amplitud e intensidad que la
atribuían, hubieron de salir de la estructura educativa oficial por un
pequeño portillo que les iba a dejar la Constitución de 1876 en un párrafo
de su art. 12: Todo español podrá fundar y sostener establecimientos de
instrucción o de educación con arreglo a las leyes. De acuerdo con ello, constituyeron esa Sociedad, cuyo objeto fue la fundación en Madrid de la Institución Libre de Enseñanza. Se sustraían así, como escribieron luego, a la esfera de acción del Estado dando un primer paso hacia la independencia de la investigación científica y de la función del profesor. Y su libertad de enseñanza, conviene subrayarlo para distanciarla semánticamente de otras libertades de enseñanza, hundía sus raíces en el más puro y coherente liberalismo, es decir, se situaba en la sociedad civil sin conexión alguna con el Estado. Ello se pone de manifiesto en dos extremos claves: 1) Nunca pidieron ni aceptaron subvención oficial alguna, y 2) Jamás solicitaron ni desearon homologación o convalidación de sus estudios. Rechazaban la subvención y el apoyo oficial precisamente para proteger la libertad, que se les antojaba amenazada de algún modo por el hecho simple de la dependencia económica. En cuanto a la homologación de estudios no les interesó nunca porque su proyecto educativo jamás fue, como veremos, pragmático, utilitario: más bien, tendieron a hacerlo inútil, en una cierta acepción del término. |
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