LA INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA

 

IV.- FUNDAMENTOS DE LA PEDAGOGIA INSTITUCIONISTA

INTRODUCCION

PROYECTO TOTAL

MAESTROS

EL NIÑO

«METODO INTUITIVO»

CONEXION ESCUELA VIDA

FORMACION TOTAL

 

Manuel B. Cossio con Juan Uña, discípulo de la primera promoción

     Es extremadamente difícil definir o sintetizar lo que llegó a ser ese método en la Institución. La intuición era tanto un don del educador como una vía de relación del niño con el mundo. El educador asumía intuitivamente los caracteres originales y personalísimos del discípulo e iba estimulando su desarrollo, secundando su actividad, alimentando su maduración..., dejándole hacer. Y para ello se servía de la totalidad de las plurales y complejas provocaciones que ofrecía la vida real: la naturaleza, el arte, la familia, la industria, etcétera. Se trata de una enseñanza activa, porque el maestro tiene por misión alumbrar y alimentar la fuerza personal del educando; se trata también de una educación individualizada, porque, huyendo del uniformismo, acentúa y potencia su personalidad original.
     El modelo que se usa con más frecuencia para describir al maestro en los textos institucionistas es exactamente el polo opuesto al castizo profesor que perora día tras día ante los estudiantes quietos y callados; nuestros educadores ven al maestro entre los niños, en una cháchara interminable con ellos, discutiendo, indagando, inquietando sus espíritus... Y ven a su vez a los niños en movimiento, terciando en las discusiones, interrumpiendo, riendo y jugando.
     Cossío se opone radicalmente a lo que él llama el procedimiento de estampación, el que utiliza el prototipo de maestro-poseedor de la verdad contra el alumno calladito y neutro que injiere tal presunta verdad para luego reestamparla de memoria y mal digerida el día del examen. Exactamente igual, y por las mismas razones, se opone al libro de texto, cuya deglución a fuerza de codos aplasta cuidadosamente las tentaciones de la curiosidad estudiantil por la consulta de otros libros innecesarios. Para Giner y Cossío la enseñanza debe ser lo contrario de eso: una excitación permanente a la actividad, a la curiosidad, a la búsqueda: No enseñar las cosas, sino enseñar a hacerlas.
     En la Institución se intenta enseñar a través del goce de lo activo, nunca con puras teorías, sino a partir de experiencias personales con la naturaleza, con el arte, con las ideas..., etcétera. Naturalmente esto se opone radicalmente, entre otras cosas, a la masificación de las enseñanzas. Un número pequeño de estudiantes es una condición inexcusable para desarrollar este tipo de pedagogía. El numerus clausus no aparece aquí como una estratagema del clasicismo o del minoritarismo: es un punto de partida sin el cual es imposible la pedagogía.
 
     

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