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EL PROBLEMA TRIBAL: QAYSIES Y KALBIES FRENTE A FRENTE |
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Los sucesos de orden socio-político y aun militar
que tuvieron lugar en al-Andalus entre las reformas de Abu-l-Jattar y la
llegada del marwaní Abd al-Rahman hay que contemplarlos, para su
comprensión, dentro del marco de las estructuras tribales y clánicas de
los árabes, tanto baladíes como samyyun. En el centro del
conflicto, el intento fracasado de Yusuf al-Fihrí de constituir un Estado
propiamente andalusí apoyándose en el funcionamiento de la asabiyya
o espíritu de tribu, puso de manifiesto que este medio social pudo actuar
como caldo de cultivo. La primera chispa de esta gran revuelta social iba a estallar en el sur de al-Andalus cuando Abu-l-Jattar, motivado por la asabiyya yemení, atizada a su vez por la hostilidad de un jefe qaysí, al-Sumayl, acabó con unos comienzos tranquilos que tuvieron la virtud de apaciguar y disimular las querellas entre baladíes y sirios. Al Sumayl, llegado con el chund de Qinnnasrin y con un rico patrimonio en la zona de Jaén, pasó a ser el jefe reconocido de los árabes del norte, no dudando en sellar una alianza con algunos grupos descontentos de yemeníes, con ayuda de los cuales combatió e hizo prisionero a Abu-l-Jattar. Se nombró nuevo gobernador en la persona de Tuwaba b. Salam (745-746), bajo la tutela de al-Sumayl, que lo era de hecho. El gobierno pro-qaysí se vio prolongado a la muerte de Tuwaba al proponer al-Sumayl como nuevo gobernador a Yusuf al-Fihrí (746-756), decendiente del conquistador del Norte de Africa, Uqba ibn Nafi, y aureolado de cierta fama, que fue el último walí dependiente de Damasco. Pero liberado Abu-l-Jattar, consiguió formar una gran coalición yemení contra la autoridad de Yusuf al-Fihrí y su cerebro gris; al-Sumayl, con la consiguiente reagrupación de los clanes en torno a los dos grandes grupos tribales. El enfrentamiento directo se produjo a las puertas de Córdoba, cabe a la alquería de Saqunda (747), obteniendo el triunfo el grupo pro-qaysí de Yusuf al-Fihrí y al-Sumayl y los yemeníes puestos en fuga. Quiso entonces el wali desembarazarse de la influencia de al-Sumayl y le envió (750) a la Marca Superior, a Zaragoza, zona de población preferentemente yemení, como gobernador, en un momento en que un grave problema de subsistencias, la gran crisis de los años 746 al 753, causaba verdaderos estragos entre la población del territorio. Al-Sumayl mostróse como un excelente gobernante, acudiendo, con su propio peculio, en ayuda de todos los musulmanes sin tener en cuenta su adscripción a uno u otro grupo. Sin embargo, pasada la crisis, los yemeníes reaccionaron contra al-Sumayl y el gobierno central de Córdoba y, coaligados con los beréberes, les atacaron y sitiaron en Zaragoza. AI-Sumayl vióse obligado a invocar de nuevo la asabiyya, a pedir ayuda a los qaysíes de Jaén e Ilbira, quienes marcharon a levantar el bloqueo de la ciudad. Es de notar que a este grupo se sumaron algunos clientes omeyas con la intención de negociar con al-Sumayl los derechos del príncipe Abd al-Rahman, dispuesto a desembarcar en al-Andaus y reconstruir aquí, para su familia, el Estado perdido en Oriente. |
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