Por Javier Solana, Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE (EL CORREO DIGITAL, 26/07/06):
El África de hoy ve que sus grandes conflictos se aplacan; se democratiza; sus sociedades civiles emergen; sus mujeres participan cada vez más en la vida política; los derechos humanos se respetan en mayor medida. Una nueva generación, entregada al respeto del buen gobierno, tanto político como económico, toma en sus manos el destino de un continente que se estructura en torno a instituciones panafricanas renovadas.
Pero todavía quedan muchas cosas para hacer, sobre todo para fomentar el desarrollo económico de África y apoyar con mayor eficacia sus luchas contra las pandemias. La situación en el Cuerno de África -pienso en particular en Somalia- aún debe estabilizarse. Se tiene que poner término asimismo a la tragedia de Darfur, y con este objetivo la Unión Europea ha acogido en Bruselas, en el marco de una Conferencia, a la Unión Africana, las Naciones Unidas y Estados Unidos. Europa está decidida, más que nunca, a ayudar a los países africanos a enfrentarse a estos retos.
La estabilización de la República Democrática del Congo (RDC) ocupa un lugar particular. En efecto, mientras la RDC no haya reemprendido de modo sostenido el camino de la paz, de la estabilidad y del desarrollo, todos los progresos realizados y las esperanzas puestas en otras zonas de África corren el riesgo de verse amenazados, porque la RDC es claramente el corazón del continente africano. Su centralidad, sus dimensiones, sus riquezas hacen de ella un país clave. Durante demasiado tiempo, por desgracia, ha sido saqueado. Hoy es preciso luchar contra lo que no constituye una fatalidad y ofrecer las riquezas de la RDC al conjunto de su población. De este modo, el país podrá convertirse en una de las locomotoras del continente africano.
Por todas estas razones, Europa, cuya geografía e historia se encuentran íntimamente vinculadas a África, tiene un gran interés en que la RDC pueda por fin encontrar la paz y el desarrollo. ¿Y Europa se pone manos a la obra! Así, respondió de inmediato a la hora de enviar, en agosto de 2003, una fuerza militar a Bunia, en el este del país, para evitar el descarrilamiento del proceso de paz.
En la actualidad Europa dedica sumas considerables a este proceso. La Comisión Europea financia proyectos por un importe de 700 millones de euros, a los que hay que añadir las contribuciones significativas de los 25 Estados miembros.
Europa también va a contribuir a la democratización del país, financiando cerca del 80% del coste de las elecciones de próximo domingo. Europa aporta asimismo su contribución en el ámbito de la paz y de la seguridad, apoyando la nueva policía congoleña y ayudando a la reorganización del ejército, en particular para que los soldados reciban efectivamente su paga. Se trata de inversiones importantes a largo plazo.
Con este espíritu, y a petición de las Naciones Unidas, se ha solicitado a la Unión Europea, a principios de este año, que refuerce el contingente de las Naciones Unidas (MONUC), presente in situ, durante todo el período electoral. Se dispone ahora de una fuerza de aproximadamente 3.000 hombres, capaz de respaldar las fuerzas de las Naciones Unidas y de hacerse cargo de la situación en caso de necesidad. Estará presente en Kinshasa, en la región y en Europa en espera, por si fuera necesario intervenir.
Esta operación, que se inició oficialmente el 12 de junio, tiene un carácter fundamentalmente europeo. Dirigida por Alemania, está integrada por veinte países de la Unión Europea y de Turquía. Esta fuerza no tiene intención de ingerirse en los asuntos internos de la RDC. Simplemente tiene por objeto ofrecer una garantía complementaria para que las elecciones, tan esperadas por el pueblo congoleño, se desarrollen con total serenidad.
Estas elecciones serán históricas. Europa, junto con las Naciones Unidas, estará de nuevo presente en la cita, al lado de los congoleños. Les corresponde a ellos y a sus representantes demostrar su sentido de las responsabilidades, así como su voluntad de reconciliación, para que todos podamos tener éxito en el resultado final.
