Por Simon Tay, presidente del Instituto de Singapur y miembro de la Asia Society. Copyright: Project Syndicate, 2009. Traducción: David Meléndez Tormen (LA VANGUARDIA, 22/07/09):
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, ha viajado a Asia para reunirse con los ministros de Asuntos Exteriores del Foro Regional de la Asean y en el mismo viaje ha visitado India. Su primer viaje a Asia en febrero hizo gala de un saludable contraste con el pasado, gracias a su apertura a los puntos de vista ajenos, su disposición a cooperar y la fuerza que le daba su carácter de estrella política. Hizo que los asiáticos miraran a Estados Unidos con nuevos ojos.
Sin embargo, esta gira presenta más dificultades. Un reto es que parte del guión de Estados Unidos y de Clinton no es escrito por ellos. Corea del Norte es parte de los temas que tratar, tras sus pruebas con misiles, así como Birmania, puesto que sus generales persisten en perseguir judicialmente a Aung San Suu Kyi, la presa política más famosa del planeta, con acusaciones triviales.
Después de todo lo que ha ocurrido en las últimas semanas, el listón para considerar que una gestión ha sido un éxito no se puede poner muy alto. Nada positivo ocurrirá si EE. UU. condena unilateralmente a estos dos difíciles regímenes, por lo que un objetivo clave en la actualidad se cifra en lograr la concertación con los líderes de la ASEAN.
En cuanto a Birmania, sus vecinos y co-miembros de la ASEAN (Indonesia, Singapur, Malasia y Tailandia) también están preocupados por la continua persecución judicial de Suu Kyi. Estados Unidos debería comenzar a trabajar en conjunto con estos países, no sólo en este tema, sino también sobre las elecciones que la junta militar de Birmania ha prometido para el año 2010. Deberían presionar colectivamente para recibir garantías de un proceso libre y justo, con el fin de evitar desórdenes como los ocurridos tras las elecciones iraníes.
Indonesia puede ser un aliado. Tras décadas de autocracia, este vasto país archipiélago acaba de llevar a cabo unas elecciones presidenciales que han afianzado su transición a la democracia. India, orgullosa de su tradición democrática y recién finalizadas sus propias elecciones, comparte frontera con Birmania y puede ayudar en las acciones que se emprendan.
El enfoque con respecto a Corea del Norte es similar. Kim Jong-il es el chico revoltoso que pide atención e incentivos para portarse bien. En ambos temas hay poca capacidad para utilizar medidas de fuerza, ni presión suficiente como para que haya soluciones a corto plazo. Por consiguiente, los esfuerzos diplomáticos deben apuntar más bien a unir a los estadounidenses y a los asiáticos que tienen una visión similar en una causa común, para impulsar avances a medio y largo plazo. Es necesario integrar a otros actores, especialmente los anfitriones del Foro Regional, la ASEAN y Tailandia. Se debe dar forma a una comunidad moral en Asia, que desplace el cinismo de los típicos cálculos de poder y permita adoptar una actitud correcta y eficaz.
En todo esto, China es el dragón peso pesado.Ya ha estrechado vínculos con la ASEAN y es un actor clave con respecto a Birmania, Corea del Norte y otros asuntos difíciles.
Parece emerger una zona económica del bambú, que quizás termine reemplazando los actuales vínculos transpacíficos centrados en Estados Unidos que están debilitándose.
Debe reconocerse a la administración de George W. Bush haber prestado un merecido reconocimiento a India, aunque se hizo de manera principalmente bilateral. Estados Unidos debe potenciar esta relación de modo que funcione en el plano regional e incluso global.
Aún no se han confirmado las fechas de la visita de Obama a Asia, aunque muchos esperan que asista a la Cumbre de Cooperación Económica de Asia-Pacífico en Singapur en noviembre.
China, Japón e Indonesia deben estar entre las prioridades de Obama aunque muchos otros pedirán una visita del presidente a sus capitales. Clinton y la Administración estadounidense harían bien en decidir qué aspiraciones no buscan más que la oportunidad habitual de salir en la fotografía.
Estados Unidos debe insistir en una agenda sustancial como requisito fundamental para una visita de Obama. En China, por ejemplo, Clinton pudo establecer una agenda para el trabajo conjunto de los dos países acerca del cambio climático. Ahora es necesario preparar los planes y recursos al efecto.
Clinton ha reabierto las puertas a Obama en Asia con su simpatía y aplomo. Obama irá sin duda a Asia entre grandes expectativas y será recibido con elevada estima. Si bien su carisma y apertura al diálogo serán cualidades que todos darán por supuestas, también se valorará la sustancia de los encuentros con gran interés y apreciación. Al fin y al cabo, en noviembre ya habrá pasado un año desde el comienzo de la crisis global en Estados Unidos, y Obama y su equipo deben mostrar perspectivas tangibles de recuperación. El liderazgo estadounidense, tanto en el mundo como en Asia, ya no se puede dar por descontado: se debe conquistar.
